Vida

Naturaleza, medicina para el alma

Cada persona tiene afinidad por algún ambiente natural en particular

Por POR: REDACCIÓN BUENA VIDA

Cuando usted disfruta de actividades placenteras su cerebro segrega endorfinas: unos compuestos que además de aliviar el dolor y mejorar sus defensas inmunológicas, disparan su salud y energía vital.

Una de las fórmulas más sencillas y asequibles para “llenar el depósito orgánico” de estos aliados del bienestar consiste en descubrir el entorno natural con todos los sentidos, explica el sicólogo José Elías, director del Centro Joselías de Madrid.

Para rebozar endorfinas y aumentar la salud física, emocional y sicológica el especialista sugiere practicar regularmente algunas actividades como las siguientes:

Interésese por todo lo que le rodea

La disposición benévola hacia su contexto le permitirá descubrir cosas fascinantes. Si pone atención descubrirá infinidad de pequeñas alegrías para disfrutar: el olor de un árbol en flor, el sonido de una voz que llega al corazón, el relato de una experiencia interesante, el suave contacto con una mascota.

Descubra las pequeñas sensaciones

En lugar de ignorarlas, deléitese con la riqueza de matices que le brindan grandes sensaciones: perciba la temperatura del aire que roza su piel, el tacto de la ropa, las formas de las cosas que toca, la consistencia del suelo que pisa y la textura de los alimentos que prueba.

Además de ofrecerle pequeños placeres que pasaban desapercibidos, le ayudarán a conocer mejor lo que prefiere y rechaza, y a estar más en contacto con sus dos mundos: el interior y el exterior.

Reciba el abrazo de la Madre Tierra

El escaso contacto con los distintos entornos naturales es la causa de muchos trastornos y malestar. Cada persona tiene afinidad por algún ambiente natural en particular: descubra el suyo.

Tiéndase sobre el césped, boca arriba, respire tranquilamente y sienta como se relaja y descansa sobre el planeta, que le sostiene. Dedique un rato a sentir lo grande que es el mundo por debajo del suelo, confíele el peso de su cuerpo y todo lo que le pesa en su vida y deje que la fuerza de gravedad lo atraiga hacia el centro del planeta.

El sentimiento de protección, apoyo y seguridad que le da su hogar terrestre le reconfortará y ya no se sentirá en soledad.

Andar descalzo sobre la arena, el césped o la tierra, favorece la salud de los pies y la mente. Escuchar el agua de los ríos, arroyos, nadar en el mar, pasear por un bosque, un parque, campo, cultivar la huerta o el jardín, o contemplar los valles o cumbres, son otras opciones para conectar con la biosfera.

Inúndese de hierbas aromáticas

La naturaleza le ofrece abundantes sedantes que entran por la nariz y le dan bienestar. Los intensos aromas de anís, albahaca, laurel, manzanilla, eucalipto, lavanda, menta y rosa, son apaciguantes.

Regocíjese con ellos en su estado puro, inhalando directamente su aroma de la planta o flor.

También puede hacerlo añadiendo el aceite de las hierbas que más le agraden a unas cuantas piedras de sal de roca, dentro de un frasco pequeño, que puede llevar consigo, abrir y aspirar cuando esté tenso o le apetezca.

Disfrute las caricias del agua

Según el momento o actividad que le aguarda, puede darse un baño de sales minerales o de aromaterapia, agregando al agua cristales minerales o aceites esenciales de plantas, como la lavanda.

Según la temperatura del agua y el producto que le añada, la inmersión puede ser sedante, estimulante, afrodisíaca o embellecedora.

Al comenzar la jornada puede darse una ducha estimulante, la cual elimina las impurezas del cuerpo como el sudor y las secreciones de la piel. Para tonificarle el agua debe estar a unos 30 grados centígrados.

Antes de irse a la cama, para conciliar el sueño y descansar mejor, le conviene darse un baño templado.

Pasee por el parque

Caminar al menos media hora diaria es la forma más sencilla de disfrutar el ejercicio físico, una de las actividades que más ayuda a liberar endorfinas. Basta con avanzar al ritmo que le pida el cuerpo: camine con paso regular y constante sin forzarse, dejando que sus brazos se muevan naturalmente.

Si lo hace en un entorno natural, como un parque, bosquecillo o zona verde, dispondrá de un tiempo para su introspección y apreciar la naturaleza en toda su expresión.

Pruebe los baños de luz y aire

Intente respirar voluntariamente de forma profunda, lenta, suave y por la nariz, sacando todo el aire de sus pulmones, para que después se llenen automáticamente.

Cuanto más lenta y regular es su respiración, notará cómo aumenta su sensación de bienestar y relajación. Respirar no sólo oxigena el organismo, sino influye en el cerebro y en todo el sistema nervioso.

Otro elemento saludable es la luz solar moderada, que tonifica la sique, levanta el ánimo y aumenta la vitalidad.

Tomar el sol no es sólo cosa del verano: conviene disfrutarlo todo el año, aprovechando las mañanas de invierno, caminando por un parque o recibiendo la luz a través de la ventana, al menos media hora.