Tres hermanos luteranos realizan travesía en bicicleta desde Alaska a la Patagonia

Comían furiosamente en un lujoso restaurante italiano en Los Ángeles, donde hacían una parada tras partir desde Alaska en bicicleta rumbo a la Patagonia: son tres hermanos luteranos criados en una granja en Estados Unidos y a punto de adentrarse en el exótico subcontinente.

Por AFP

Con un presupuesto de 10 dólares por día, los tres jóvenes de North Dakota, un ventoso y llano estado al norte del país, viven a base de ofertas de tres donuts por dos dólares, que rellenan con mantequilla de maní para aumentar su valor calórico. Halloween fue estupendo para nosotros, rememoran.

Partieron de Anchorage, en Alaska, el 11 de agosto, y 8.000 kilómetros después estaban en Santa Mónica, California, dispuestos a atravesar la frontera a fines de noviembre para pasar la Navidad en La Paz, en el estado mexicano de Baja California. Luego tomarán un bote a Mozatlán y seguirán viaje por el oeste.

Los hermanos Berg esperan llegar a Argentina en mayo después de atravesar, aunque no saben cómo, difíciles pasajes como el atribulado México, el Tapón del Darién (una selvática región indígena panameña en la frontera con Colombia donde se interrumpe la carretera) o el altiplano boliviano.

Estamos muy conscientes de lo que está pasando en México, dijo Nathan, de 24 años, refiriéndose a la violencia que ha dejado 45 mil muertos en cinco años, mientras probaba por primera vez el carpaccio, una clásica entrada italiana. Pero tenemos muchos recursos, aseguró.

Entre ellos, cuentan con los consejos de la gente que los apoya, una miríada de blogueros que relatan historias de viajes y... dos latas de gas pimienta para enfrentar osos.

Si vamos a usarlo, tendrá que ser con alguien que realmente lo merezca, bromeó Isaiah, de 22 años, tras narrar que camino a Santa Mónica el tercer aerosol que tenían comenzó a gotear dejándolos momentáneamente paralizados por las lágrimas y la náusea. O sea, esto es para osos, tal vez sea demasiado para un humano.

Es difícil evaluar el riesgo, continuó Isaiah. La imagen que uno tiene a través de las noticias es que toda la región es peligrosa, y es importante para nosotros respetar el riesgo y el peligro, pero pienso que el 99 por ciento de la gente en centro y sur América debe de ser muy agradable.

Los hermanos se costean el viaje, pero a la vez recaudan fondos para Habitat For Humanity, una ONG que construye viviendas dignas para personas de bajos recursos. Recorriendo en bicicleta un promedio de 100 km por día, esperan recaudar 60 mil dólares -lo necesario para una casa- a través de su blog boundsouth.org. A su llegada al oeste de Los ngeles sumaban cinco mil.

Cada tres o cuatro días de travesía, se toman un descanso de un par de días, que quisieran aprovechar para colaborar con la construcción de una casa, como hicieron en Oregon (noroeste) y esperan hacer en San Diego, en la frontera con México.

Es una buena manera de pasar el día de descanso, dijo Isaiah, que intenta sentir el sabor del Tiramisú aunque aún moquea por el spray anti-osos.

Creo que vamos a lograrlo y, si no, seguiremos intentando recaudar ese monto, acotó David, de 19 años, el menor de los tres hermanos que crecieron en en el poblado de Starkweather, rodeados de vacas y practicando devotamente la fe luterana, si bien son conscientes de que les será difícil hallar servicios religiosos ad hoc en la selva tropical y la cordillera andina.

Los Berg están entusiasmados con sus expectativas sobre Latinoamérica. La gente allí parece menos ocupada y más dispuesta a pasar un rato agradable con su familia y sus amigos, dijo Isaiah, evocando el contraste respecto a la cultura estadounidense, en la que el trabajo suele ser la base de las relaciones humanas.

Además, como son hermanos y aún guardan rastros de su adolescencia reciente, dicen que han conseguido despertar instintos -y cuidados- maternales a su paso, y cuentan con ello para el resto de su viaje.