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66 entradas, creado el 4 Agosto 2016

Leer buenas lecturas mejora tus finanzas

publicado

#César #Tánchez

Si eres una persona que ha leído con cierta frecuencia los artículos que escribo, te habrás dado cuenta de la sugestiva insistencia en darle una extrema importancia al hábito de leer buenas lecturas.

Todos queremos mejorar nuestras destrezas, generar más ingresos, optimizar la utilización de nuestros recursos, así como la rápida disminución y eliminación de deudas.

Sin embargo, el querer algo no lo hace por sí solo posible. Es tan solo el inicio de la travesía. Es necesario trazarle un curso de acción.

Aquí inicia el primer gran problema, no sabemos por dónde empezar -algo que entiendo perfectamente-. Cuando estaba en la peor parte de mi crisis financiera, tomé la firme decisión de hacer lo que fuera necesario para darle vuelta a mi situación. Era una determinación real, no solo una buena intención. Sin embargo no sabía cómo hacerlo.

Hice por inercia lo que ahora le aconsejo haga por estrategia, lea buenas lecturas. En su momento, era una pequeña acción, quizás la única real que tenía, pero que con el tiempo no solo mejoró mis finanzas sino cambió para mejor mi vida.

Al no saber qué libro era el mejor para aprender a usar bien el dinero, compré, leí, medité y apliqué cuanto libro de finanzas personales pude encontrar, que ese tiempo no fueron muchos y tenían pocos aspectos relacionados con la realidad latina.

Dada mi situación, no pretendía ser un crítico de lectura, sino buscar aprender todo lo que pudiera de cualquier recurso que llegara a mis manos.

Compré los que pude encontrar y los leí con voracidad. Tanto era mi deseo de aprender, que pronto la organización a la que compré los libros me recomendó que participara en dos talleres presenciales para continuar mi aprendizaje.

Todo representaba costo y sin una aparente solución a mis problemas. Pero las enseñanzas comenzaron a echar raíces en mi mente, la diligencia en poner en práctica lo aprendido comenzó a dar pequeños frutos. Aunque el avance era lento, era motivante ver que estaba mejorando.

Ese nuevo hábito estaba dando frutos de los que incluso ni siquiera me había percatado: había adquirido mucho conocimiento y experiencia sobre finanzas personales. Sin planificarlo, comenzaba a ser una referencia en el tema.

No pasó mucho tiempo sin ser invitado a dar conferencias, participar en programas de radio, televisión y medios escritos para compartir lo que había aprendido y experimentado. Las buenas lecturas no solo habían saneado mis finanzas, sino también provisto las herramientas para difundir un mensaje de esperanza a otras personas.


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Han pasado varios años de esta experiencia y aún sigo leyendo al menos uno o dos libros sobre finanzas personales, además de otro tipo de lecturas, mi objetivo en esta área es leer al menos 12 libros por año. Te comparto un compendio de alternativas como punto de partida.

Necesitamos aprender, y hay mucho conocimiento a nuestro alcance con buenas lecturas. Una sola idea tiene el potencial de cambiar nuestra vida.

Te enumero algunas formas en que las buenas lecturas pueden mejorar nuestras finanzas:

  1.  Mejoran nuestras destrezas. Cuanto más leemos y más enfocadas sean las lecturas, mejoraremos irremediablemente nuestras destrezas. Imagina si te desempeñas en un área de servicio al cliente y durante un año lees 12 libros sobre esta actividad, ¿qué pasaría en tu vida? Seguro harías más eficiente y eficaz tu trabajo, tu desempeño mejoraría, serías candidato a promociones, descubrirías oportunidades dentro de tu campo. Solo imagina el potencial
  2. Generan ideas. La lectura expande nuestra mente, nos enseña aquello que han hecho otras personas, y que de no leerlo, no hubiésemos creído que era posible. Le damos materia prima a nuestro cerebro para ver oportunidades. Las buenas lecturas conllevan dentro de sí muchas ideas en búsqueda de quien desee utilizarlas en su entorno. No tenemos que inventarlo todo, podemos también aplicar conocimientos de otras latitudes a nuestras realidades, solo tenemos que encontrarlos en buenas lecturas.
  3. Mejoran las habilidades de comunicación. Uno de mis proverbios favoritos es: “Mejor que una manzana de oro con figuras de plata, es la palabra dicha como conviene”. Cuán grande verdad. Los mayores negocios que conocemos, fueron construidos a través de la comunicación. Comunicación con proveedores, inversionistas, colaboradores, socios, clientes, entre muchos otros. Cuanto más leemos, mejoramos nuestras habilidades de comunicación, lo que a su vez tiene el potencial de lograr mejores negocios.
  4. Amplían el círculo de relaciones. Cuanto más leemos, más interesantes son nuestras conversaciones y mejores las relaciones que se forman. Tengo un conocido que ha viajado a casi todo el mundo, desde el transiberiano de Rusia hasta los polos Norte y Sur. Él me comentó que estos viajes, considerados exóticos, tenían la gratificación de convivir con personas de similar bagaje de viaje, exponiéndose a una experiencia aún mejor al compartir experiencias a otro nivel. Lo mismo sucede con las buenas lecturas, cuanto más las frecuentamos, mayor es la posibilidad de relacionarnos con personas con hambre de crecimiento y conocimiento similares, lo que es un lujo por sí solo.
  5. Optimizan la gestión de nuestros recursos. Muchas veces utilizamos mal los recursos, no tanto por negligencia como por falta de conocimiento. Buenas lecturas nos enseñan de optimización, eficiencia, enfoque, priorización de recursos. No para evitar el consumo, sino optimizarlos generando un alto grado de satisfacción.
  6. Acorta los tiempos. Podemos aprender de la experiencia, pero es muy dura y generalmente toma mucho tiempo. Con los conocimientos necesarios, la curva de aprendizaje o ejecución se acorta dramáticamente. No estoy diciendo que quien se expone a buenas lecturas prescindirá de aprender de la experiencia, ya que eso no es posible. Pero sí que encontrará atajos, mejores formas de hacer algo, estrategias que hagan de la perseverancia un proceso inteligente.
  7. Mejoran nuestra toma de decisiones. El tomar mejores decisiones depende en buena medida de la capacidad de análisis que tengamos frente a las dificultades que debemos enfrentar. Las buenas lecturas recolectan conocimiento de personas que han pasado circunstancias similares y nos comparten las acciones que les dieron los mejores resultados. Es como tener a las mentes más brillantes como nuestros asesores cuando nosotros les necesitemos. Mejor análisis trae mejores decisiones, que a su vez impactan directamente sobre nuestra vida.Termino con este proverbio de Salomón: “De una mente sabia provienen palabras sabias; las palabras de los sabios son persuasivas”. Una mente sabia se construye con lo que ingresa a ella.Espero te sea de ayuda y bendición.
www.CesarTanchez.com
Autor del libro “Más rápido y más lejos en sus finanzas