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66 entradas, creado el 4 Agosto 2016

¿Eres hábil para abordar conversaciones difíciles?

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#blog #Carlos Luna Rivara #Efectivo #opinión

Algunos optan por evitarlas; otros por enfrentarlas pero lo hacen de mala manera; y algunos más se enfrentan a ellas y las manejan adecuadamente. ¿Cómo sueles manejar tus conversaciones difíciles?

¿Eres hábil para hacerlo?

Lo que he observado en mi experiencia como consultor es que una misma persona ante un tema crítico puede enfrentarse audazmente a él, controlar su conducta, dar lo mejor de sí mismo y cuidar sus modales.

Pero curiosamente, esa misma persona, en otros momentos, manifiesta lo peor de sí mismo, grita, se retrae, y dice cosas que más tarde lamenta. ¿Por qué sucede esto?

Los expertos dicen que cuando las conversaciones dejan el terreno de lo rutinario y se vuelven trascendentales, normalmente las personas estamos predispuestas emocionalmente para manejarlas con el puño en alto, no con la persuasión inteligente ni con amabilidad.

El otro factor determinante es el contexto. Algunas de estas conversaciones suelen ser espontáneas, surgen en cualquier parte, y puesto que nos toman por sorpresa, nos vemos obligados a tener esa interacción humana compleja en tiempo real, sin preparación previa ni asesores.

Algunos ejemplos de conversaciones difíciles pueden ser:
  • Hablar con un familiar que trabaja en la empresa que se comporta de manera ofensiva o hace comentarios desagradables.
  • Pedirle a un amigo que pague lo que nos debe.
  • Dar retroalimentación a los familiares y/o a los jefes en la empresa sobre su comportamiento.
  • Criticar el trabajo de un colega.
  • Hablar con un miembro del equipo que no cumple con los compromisos adquiridos.
  • Hablar con un familiar acerca de un problema de abuso de drogas o alcohol.
  • Requerirle a un familiar, que es accionista controlador, que rinda cuentas.
  • Presentar a la junta directiva resultados negativos para la empresa.

El poder del diálogo

El diálogo es el libre flujo de significados entre dos o más personas. En el centro de cada conversación exitosa está el libre flujo de información relevante. Así, las personas expresan sus opiniones abierta y sinceramente, comparten sus sentimientos y articulan sus teorías.

Comparten sus puntos de vista con buena disposición, incluso cuando sus ideas son polémicas o poco populares.

Todos entablamos conversaciones con nuestras propias opiniones, sentimientos, teorías y experiencias sobre el tema del que se trate.

Esta combinación única de ideas y sentimientos configuran nuestro personal ‘repertorio de significados’.

Dicho repertorio no solo nos provee información sino que también impulsa cada uno de nuestros actos. Cuando dos o más personas enfrentamos una conversación difícil, es claro que no compartimos el mismo repertorio. Nuestras opiniones divergen. Yo creo una cosa, la otra persona cree otra.

He observado que las personas que se manejan con habilidad en el diálogo hacen todo lo posible para que todos puedan agregar su significado al ‘repertorio compartido’, incluso ideas que a primera vista parecen polémicas, equivocadas o en contradicción con sus propias creencias.

Claramente, esto no significa que estén de acuerdo con todas las ideas. Simplemente hacen lo posible para que todas las ideas se pongan en la mesa. A medida que el repertorio común de significados crece, el diálogo fluye.

Cuando los individuos nos vemos expuestos a información más precisa y relevante, adoptamos mejores decisiones. Cuánto más amplio sea el repertorio compartido, más inteligentes serán las decisiones.

En ocasiones, al no saber cómo dialogar, las personas recurren a la violencia. Actúan como si lo supieran todo, esperando que los demás crean sus argumentos.

Desacreditan a otros, esperando que los demás no crean sus argumentos. Es una forma de imponer su punto de vista. Para mejorar nuestra habilidad de abordar apropiadamente las conversaciones difíciles es necesario permanecer atentos a los problemas, analizar nuestros propios procesos mentales, descubrir nuestros propios estilos y aproximarnos a los problemas antes de que escapen a nuestro control.

El objetivo es aprender a crear las condiciones en uno mismo y en otros que hagan del diálogo el camino de la menor resistencia.