Carolina Escobar

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Carolina Escobar Sarti cescobarsarti@...

Guatemala: aún país de cigüeñas

Opinión

El Observatorio de los Derechos de la Niñez (ODN) de Ciprodeni publicó, hace un par de días, que “hasta el 18 de noviembre de 2017 se registraron 4,009 embarazos en niñas de 10-14 años, y 80,995 en adolescentes entre 15-19 años.” Esto significa un total de 85,004 niñas y adolescentes embarazadas en menos de once meses, una cifra que se traduce en más de 230 diarias en esta condición. La fuente que nutrió los datos del ODN es el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social.

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“Ninguna teoría; olviden todas…”

Opinión

En un mundo por demás líquido e incierto, nos está tocando, en Guatemala, atravesar con vértigo un puente colgante. Cuando veo cómo en las cortes manosean la justicia para defender el viejo orden, siento que estamos siendo testigos de uno de los momentos más caóticos de nuestro relato como país. Un presidente sin las capacidades para serlo, es sostenido por los engranajes de una maquinaria corrupta. Más de un centenar de diputados aprovechan las últimas horas del 2017, para garantizar que el 2018 nos devuelva a la impunidad que queremos romper. Y algunos gremios patronales están cerrando los candados de la vieja casa, para que la institucionalidad no se les derrumbe en la cara.

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¿En dónde nos perdimos?

Opinión

Hace unos días circuló en las redes: “Si un menor de edad asesina a sangre fría deja de ser niño y debe ser juzgado como hombre (adulto)”. Estas palabras acompañaban la foto de un niño que no pasaba de los 8 años, mirando directamente hacia la cámara, con una pistola en la mano. La combinación de mensaje-imagen me provocó naúseas, no sólo por lo que veía, sino por la aparente intención de quien creó el mensaje.

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Los necios de la esperanza

Opinión

Siempre me ha llamado la atención el hecho de que los ladrones que entran a las casas a robar, aun los más sofisticados, jamás roben libros. A lo mejor es porque intuyen que lo indispensable no tiene precio. O porque piensan que esos objetos empolvados, misteriosos y llenos de símbolos, solo sirven para adornar bibliotecas y mesas de noche. O quizás es porque saben que su valor en el mercado no mueve significativamente las cifras de ninguna bolsa de valores.

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