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Antonio Mosquera Aguilar

La ciudad de Dios

Opinión

¿Podemos vivir en una ciudad plena de justicia, sin degradación y con grandeza? Para San Agustín es imposible, salvo después del juicio final. De manera similar, un comentarista afirma que los corruptos no se acabarán nunca. Todavía más, que una potencia geopolítica buscó colocar a “corruptos decentes” para reforzar el neoliberalismo, a través de una táctica de movilización social acompañada de acciones de la Cicig y del MP.

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