Cultura espiritual |
Celso Lara Figueroa
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El departamento de Chiquimula es uno de los más importantes del oriente
de Guatemala, tanto por su situación geográfica, como por sus relaciones étnicas desde
la época prehispánica. Su población originaria fue la etnia mayanse ch'orti de amplia difusión en todo el departamento, antes del arribo del hombre occidental en el siglo XVI. El Señorío Ch'orti' era de los más pujantes para el comercio hacia el sur de Mesoamérica, por su proximidad a centros ceremoniales de Copán (en la actual República de Honduras) y Quiriguá en el departamento de Zacapa. Por ello, se habló hasta en el siglo XVI, los idiomas chol, cholán y chontal, actualmente extintos. |
El Señorío Ch'orti' densamente poblado, resistió la invasión española bajo el
mando del Señor Copán Calel y el Señor de Mictlán. Finalmente hacia 1530 fueron
dominados y reducidos a encomiendas y pueblos por los españoles, surgieron entonces
regiones como Chiquimula de la Sierra, San Juan Camotán, Quezaltepeque, Cahncoate (la
actual Ipala) e Izquipulas (actualmente Esquipulas).
La población ch'orti' desapareció rápidamente y fue vulnerable al mestizaje, al punto
que a inicios del siglo XVII la población mestiza y la criolla se había extendido por
todo el territorio departamental, debido entre otras causas, a razones económicas muy
poderosas. En Concepción Las Minas (llamadas también Minas de Olotepeque), se
encontraron y explotaron yacimientos de oro y plata en Quezaltepeque y sus alrededores
hierro.
La población española y mestiza se asentó en Chiquimula debido a la posición
estratégica del Corregimiento de Chiquimula de la Real Corona con respecto al Puerto de
Santo Tomás de Castilla, que requería una presencia constante de refuerzos militares. En
este sentido los españoles controlaron la ruta del Golfo Dulce, que fue la vía comercial
de mayor tránsito para Guatemala y El Salvador, en el período colonial y parte de la
época independiente hasta 1871.
Asimismo, los españoles originarios prefirieron habitar en climas templados como el de
Chiquimula, que además de ser agradable, estaba geográficamente cercano al mar. Las
condiciones fisiográficas de la región, con amplias llanuras y bajas montañas,
constituían un requisito favorable e indispensable para la crianza del ganado y fue una
zona importante para el cultivo del añil.
Todas estas razones históricas supeditaron la presencia de población española,
proveniente de Extremadura, Andalucía y Castilla, La Vieja, en todo el territorio de
Chiquimula y otros departamentos del oriente de Guatemala.
En tal sentido, los habitantes actuales del departamento son descendientes de aquellos
pobladores, constituyendo así una población de ladinos viejos y mestizos. En tanto los
ascendientes de la población mayanse ch'orti' se encuentran distribuidos en nuestros
días en los municipios de Jocotán, Camotán, Olopa y Quezaltepeque.
| Por lo anterior, la literatura oral de Chiquimula ostenta una presencia de
formas culturales y literarias de predominancia occidental, aunque la fuerte presencia
indígena, resemantizada e hibridizada se percibe en cuentos, leyendas y mitos en toda la
región. En casi todos los municipios de Chiquimula existen dos tipos de narradores de tradiciones orales: uno ocasional, que sabe narrar pero que no tiene habilidad ni memoria para recordar y decir las historias tradicionales. El otro tipo de narrador es el especializado, no tienen nombre específico, pero se les denomina "los que saben", "los antiguos", "los viejitos" y "los memoriosos", porque poseen las virtudes de saber contar, narrar, platicar y comunicarse con su auditorio. Entre la población ch'orti', los narradores de literatura oral son llamados "padre de la casa" o Ka'Tata, como se le conoce en Camotán y Jocotán. |
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Estos cuenteros tienen buena memoria y son requeridos en ocasiones sociales de la
comunidad (velorios, cabos de novena y reuniones familiares como cumpleaños, bodas y
bautizos), para que narren sus tradiciones y "entretengan a la gente".
Pero también se cuentan en el seno del hogar en horas de la tarde y la noche, que son
momentos propicios para que los "patojos" pidan a sus abuelos y sus padres
"narraciones de aparecidos, espantos, anécdotas familiares o pasajes de la historia
nacional". Estas reuniones, se llevan a cabo en los corredores y patios de las casas,
alrededor del poyo de la cocina, después de "las horas de las ánimas", antes
de dormirse.
En la literatura oral chiquimulteca, directa de las figuras literarias europeas medievales
y renacentistas, se encuentran en su seno infinidad de cuentos de tradición muy antigua,
de tipo maravilloso, animales y de fórmula, así como leyendas, mitos históricos y
etiológicos.
En Chiquimula, Ipala y San Jacinto se escucha con mucha frecuencia el "cuento de
Blanca Flor" en distintas variantes. Don Lucio García Onofre de la Aldea Buena Vista
de San Juan Ermita, narra que en el caserío Peñasco, los ricos del pueblo tenían una
hija que se llamaba Blancaflor, que se iba a salir de su casa con un muchacho:
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-Y si nos alcanza mi padre -dijo Blancaflor- Alistate una bola de jabón,
un peine y un espejo, respondió el muchacho. Entonces como el rey tenía buenas
bestias
-Tirá una escupida allí -le dijo el muchacho antes de irse-. Y ella
escupió, porque esa escupida le respondería, cuando el papá, llamara por el nombre a la
muchacha. -Blancaflor -le dijo el rey. -Aquí estoy- contestó la escupida. Porque el rey la tenía bajo siete llaves. -øBlancaflor? -Aquí estoy. Cuando se alejaba le volvía a decir: -øBlancaflor? -Aquí estoy. -Voy a alcanzar a mi hija en este caballo. °Ay -le dijo la joven ya nos alcanza mi padre! .Tirá la bola de jabón -le dijo el muchacho- entonces se hizo un deslizadero que no pudo pasar el papá. -Voy a ir a traer el otro caballo mejor... Y se fue. Entonces cuando ya los iba a alcanzar: -°Ay -dice que le dijo ella- ya nos alcanza mi padre. -Tirá el espejo. Cuando ya los iba a alcanzar tiró el espejo y se hizo una laguna, pero no pudo pasar en aquel gran caballo. Entonces el rey se fue a traer otro caballo, ese sí pasaba la laguna. |
-°Ay, ya nos va alcanzar mi padre! -Tirá el peine-. En lo que tiró el peine se hizo
un estanque y no pudo pasar el rey. Seguidamente fue a traer otro caballo que si pasara el
estanquero. Entonces dice que se hicieron dos caballos, que se hizo un palo de naranjas y
en la cumbre del naranjo estaban dos palomitas que decían:
-øTe acordás paloma mía cuando nos alcanzaba tu padre y te dije que tiráramos el peine
y se hizo un estanquero? -Como que ya me voy acordando -le dijo ella. Y entonces cuando
hicieron la parranda, se encontraron con Blancaflor, la abrazaron y me monto en un potro
para que me cuenten otro más bonito.
En tanto en Concepción las Minas, uno de los cuentos maravillosos más difundidos es
"El pescado que tiene virtud", que en San Jacinto adquiere el nombre de "El
pescador maravilloso", en Esquipulas "Las virtudes del mar" y en Chiquimula
se le conoce como "El pescado milagroso".
Doña Felícita Landaberry Recinos viuda de Villeda de la aldea Los Apantes de Concepción
Las Minas narra que había un señor muy pobre que se casó con una mujer delgadita. Ella
deseaba ser gorda y ser rica por lo que agitaba mucho al marido para tener dinero y todo
lo que le hacía falta.
Dicen que ella un día arregló sus cosas y le dijo al marido: -Mirá, yo te voy a dejar
porque sos muy pobre. La señora fulana tiene una casa grande de dos pisos, tiene todo y
está bien gorda, y vos, desde que nos juntamos, no podés hacer nada, no tenemos nada,
así que mejor te dejo. Pero como el la quería tanto, se fue a llorar a la orilla de una
quebrada donde pasaba poca agua: -Ay Dios mío, cómo detengo a esta mujer, no se cómo
hacerlo. Y llorando estaba el hombre en la orilla de la quebrada, cuando brincó un
pescadito que le dijo:
-Buen hombre, øpor qué llorás? -Mi mujer me quiere dejar porque yo soy pobre, y ella me
compara con todas las personas ricas
-Ay -le dijo el pescado- por eso no te aflijás. Andá a tu casa, luego te voy a mandar a
hacer tu casa y vas a estar bien como esa señora. -Pero mi mujer también quiere estar
gorda como está ella. -Andate para tu casa, todo eso se te va a conceder -le dijo el
pescadito. El hombre se fue tranquilo para su casa, entonces dice que al rato vio él que
ya tenía casa, almacén, y todo. Y la mujer engordaba a todo dar, hasta que otra vez le
dijo al hombre:
-Pero no estoy conforme con este almacén y con esta casa, quiero tener ganado porque la
leche hace falta. Y así es que prefiero dejarte porque no estoy conforme con esto que
tengo. Está bien, dijo el hombre y se fue otra vez a la orilla de la quebrada y le contó
al pescadito:
| Esta mujer es inconforme, ahora después de tener buena casa y buen
almacén, quiere ganado, øcómo podré hacer? Entonces salió el pescadito: -No tengás
pena, de dos colores te voy a poner reses -le dijo. Andate a tu casa y ella tiene que
engordar suficiente, no te aflijás. Cuando ya tenía todo el ganado que quería, el gran almacén, la gran casa, y ella gorda; el pobre hombre no se ocupaba de otra cosa más que soplarla porque se ahogaba, especialmente por la noche de noche . El marido se fue a la orilla de la quebrada y le dijo: -Ay pescadito, mi mujer se va morir de ahogamiento. -Será un castigo que le estoy dando. Y entonces la mujer se quedó con todo lo prometido. |
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En las regiones de ascendencia mayanse ch'orti', abundan los cuentos maravillosos, pero
están más difundidos los de animales como Tío Conejo y Tío Coyote en Camotán, en
tanto en Quezaltepeque, además de estos personajes, se escuchan los de Tía Cuca, del
Gavilán, del Jilguero y el Sapo en Jocotán. Asimismo, en Olopa son muy famosos los
cuentos de la zorra y el lobo, así como los de la inteligencia del conejo.
En Quezaltepeque abundan los cuentos populares de compadres, sobre todo los de compadres
ricos y compadres pobres que comparten su riqueza después de aventuras maravillosas.
Puede afirmarse que la literatura oral chiquimulteca se fija a través de los cuentos
populares de diferente índole, más que en otras especies literarias tradicionales. Entre
las leyendas chiquimultecas más hermosas están las siguientes:
Cuentan que en Chiquimula, en la Iglesia del Calvario existe la imagen de un Jesús
Nazareno, que según los ancianos pertenecía al Hermano Pedro y que fue llevado desde la
ciudad de Santiago de Guatemala, antes de los terremotos de Santa Marta en 1773.
Este Nazareno ha sudado sangre siempre que va a temblar. Cuentan que en tiempos de los
españoles sudó sangre por tres días seguidos. Hasta que no paró de temblar, la imagen
no dejó de sudar . En el Barrio del Calvario de Chiquimula se afirma que esto se debe a
que dicho Nazareno "es miedoso", y que por eso huyó de la Antigua, para
librarse de los temblores".
Esquipulas, uno de los lugares de peregrinación más descollantes de Mesoamérica por la
advocación al Cristo de Esquipulas, ha generado múltiples leyendas. Así se cuenta que
el Cristo de Esquipulas es negro porque está asentado en un cerro encantado de los
ancestrales pobladores mayas, que tenía como deidad a un dios de Xibalbá que se pintaba
de negro.
Cuentan los ancianos que la cruz del Señor de Esquipulas está asentada directamente en
pozo de agua milagrosa que da a una cueva donde están escondidos los antiguos dioses de
Xibalbá. Se asegura también que el Cristo de Esquipulas se ennegreció por los tizones
que le prestó Tzot's, deidad maya ch'orti', para esconderse de la noche y de la ambición
de los españoles.
La cueva que está al pie del Cristo sólo la conocen los Chimanes de Esquipulas y los
ancianos-rezadores de Camotán.
En las largas peregrinaciones hacia Esquipulas en el mes de enero, han generado múltiples
leyendas como la de la Piedra de los Compadres. Se dice que dos compadres, un hombre y una
mujer iban en romería un quince de enero a Esquipulas, pero cuando se acercaron al
templo, antes de llegar a la cumbre, por el camino viejo, se quedaron a dormir e
"hicieron sus cositas". Entonces el Señor de Esquipulas los castigó
convirtiéndolos en piedra.
En la actualidad la Piedra de los Compadres se ha convertido en un adoratorio sacro muy
concurrido por los romeristas y los médicos-brujos mesoamericanos. También se cuenta que
camino al templo, había "un brujo malo" en Olopa que quiso ir a ofrecerle al
Señor de Esquipulas unas gallinas negras que había traído de la laguna de Chicabal.
Cuando se aproximaba a Vuelta Grande, le dio sueño y se quedó dormido con todo y
gallina, por lo que el Señor de Esquipulas aprovechó para castigarlo y convertirlo en
piedra, por eso las piedras que uno mira son unas piedras negras, "color de
chaye" como se dice en Bojorjes y en el Zompopero. También se narra que un señor de
la Nueva Guatemala de la Asunción llamado don Juan Palome salió del barrio de la
Parroquia a visitar al Señor de Esquipulas porque se lo había prometido. Don Juan salió
de "mala gana" porque no quería dejar la cadena que le había prometido al
Señor. Llegó al templo, rezó y le dejó la cadena de oro cerca de los pies del Señor.
Cuando regresaba ya para la ciudad y pasó por la aldea Atulapa, se arrepintió de haberle
regalado la cadena al Señor. Entonces, vino un gran viento y la cadena se le colgó al
cuello y casi lo ahorcó. Los aldeanos de Atulapa lo tuvieron que ayudar para que no se
muriera.
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Don Juan se arrepintió, volvió al templo, pero siempre que quería dejar
la cadena, El Señor de Esquipulas se la devolvía. Don Juan Palome, se volvió loco y al
tiempo murió. Aseguran en la aldea Granadilla que los diablos se lo llevaron al infierno. Otras leyendas muy difundidas en Chiquimula son las del origen del maíz. En Ipala afirman que en antiguos tiempos, una muchacha huyó de un viejo que la perseguía y para que no la alcanzara se convirtió en gorrión, luego de muchas aventuras, la niña se fue a esconder a un cerro y se transformó en maíz. Mucho después, los animales empezaron a sacar poco a poco los granos de maíz y lo repartieron entre los hombres del lugar. Entonces Dios se enojó, recogió otra vez el maíz y lo escondió en el Cerro Capucal donde nadie lo podía sacar, ni siquiera los relámpagos mágicos del Corazón del Cielo, hasta que vino un pájaro carpintero a picar el lugar. |
Entonces los relámpagos se juntaron y tronaron al mismo tiempo, el cerro se fue al
precipicio, los granos del maíz volvieron a caer a la tierra y así se esparció en todo
el mundo. Por eso los ch'orti'es de la región rinden homenaje a la tierra cuando se
inicia la siembra del maíz y realizan complejas ceremonias rituales en los milperíos
para pedir agua para una buena cosecha de maíz. El que ejecuta esta práctica se le llama
"Padrino de Agua" en Jocotán y Olopa.
En Camotán, en la aldea la Marimba, se asegura que unos ancianos subieron al Cerro Mouja,
al oriente de la aldea, para que el señor del Cerro les mandara lluvia y encontraron al
Dueño del Cerro, que era una gran culebra a la que le debían pagar con su costumbre,
maíz y cacao. Cuentan en Camotán que en el cerro Canojá, un cazador subió a cazar
venados sin haberle pedido permiso al Señor del Cerro y se perdió.
Entonces los ancianos le pidieron al patrón de Camotán que es San Antonio, que lo sacara
del cerro. El Santo aceptó ayudar, y sobre el cerro se formó una nube con rayos y
centellas que San Antonio tiraba desde su camerino, peroel cazador no salió, entonces San
Antonio se quejó con el Señor de Esquipulas, y entre los dos mandaron una nube más
fuerte, solo así salió el cazador, pero este murió al poco tiempo.
Medicina tradicional
En Chiquimula, como en todo el oriente de Guatemala, la medicina
tradicional es muy común en los pueblos alejados de la cabecera departamental. Su
herencia es, sobre todo de origen español y árabe, con fuerte presencia de la cultura
ch'orti'.
En San Jacinto y San José La Arada, se habla de los "aigres naturales", que son
los que enferman a las personas, ya que traen los humores de otros lados, y eso es lo que
causa todos los dolores.
Se mencionan tres tipos de "aigres", uno natural, el otro que penetra cuando se
entra en contacto con objetos rituales impuros y malignos; y el tercero, que es arrojado
"a la gente" por la magia de los hechiceros. Son las envidias de las gentes que
los brujos de Olopa lanzan por la boca. Todo esto se cura por medio de la magia médica y
la sabiduría de los ancianos.
Entre "los brujos blancos" son muy apreciados los de Chiquimula y San Juan la
Ermita. Temidos son los "brujos negros y colorados" de Camotán y Jocotán.
Ellos hacen el bien y el mal a hombres y animales.
Abundan las comadronas que ayudan a las mujeres en el proceso de parto. Las de mayor
aprecio en el departamento son las de San José La Arada y Concepción Las Minas, quienes
tienen una sabiduría milenaria para mantener tranquilas a las mujeres que dan a luz.
En todo el departamento hay uso frecuente de plantas medicinales, en especial por los
curanderos de Esquipulas. Los perfumeros de Ipala utilizan las esencias de las flores para
los males con infusiones de flores perfumadas calientes, sobre todo el eucalipto.
En el área ch'orti', el espíritu de los muertos en los caminos (nahuales), es
sacralizado por el poder mágico de los curanderos o los Ka'Tatal. Por otra parte, en la
curación de las enfermedades, los procedimientos de adivinación son esenciales entre los
ch'orti'es. Los realizan los curanderos, que trabajan con la magia sobrenatural. Asimismo,
en la región existen masajistas, herbolarios y cirujanos populares "que trabajan con
sus manos y su sabiduría".
Los procedimientos curativos del área son de trascendencia para Guatemala, ya que
conservan ancestrales creencias, tanto indígenas mayanses como occidentales y árabes
casi intactas, tal como lo aportaron los pobladores originarios de la región en los
albores del siglo XVI.
Religión
Chiquimula representa el axis-mundo (centro del mundo) de Guatemala, ya
que en su seno está el Santuario del Señor de Esquipulas, uno de los lugares más
venerados de Guatemala y toda América. El culto al Cristo Negro de Esquipulas y sus
milagros, se ha difundido hacia el sur y el norte del continente con profusión.
Las celebraciones del Señor de Esquipulas en el mes de enero conllevan peregrinaciones,
rezos, penitencias, novenarios, cumplimientos de promesas, ofrendas, agradecimientos y
exvotos. Sus rituales forman todo un mundo sacro alrededor de su culto.
Debe de insistirse que el arraigo de esta veneración, se conecta directamente con las
deidades prehispánicos ch'orti'es, que sincretizadas y resemantizadas por los españoles
desde los inicios de la colonización dieron como resultado una tradición maravillosa.
Después de la Semana Santa, esta es la conmemoración por excelencia de Guatemala.
Otra de las fiestas religiosas más importantes de Chiquimula es la de San Juan, que se
celebra en todo el departamento, pero especialmente en San Juan Ermita con las famosas y
originales corridas y haladas de gallos o patos. En San Jacinto, para la fiesta patronal,
se celebra la fiesta y "danza de la caballera", que acompañado por una banda de
música militar que toca marchas militares, sones y pasos dobles, recorre las calles del
pueblo en honor a San Jacinto.
Esta ceremonia tiene un carácter profano ligado a lo agrario y a lo ganadero de la zona,
la cual recuerda los antiguos rituales sacros dedicados a la propiciación de la tierra y
de los animales en el viejo mundo.
En Chiquimula se conmemora el festival de los santos y de las almas que se inicia el día
de San Marcos (25 de abril) y concluye el día de la Cruz (3 de mayo), cuando siembran las
semillas del palo de jiote y es el único día en que se pueden trasladar e instalar
cruces en todo el área.
En los municipios de ascendencia mayanse ch'orti', se celebran ceremonias del año nuevo
maya y se practica con rigurosidad el tzolkin de ascendencia mesoamericana.
Finalmente, la vida religiosa de los indígenas y ladinos de Chiquimula gira alrededor de
los templos católicos y las cofradías. En los pueblos y caseríos, esta actividad se
focaliza en los lugares sacrados y casas ceremoniales.