Editorial  

Venta de pan de coco. Los ritmos musicales son, para buena parte de la población de Izabal, como la hemoglobina de su sangre. A esto se debe que los cantos de trabajo garífuna acompañan toda su actividad cotidiana, más aún para las festividades que son una alegoría llena de color y tradición.

De las expresiones musicales más tradicionales se mencionan los toques de tambor, sonajas y cantos, actividades que empiezan a desarrollar desde niños, formando verdaderas escuelas, donde con especial habilidad ejecutan los instrumentos rítmicos o desarrollan la voz.

De esta cuenta, se destaca que al hablar de Izabal, el visitante no puede pasar por alto el pensar en escenas de bailes caribeños, como el reggae; en donde la población de raza negra, quienes suelen danzarlo, mueven las caderas y balancean su cuerpo con un ritmo que transmite energía.

Pero no sólo la música es una característica de este departamento, lo es también su gastronomía, ya que son de los lugares donde las comidas de ascendencia extranjera, producto de su mestizaje, todavía se conservan y son parte esencial de las atracciones al turista.

Asimismo, no se puede dejar de mencionar el trabajo artesanal en la elaboración de joyas, adornos para el hogar o de belleza, cuyo elemento de base son los objetos lacustres, provenientes del lago, que es otro recurso natural digno de admirar.

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Los textos publicados en esta colección de fascículos, son producto de investigaciones sobre fuentes orales, documentales y bibliográficas de consulta en el Centro de Estudios Folklóricos de la Universidad de San Carlos, y otras instituciones que los autores han sintetizado para beneficio de los lectores.