Cultura espiritual 

La araÒa Bra Anansi. Uno de los departamentos más ricos en tradiciones orales es Izabal, tanto por su herencia cultural como por su composición étnica. Tres grupos predominan en el departamento, los garífuna de ascendencia afroamericana y caribe, los q'eqchi's de origen maya, y los mestizos y ladinos.

El mestizaje y el proceso histórico han permitido una amalgama de tradiciones orales de extraordinaria originalidad. No obstante que en el departamento y sus municipios existe tanto literatura oral de origen maya como occidental. Predominan las tradiciones garífuna en toda la región, lo que la hace particular e irrepetible, ya que es la expresión más genuina de la cultura negra, en la Guatemala contemporánea de finales del siglo XX.

La herencia africana predomina, pues en estas tradiciones orales, entre los garífuna, el contador de historias no recibe un nombre especial, pero se le denomina "cotorreros". A los cuentos se denominan uragas (significa historias antiguas o simplemente cuentos "para entretener").

Entre los garífuna de Izabal, los cuentos los narran en los "velorios" y en "los nueve días". En los velorios se narran uragas, leyendas, adivinanzas y se realizan los juegos de azar tradicionales. A pesar de existir cuentos e historias narradas, la mayor parte de los uraga garífuna son cantados; es decir, relatos acompañados del canto.

Una característica de los uragas es la incesante búsqueda del pasado y del lugar de origen de los primeros pobladores. Así, en Livingston, este paraje mítico se denomina de diferentes formas, Alundun o La Buga (nombre garífuna de Livingston), así como Yurumein, región desconocida, pero que se refiere al lugar de donde provinieron los primeros garífunas, la Isla de Saint Vicent en el mar Caribe.

Todos los uraga están impregnados de este sentido mítico, o como se dice por esos lugares, "del sentir de la Buga". De tal manera que uno de los principales uragas es el viaje a Alundun, que se cuenta en Livingston, región remota "que queda más allá de los mapas".
Playa frente a Livingston.

También existen personajes de uragas propios de la cultura garífuna como Bra Anansí (la araña), personaje único entre los cuentos de Guatemala. La araña representa al ser astuto que siempre sortea las dificultades y es protagonista de infinidad de uragas, en donde logra imponer su viveza sobre los demás animales de la fauna garífuna.

También explica el orden natural en la cosmovisión garífuna y el por qué Anansí, mora bajo los tablones de las casas. Asimismo, la araña aparece en una íntima relación con el hombre. Hay uragas de Anansí, el hombre araña, cuyas aventuras son similares a las de Pedro Urdemales del oriente de Guatemala, y de Tío Conejo y Tío Coyote en el occidente del país.

Danzante del Yacun™. Muy comunes son los cuentos o uragas que explican la creación del mundo, de las aves de corral, del surgimiento del sol y la luna. Los cuentos de Livingston también se refieren a la vida diaria, las labores cotidianas, la economía, como la venta de "pan de coco", la agricultura y la pesca en canoa, en cayuco y a las distintas formas de realizar esta faena.

Los cuentos y las leyendas son básicamente admonitorias, es decir, enseñan y muestran la conducta correcta que debe seguir el ser garífuna. Existen refranes, fábulas y poesías cantadas, tanto a lo divino como a lo humano. Tienen por objeto afianzar la identidad del pueblo garífuna y su presencia caribe y afroamericana.

Entre las leyendas garífuna más arraigadas está, además de Bra Anansí, la araña que enseña los caminos de la vida; la uraga de Livin-stone, la piedra que tiene vida y que vino rodando desde Alundun y se quedó "prendida" a la entrada de La Buga.

Según "los cotorreos" del área, es una piedra mágica que alienta la vida de todos los habitantes de Livingston y que fue encontrada por los primeros pobladores. Por ese motivo se quedaron ahí y luego le llamaron a ese lugar Livingston.

Destacan asimismo, la leyenda del pescador fantasma que todas las noches del día de San Juan (24 de junio), aparece frente a las costas de la Bahía de Amatique, y pesca peces radiantes de oro. Los limpia y los vuelve a tirar al mar. A quien tiene la dicha de verlo, le da fortuna, mujeres, "guaro" y le quita la mala suerte.

Cuentan los habitantes de Livingston, que en la aldea Fronteras y en El Castillo de San Felipe, en las noches del Jueves de Corpus de cada año, se ilumina la boca del Río Dulce "con un gran fogarón". Cerca de la media noche se oye un ataque de piratas al castillo. Algunas personas de la aldea La Francesa narran que han escuchado el tronar de los cañones del castillo, pero cuando salen a ver no hay nada, únicamente la luna llena.

En la aldea Colorado se habla que la Tatuana, la bruja que vuela, tiene su casa en una de la bartolinas del castillo. Algunos dicen que la han visto volar en su barquito a través de los barrotes de la cárcel.
Clases de marimba en El Estor.

Existen leyendas de tipo mayanse q'eqchi'. En Cahaboncito, El Estor; se narra la conseja del Manpacto, que es un hombre muy grande, "entre moreno y blanco", que tiene un sombrero hecho con su propia piel, camina entre los manglares del río Polochic y es considerado el Adán de Izabal.

Fuegos pirotecnicos en honor a San JosÈ. Entre los ladinos de Los Amates y de Valle Nuevo, se habla mucho de los espantos, aparecidos y ánimas en pena. Personajes como la Llorona, el Tzipitío, el Cadejo y la Sucia, quienes "asustan a las gentes" en aldeas y caseríos. La Sucia es aquella mujer de la noche que se aparece a los hombres, en los parajes solitarios. Es una variante de la Siguanaba.

Una de las formas literarias más auténticas de Izabal son los romances antiguos encontrados en el pueblo de Modesto Méndez, tales como "El enamorado y la muerte", "el Conde Olinos", "Del rosal sale la rosa", entre los de mayor arraigo.

Izabal es muy rico en literaturas populares, pero su rasgo principal son los uraga garífunas, que reflejan la vida de una de las etnias más antiguas de Guatemala.

Música

El universo musical garífuna es muy amplio y específico, abunda la música y los juegos infantiles, que cantados en su propio idioma (juegos de rondas, de imitación y de manos) introducen al niño en su cosmovisión y su mundo. Son cantos responsoriales.

Entre los garífunas, la danza y el canto van sumamente unidos. Entre los niños existen los combos infantiles que con un instrumental propio hacen música imitando a los adultos.
Pastorela en Livingston.

Sus instrumentos son rústicos, entre los que se mencionan; baterías hechas de lata, chinchines (o sísiras), caparazones de tortugas, claves o tambores de lata. También elaboran guitarras y bajos de madera que incorporan al conjunto.

Elaborando Mortero. El combo tiene cantante y coro. Los combos infantiles ejecutan ritmos y canciones a base de la punta garífuna y ritmos caribeños incorporados, como el calipso. Entre los cantos garífunas más importantes se encuentran los rituales del Chugú, de clara inspiración religiosa, cantado por mujeres. Esta serie de cantos se le conoce como Abimajañi. Otros cantos garífunas acompañan los cantos religiosos, tanto entre las hermandades y clubes propios como en rituales cristianos.

Son comunes los cantos de trabajo, con los cuales los garífuna acompañan toda su actividad cotidiana. Destacan los entonados para el Abimajañi, construcción de una casa en sentido colectivo.

Las bandas procesionales acompañan las procesiones de Semana Santa y otras festividades religiosas o civiles de la región. La banda garífuna se caracteriza porque además de los instrumentos propios de la misma, incorporan un garaon (tambor), sísiras (sonajas) y otros instrumentos que ejecutan ritmos y melodías garífunas auténticas.

Un conjunto musical excepcional de los garífuna son los combos. Está formado por un garaon (tambor), un redoblante, bombo, platos, tortugas en batería, chinchines (sísiras), claves, trompetas de caracol marino y otros instrumentos de tipo industrial, así como marimba de metal. Tocan en ocasiones festivas, fiestas domésticas y sus ritmos son los tradicionales de "la punta" y "la parranda", así como el calipso y el reggae.

Los garífunas son ricos en distintas expresiones musicales, como los cantos acompañados por guitarra, donde alterna solista y coro con fuerte influencia del calipso. Se interpreta para las festividades domésticas o en fiestas colectivas.

Las expresiones musicales más tradicionales entre los garífunas son los toques de tambor, sonaja y canto. El conjunto de tambores reciben nombres específicos como; garaon primera y garaon segunda, cuyos ritmos se escuchan en las grandes festividades de la región como las de San Isidro y San Juan.

En estas fiestas los tambores abundan. Se acompaña con un par de chinchines o sísiras. Los toques de tambor se hacen acompañar de canto a la manera de solista, y un coro que repite estribillos en su propio idioma. Los toques de tambor tradicional de mayor vigencia son: Punta, Yankunú, Jugujugu, Chumba, Sambay y Parranda.
El pescador fantasma y los peces de oro.

La enseñanza musical se realiza desde niños y forman con ello verdaderas escuelas. Los instrumentos y su habilidad al ejecutarlos se agrega al aprendizaje del canto como solistas, y en conjunto corales garífunas.

Dentro de la música practicada por los pueblos q'eqchi's asentados en El Estor y Livingston, sobresalen los ritmos del son, tanto el ceremonial como "el para bailar". Este ritmo es un 6 x 8 propio del son regional.

Entre los instrumentos que utilizan está la marimba sencilla, la marimba "cuache" y en particular el conjunto de arpa, guitarrilla y violín de ascendencia occidental, pero muy arraigada en el mundo q'eqchi'. Los sones que se tocan para las fiestas de Cofradía, así como para las del Santo Patrono de cada pueblo son ceremoniales. En Cahaboncito y Chichipate, sobresale el "festival de arpas", que reúne, para las festividades religiosas más importantes, a varios conjuntos de arpas del departamento y alternan sones indígenas, barreños y mestizos.

Entre los habitantes de Morales y Livingston sobresale el uso de la guitarra y el canto de coplas tradicionales, especialmente para "velorios" y "fin de novenas".

En todo el departamento existen las bandas de música militares, así como las marimbas orquestas y conjuntos tradicionales con influencia norteamericana y caribeña, sobresalen los ritmos como el reggae, el calipso, la salsa y bailes donde los ritmos afros se imponen ante cualquier otra melodía.

Medicina tradicional

Todo el departamento de Izabal es propicio para las prácticas médicas autóctonas como el uso de plantas medicinales, preparadas sobre todo con agua de mar y productos marinos. Existen los médicos brujos tradicionales o curadores llamados Buyei, que curan todo tipo de males como los de Livingston, Puerto Barrios y Mariscos. Son famosas las comadronas de York, los compone huesos y curanderos de Morales.

También sobresalen los ajitzs o brujos del agua de Sepur, entre los q'eqchi' del El Estor, quienes poseen el poder de adivinación y curan los males de la comunidad, en particular los de amor, la "mala luna", el susto y el olvido.

En Puerto Barrios el uso de remedios caseros, a base de plantas medicinales, es común. Los Buyei de Izabal tienen como punto de partida sus conocimientos heredados, su experiencia de vida y su intenso culto a los ancestros.

Aunque existe un sistema de salud occidental, estas prácticas médicas alternativas son las de uso común y alta efectividad entre la población del departamento.

Religión

Izabal posee una de las religiones más sincréticas de Guatemala, en sus rituales y cosmovisión se unen las creencias animistas tanto de los pueblos garífuna como del q'eqchi', y las expresiones del cristianismo occidental. Las prácticas religiosas garífunas se fundamentan en el culto a los ancestros, a los antepasados, y existen rituales religiosos más o menos concretos en donde el culto a las deidades de ascendencia africana como Yemanyá, "señora del mar" y Shangoo, "dueño del fuego", están presentes.

Puede hablarse entonces, de rituales que se asemejan mucho a la santería caribeña o al candonblé afroamericano y que entre los garífuna se denomina Chugú. A estas prácticas animistas africanas se suman elementos cristianos y ancestrales, prácticas mayas y oráculos occidentales mestizos.

Dos santos cristianos son muy venerados en el departamento, San Juan (24 de junio) y San Isidro Labrador (15 de mayo), cuya festividad se conoce con el apelativo de Yurumein. Son fiestas agrarias, razón por la que los santos son llevados en procesión por las calles de Livingston, Puerto Barrios y otras poblaciones del área hasta llegar al mar, o bien las procesiones culminan en la vega de los ríos como en el río Blanco en el municipio de Los Amates.

Estos santos van más allá de su propia esencia cristiana, son verdaderos protectores de la comunidad y sus habitantes; traen en sus manos las lluvias necesarias para la agricultura.

Divinidades como Yemanyá, Shangoo, Yogún y Alundun, cuidan de los peces del mar "para que la pesca nunca falte", se les rinde tributo con alfombras de flores en las aguas marinas y fogatas en balsas el día de San Juan, San Isidro y Corpus Christi en Livingston, Puerto Barrios e Ical.

Entre los lugares sagrados del departamento están los cerros del Mico y Sabanera, así como las montañas de Las Minas y del Merendón. Allí habitan el Señor de los Cerros que cuida de animales, plantas y fuentes de agua, y a quien hay que rendir tributo cuando se realizan las prácticas de caza y siembra; y Yemanyá para la pesca. En estas intrincadas montañas habita el Manpacto y Juan Noj, "señor de la niebla".

En la religiosidad del departamento sobresalen las conmemoraciones de Semana Santa, en particular las "pasiones en vivo" de Livingston y Puerto Barrios. En Mariscos, para los días Jueves y Viernes Santo, sale la "judería" que acompaña a la procesión de Jesús Sepultado.

Las fiestas de Navidad y Nochebuena son muy alegres en aldeas y pueblos de Morales y Puerto Barrios. Para estas ocasiones se elaboran nacimientos y se celebran alboradas al Niño Dios, propias de estos parajes en donde los ritmos y las costumbres afros se combinan con las mayas q'eqchi's y las mestizas.