Editorial |
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El grito de la Llorona no podía tener un escenario tan propio y
legendario como Sacatepéquez, en donde son características las ancestrales historias de
aparecidos y ánimas en pena. Se dice que las leyendas surgen de cada ruina y están presentes en calles, iglesias y casas coloniales, que se constituyen en mudos testigos de acontecimientos importantes sucedidos en la que fuera capital del reino de Guatemala. Aunado a esta leyenda, están las costumbres religiosas, especialmente las de Semana Santa, que constituyen una fiesta litúrgica y colorida considerada en Guatemala, así como en otros países, una de las conmemoraciones más esplendorosas del catolicismo. |
También se mencionan las celebraciones a la Virgen de Concepción, los nacimientos, y
la quema de fuegos artificiales para fechas especiales, actividades que atraen la
atención de pobladores procedentes de otras regiones.
Además de todo esto, es preciso recordar los barriletes en Santiago Sacatepéquez y
Sumpango, el 1 y 2 de noviembre, que se elevan de entre las tumbas del cementerio local,
con el fin de comunicarse con las ánimas benditas y el alma de los antepasados.
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