Cultura espiritual |
Celso Lara Figueroa
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El departamento de Sololá es uno de los más alucinantes de Guatemala,
tanto por su historia ancestral ininterrumpida desde la época prehispánica, como por su
entorno geográfico, ya que por sus características fisiográficas, en su territorio se
encuentra el lago de Atitlán, que ha aglutinado desde tiempos inmemoriales a toda la
población del departamento. Además, en dicho lago confluye toda la vida de la región. Así, en sus paisajes se une la sabiduría de las etnias kaqchikeles, k'iche'es y tz'utujiles. En el siglo XVI, en la época de la conquista, el Señorío Tz'utujil resistió la conquista del lago, en el Peñón de Atitlán, en donde los conquistadores españoles auxiliados por kaqchikeles e indígenas tlaxcaltecas mexicanos, incorporados al ejército de Pedro de Alvarado ofrecieron dura batalla hasta doblegar al señorío del lago. |
No obstante los agudos procesos de evangelización de las distintas órdenes religiosas
en la región, sobrevivieron antiquísimas tradiciones y elementos culturales
prehispánicos. A partir del siglo XVI, el nuevo orden social impuesto por los españoles
reordenó el área, la plataforma cultural resguardó elementos vivos de las culturas
mayanses anteriores a la conquista, con una visión del mundo y de la vida muy diferente a
la occidental. Actualmente las tradiciones del departamento se encuentran mestizadas,
hibridizadas, resementizadas y sincretizadas en el sentido religioso.
En este contexto, las tradiciones orales entremezclan elementos mayanses con antiguas
formas literarias aportadas por los europeos. Sin embargo, gran parte de las tradiciones
sololatecas giran alrededor de la visión del mundo mayanse. Aún así se encuentran
expresiones mestizas de origen occidental e ibérico entre los ladinos y mestizos de los
poblados y cabeceras municipales.
Las tradiciones orales sololatecas se manifiestan en ocasiones especiales de carácter
social como velorios, "cabos de novenas", reuniones de cofradías y en
actividades rituales de los ancianos rezadores, que en congregaciones sacras expresan y
cuentan las antiguas tradiciones míticas de sus orígenes étnicos.
También se originan cuando un grupo de personas, especialmente niños, se reúnen a oír
historias alrededor de un narrador en los parques de las poblaciones, a la orilla del lago
de Atitlán, en lo íntimo del hogar alrededor del fogón y en reuniones familiares en
horas de la noche. Es común observar en núcleos urbanos del departamento a vecinos
reunidos en los corredores de las casas contando historias y consejas de la vida
cotidiana, como en Sololá, Panajachel y Santiago Atitlán.
| En las áreas urbanas mestizas, los narradores de historias no reciben un
nombre especial, pero todos los conocen como "cuenteros", "palabreros"
y "leng¸eros" o "los viejos que saben". Entre la etnia tz'utujil
llaman Nawalineel b'ajnikanib'al, entre los kaqchikeles se denominan Atzij Winaq y los
k'iche' reciben el apelativo de Ajtzijol k'ulmatajem. Entre la literatura oral sololateca, las tradiciones que más sobresalen son las leyendas míticas que explican la creación del mundo y el origen de las cosas. Asimismo las leyendas históricas y las de espantos, aparecidos y ánimas en pena. Con menor presencia, pero con fuerte vigencia, cuentos populares de ascendencia europea similares a la cultura mayanse. |
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En algunos poblados como Sololá y Panajachel, pueden encontrarse expresiones
literarias como antiguos "romances entonados", romancillos, coplas y décimas
cantadas a lo divino y a lo humano, especialmente en Sololá, en honor a la Virgen de la
Asunción.
Entre las leyendas de mayor vigencia se encuentran las de origen de los pueblos y
comunidades, en todos los municipios, caseríos y poblados de la región. En San Pablo La
Laguna, cuentan que antiguamente San Pablo se aburrió de estar en el cielo, pidió
permiso al Señor y se bajó a la orilla del lago de Atitlán. Se les apareció a las
personas pero no quiso decir quién era, sino vivió solo a un lugar llamado Quia'k Quix,
que quiere decir espina colorada. Entonces los invitó a vivir a ese lugar para
instruirlos en un oficio y les enseñó a trabajar las fibras del maguey para hacer lazos,
pitas y redes de pescar.
Reunió a todos los hombres, les habló de religión y pidió que le hicieran una iglesia.
Les contó que era San Pablo, que le había gustado el lago y por eso ya no regresaría al
cielo, por lo que quería tener su propia casa. La gente le suplicó que se quedara y le
hicieron una iglesia. Así surgió el pueblo de San Pablo en las orillas del lago. Se dice
que como San Pablo estaba feliz en el Lago, mandó a llamar a todos los demás apóstoles
de Jesús para que descansaran y vivieran en la orilla del mismo "que es tan bonito
que ni en el cielo hay uno igual".
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En Panajachel aseguran que un día, una hermosa mujer salió del lago y se
casó con un hombre muy bueno de Santa Catarina Palopó, pero el terreno que habían
heredado era muy pobre y casi no daba maíz ni legumbres. Cuentan los Ajtziij Winaq
kaqchikeles, que entonces el Dios Mundo (Rajawal Ruwach'ulew), se compadeció de ellos y
se fue al cielo a buscar al santo más bueno. Entonces encontró a San Francisco, a quien
convenció que se viniera a la tierra para ser santo patrón del pueblo. San Francisco no quería, pero el Dios Mundo le dijo que le daría muchos matasanos y peces de la laguna para que no le faltara nada, así como un pato muy bonito llamado Poc. Entonces San Francisco vino a "echar una ojeada", y cuando vió el lago se maravilló, pidió a los ancianos rezadores (Ajch'ab'”l), que le construyeran su iglesia y que el se quedaría con ellos como su santo patrón. |
Por eso dicen que todos los años, el cuatro de octubre, se ve un monje franciscano
pescando en las orillas y juntando huevos de pato Poc para que no se acaben. Asimismo, en
Santa Catarina Ixtahuacán, se cuenta que en tiempos antiguos, los ancianos rezadores
k'iche's (Nimawinaq Ajch'ab'”l) se fueron a Roma a hablar con el Papa para que les diera
un santo patrón. El Papa los atendió muy bien y les dio a Santa Catarina Dos Campanas y
los ancianos retornaron a su pueblo.
Caminaban y platicaban con la virgen, cuando al llegar a la Cumbre de Sija, en
Quetzaltenango, a la Virgen le gustó las pinadas y dijo que se quería quedar ahí. Al
pie de esas pinadas vivía San Miguel ,a quien no le pareció que una mujer viviera en lo
alto del cerro, por lo que hizo temblar la tierra. Entonces los ancianos se lo llevaron
hasta llegar al lugar llamado Chuapilá, al oeste de la cumbre de Nahualá.
| A la Virgen también le gustó el lugar, pero había mucho frío y como
ella venía de tierra caliente, no se quizo quedar porque se podía enfermar. Continuaron
hasta llegar a Chuapiacul', cerca de Chuapoj. Los ancianos estaban muy cansados y se
quedaron dormidos al pie de unos árboles, al despertar las campanas habían desaparecido,
las buscaron hasta que las encontraron suspendidas en una roca, colgadas por serpientes en
vez de lazos. La Virgen aunque se puso triste dijo que las dejaran ahí, pero que se fueran rápido. Finalmente,llegaron a Ixtahuacán, en donde ella dijo que ese era el mejor lugar que había visto, que se olvidaran de las campanas y que ella sería desde ese día la patrona del pueblo. Una de las características de los pueblos del lago está relacionada con su fundación y todos los santos patrones. |
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Así, los moradores de Santa Lucía Utatlán, cuentan que Santa Lucía era una monja
romana que tenía tres hermanos, San Andrés, Santa Clara y Santa Catarina. Como se
cansaron de vivir por allá, se vinieron para acá y empezaron a caminar entre ríos y
cerros. Pero como Santa Catarina era muy "misch", no se recogía la enagua al
pasar los ríos, prefería mojarse la ropa antes que enseñar el ojo del pie. (Es por eso
que en Sololá las catarinenses, las mujeres de Ixtahuacán y Nahualá, usan el corte casi
arrastrándolo, pero las de Santa Lucía y Santa Clara lo usan más arriba de la
pantorrilla). Siguieron caminando, pero San Andrés se cansó y no quiso seguir; entonces
habló con las gentes y se quedó como santo patrono de un paraje llamado Semetabaj.
Santa Lucía llegó a un lugar llamado Utatlán y fundó su pueblo. Las otras dos hermanas
siguieron su camino y Santa Catarina se quedó en Ixtahuacán, Santa Clara aprendió a
nadar y al ver aquel lago tan bonito, fundó Santa Clara.
Años más tarde, San Andrés cumplió años el treinta de noviembre, hizo una zarabanda e
invitó a Santa Lucía para que llegara con la marimba, pero ella prefirió bajar e ir a
lavar ropa al lago, por eso todas las mujeres del pueblo se acostumbraron a ir a lavar la
ropa al lago y las mujeres de los mayordomos (chuchuc'eles) de la cofradía de Santa
Lucía, deben lavarle la ropa a la patrona en el patio de la iglesia, el día de San
Andrés.
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Otro tipo de leyendas son las del origen del maíz, como en todas las
etnias mayanses. Así, entre tanto, los Ajtziij Winaq kaqchikeles de San Antonio Palopó,
narran que en tiempos antiguos no conocían el maíz y en el pueblo pasaban mucha hambre. Ellos sabían que otras comarcas ya los tenían. Entonces los ancianos rezadores (Ajch'ab'”l), le dijeron al hombre más fuerte del pueblo que fuera a buscar ese alimento. El hombre tenía un perro muy listo y se lo llevó. Se fue corriendo hasta llegar al cerro Juyu Sanco'th , donde encontró unas piedras muy grandes. Aunque le costó mucho, el hombre las partió con ayuda del perro. Al quebrarse las piedras, saltaron mazorcas de maíz, pero cuando terminaron de brotar salió una culebra muy grande, la que se enroscó, mordió al hombre y lo metió al cerro. Entonces el perroque era muy listo, agarró con el hocico una mazorca, corrió y llegó al lago, lo atravesó nadando como pudo hasta llegar al pueblo donde todos lo querían agarrar, pero el chucho sólo se dejó tomar de la mujer de su dueño y le dejó caer la mazorca a los pies. |
Entonces ella se la entregó a los Ajch'ab'”l, quienes lo sembraron después de
agradecer al Dios Mundo, al Rajawal Ruwach'uleb, el sagrado grano. Desde entonces en San
Antonio Palopó las cosechas son abundantes y la gente ya no pasa hambre.
En el poblado de Concepción, en tiemposantiguos, había una montaña de grandes árboles
que los primeros habitantes llamaron Quichelaj. En el centro del cerro había un árbol
grande que un Ajq'iij llamado Saquic'' botó de un hachazo; entonces de las ramas salió
gateando una virgen, que después de arreglarse el pelo, la corona y el tocoyal, le dijo
al Ajq'iij que como le había botado su casa, mejor regresaba al Corazón del Cielo
(Ruk'u'x kaaj) pero que si el "hacía el compromiso" con ella de hacerle una su
iglesia, ella se quedaría como patrona y protectora.
Además le dijo que le daría como regalo unos granos que llevaba entre el tocoyal. El
señor Saquic' aceptó, le levantaron una iglesia en Concepción y la Virgen de
Concepción les dejó el maíz para que no pasaran hambre.
En el área tz'utujil, los contadores de historias o Nawalineel b'ajnikanib'al, narran que
en San Pablo La Laguna, en aquel tiempo, bajó del cerro de Oro un ave de color negro muy
grande que gritaba mucho. Los moradores se asustaron y fueron a llamar a San Pablo que
estaba en su camerino; entonces San Pablo bajó y al ver al pájaro le tiró una piedra
grande. El animal al recibir el golpe soltó una mazorca de maíz que llevaba en el pico y
que cayó a los pies del santo. San Pablo les dijo a los moradores del lugar que ese era
el sagrado maíz, y que él les enseñaría a sembrarlo y cosecharlo. Cuando lo hicieron,
las cosechas fueron abundantes, pero San Pablo desapareció de la iglesia, lo buscaron
cerca del lago donde siempre descansaba, pero no lo encontraron, por lo que supieron que
se había ido al Corazón del Cielo o Ruk'u'x kaj. Por ese grano, regalo del santo, ya no
pasaron hambre, de esa razón, lo nombraron santo patrón del pueblo.
| "Estas leyendas del maíz se repiten en todas las poblaciones de
orillas del lago como San Pedro La Laguna, Santiago Atitlán, San Juan La Laguna, siendo
de las más hermosas narraciones" de tradición oral guatemalteca. Sololá es una región de extraordinaria riqueza en otro tipo de leyendas. Así en San Lucas Tolimán, área tz'utujil, afirman los ancianos rezadores o Ajtziij, que existe un cerro llamado Tamalaj que es un lugar sagrado que está custodiado para que nadie entre, porque adentro del mismo hay una cueva antigua y oculta que ha sido encomendada por los antepasados. En dicha cueva hay un pozo muy grande de agua, de donde sale una gran tortuga que es la que lo traslada a uno de orilla a orilla. |
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Si la persona va con malas intenciones lo hunde en el agua, pero si es bueno, la
tortuga lo sube arriba de su caparazón y lo pasa al otro lado donde hay una estela y un
trono de oro, que es la silla del Dios Mundo o Nawal Juyu', y a donde sólo llegan los
Ajq'iij más ancianos. Nadie puede encontrar a esa cueva si no es Ajq'iij anciano, porque
los custodios no lo dejan entrar.
En San Lucas Tolimán se asegura que en el cerro de Oro sucede algo similar, ya que dicen
los ancianos que ahí los antepasados tz'utujiles, en la época de la conquista, cuando
fueron derrotados y para que sus riquezas no cayeran en manos de los españoles, las
enterraron en ese cerro y aún están como encanto cerrado. Solo los sacerdotes o Ajq'iij
y los ancianos rezadores o Ajtziij, saben cómo entrar. Dicen que cuando los ladinos se
vayan, el encanto desaparecerá y las riquezas volverán al pueblo tz'utujil.
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En Santa Cruz La Laguna, región tz'utujil, cuentan los Ajtziij, ancianos
rezadores, que una pareja de esposos que vivía a la orilla del lago, entre los tulares,
tuvieron una hija muy bonita. Cuando la niña llegó a la "edad de merecer y de hacer
oficio", la enviaban todas las tardes a traer agua en la tinaja . La niña, además
de acarrear agua, se bañaba en la playa del lago. El espíritu del agua, al verla se enamoró de ella. Los tatas de la niña se fijaron que siempre que regresaban del lago venía muy contenta y sospecharon, porque el lago se ponía cristalino. Los tatas un día tuvieron que ir al pueblo y dejaron a la niña encerrada, pero la muchacha se salió por la ventana para bañarse en el lago y ver al espíritu del mismo. Cuando volvieron los tatas no la encontraron, se enojaron y se fueron a vivir a Nahualá para que ella ya no pudiera ver al lago. La niña se puso triste y lloró tanto hasta que se murió. Pero el lago se desesperó y empezó a buscarla, por lo que cada vez que sale desesperado, hace un oleaje todas las tardes, para buscar a la muchacha. |
Cuentan los Atziij, que ese es el origen del xocomil, y que el lago no se calmará
hasta encontrar a la mujer que quiere su corazón.
En toda la región sololateca, también existen leyendas de espantos y ánimas en pena.
Así, en Panajachel aparece el Duende que da dinero a cambio de maíz. Cuenta don P edro
Anleu, anciano de lugar, que los que hacen "trato con el duende" se convierten
en "pistudos". Para lograrlo deben dejar un cuarto lleno de mazorcas secas y
tusas para que el duende llegue a traerlas, y deje en su lugar tinajas de dinero.
En San José Chacayá se afirma que el Duende hace travesuras a las mujeres y a los
caballos haciéndoles nudos y trencitas. En Santa Lucía Utatlán se cuenta que para que
el duende no haga travesuras, debe colgarse en la puerta de la casa una herradura y una
mazorca con tusa, así el duende pasa de largo y no molesta.
| En Nahualá y Sololá, se cuenta de la procesión de las candelas: son
unas gentes que caminan con candelas encendidas y se pierden en el cementerio. Las
personas del lugar creen que es alguien del pueblo que se ha muerto y aparecen en medio
desmayados en el cementerio. Cuentan que esta procesión se ha visto en los pueblos que
están alrededor del lago, y que las candelas en la noche brillan como luciérnagas. También existen leyendas como la del Tzizimite que bajan del volcán Santiago Atitlán a buscar consejo con Maximón, y que cuando la gente los mira se asusta, como le pasó a unos marimberos que después de tocar en una fiesta, se quedaron a dormir en una casa de Panajachel. |
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Afirman que unos tzizimites vestidos de negro y con un sombrerón habían brincando sobre la marimba toda la noche. En Sololá la leyenda del Tronchador tiene amplia vigencia, en Concepción se cuenta que sale por las noches un hombre que agarra a los hombres y les quiebra las espaldas; "los troncha como caña de maíz", y se mueren, aunque llegue el Ajiitz.
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Una de las leyendas más difundidas y originales se cuenta en San Pedro La Laguna y Panajachel, se trata de las historias de los characoteles que son hombres ancianos jóvenes que tienen la virtud de convertirse en animales, toman la forma de su nahual y pueden ser buenos o malos. Los characoteles pueden situarse como un elemento de la espiritualidad de las etnias mayanses del lago como nahualismo de brujo o de transformación (susto) o pérdida del alma. Al respecto abunda las leyendas de Characoteles que intimidan a las gentes, producen miedo y aún han matado a gentes. Pueden ser characoteles gatos, comadrejas o tacuacines que al cruzarse con una persona, la condenan a morir irremediablemente. |
Sololá también es tierra de k'isomes o espantos que conviven en cada pueblo y caserío de la región con los hombres. Otras formas literarias de la región son los cuentos maravillosos de tradición oral, cuentos de Pedro Urdemales y de animales como Tío Conejo y Tío Coyote. En Santa Lucía Utatlán, en la aldea Novillero y en aldea Argueta, sobreviven viejos romances y romancillos de ascendencia occidental.
| Religión Hablar de la religiosidad mayanse del municipio de Sololá es referirse a una religión altamente sincretizada, en donde sobreviven, con plena vigencia y resemantizadas, todas las antiguas creencias mayanses y las ancestrales tradiciones cristianas occidentales. Como en ningún otro lado del occidente de Guatemala, en Sololá se refleja la presencia evangelizadora cristiana a partir del siglo XVI, a través de su religiosidad popular: santos, santas y apóstoles, son los patrones de cada localidad y municipio y cuya fiesta respectiva es celebrada con gran magnificencia. |
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Hay muchos elementos religiosos en el lugar, pero sobresalen los mitos y ritos dedicados a Maximón, deidad sincretizada que refleja la concepción del mundo tz'utujil dedicada a la fertilidad de los hombres y de la tierra. No hay que equivocar esta creencia mayansec con la de San Simón, de Andrés Itzapa en Chimaltenango ni de otras regiones del occidente de Guatemala. El mundo sagrado de Maximón es único e irrepetible en Sololá.