Chiquimula

Con 50 años de casados, Guillermo y Elvia murieron con media hora de diferencia

Se juraron amor eterno  en un altar ante Dios y muchos testigos y lo cumplieron, como pocas parejas lo han podido hacer. Esta pareja de esposos, que vivía en Chiquimula, falleció este domingo, en su vivienda. Dejaron cinco hijos, 10 nietos, 19 bisnietos y un tataranieto. 

Por Mario Morales

Guillermo Herrarte y Elvia Cetino se conocieron en Chiquimula, fueron novios y se casaron hace casi 51 años. La muerte se los llevó el mismo día. (Foto Prensa Libre: Mario Morales)
Guillermo Herrarte y Elvia Cetino se conocieron en Chiquimula, fueron novios y se casaron hace casi 51 años. La muerte se los llevó el mismo día. (Foto Prensa Libre: Mario Morales)

Ni la muerte quebrantó el juramento de esa unión sagrada entre Guillermo Antonio Herrarte Castillo y Elvia Argentina Cetino de Herrarte. Don Guillermo falleció a las 11:30 de la mañana del domingo 30 de Abril y media hora después, lo acompañó doña Elvia.

Para los conocidos de la pareja, este fue un matrimonio que persistió medio siglo y que demostró el amor entre un hombre que trabajó como agente en la Policía Nacional y una mujer que lavaba los uniformes policiales de la ciudad de Chiquimula. De hecho fue así como se conocieron y dieron inicio a su historia.

Guillermo Antonio, originario de Cuilapa, Santa Rosa, y Elvia Argentina, de Chiquimula, construyeron juntos una historia digna de contar.

Guillermo Herrarte y Elvia Cetino se conocieron en Chiquimula, murieron el mismo día. (Foto Prensa Libre: Mario Morales)
Guillermo Herrarte y Elvia Cetino se conocieron en Chiquimula, murieron el mismo día. (Foto Prensa Libre: Mario Morales)

La mujer lavaba los uniformes de los agentes y así ayudaba a sostener a sus primeros cuatro hijos, producto de una unión de hecho anterior. Herrarte Castillo, por su lado, se encontraba de servicio en Chiquimula.

Ambos comenzaron una amistad. Pláticas amenas y largas que pronto se convertiría en un noviazgo lleno de detalles y costumbres, de esas parejas de antaño. Flores, salidas a comer y muchas sonrisas.

Se atrevieron a vivir juntos

Después de varios meses de noviazgo, el 16 de Julio 1966 Guillermo pidió la mano de Elvia para contraer matrimonio. Ella accedió y así comenzó la familia Herrarte Cetino.

Su  “nido de amor” fue construido con el fruto de su trabajo en la colonia San Francisco, de la zona 3 de Chiquimula. Lugar en el que se mantuvieron y cosecharon muchas amistades.

Nacidos en diferentes circunstancias

Del fruto de aquel amor nació Guillermo Vicente Herrarte Cetino hijo único de la pareja. Guillermo amaba como propios a los hijos de la primera unión de Elvia - Rolando, Blanca Elizabeth, Edgar Anselmo y Silvia todos de apellido Cetino-, indican amigos y familiares..

“Mi papá estuvo durante 20 años como parte de la Policía Civil y tenía 25 de estar jubilado. Además formó parte del personal de Fundabiem durante 18 años”, dijo Silvia, hija de la pareja.

Al llegar a la tercera edad, quebrantos de salud principiaron a aquejar a la pareja. Este año, Guillermo, con 87 años, presentaba problemas en la garganta, y Elvia, 82, padecía de insuficiencia renal. Al final ambos murieron por un paro cardiaco.

Hasta el último suspiro

Los cuidados y constantes chequeos médicos ayudaron a prolongar la vida de la pareja, que este domingo falleció en su vivienda.

"No me atreví a decirle en el momento a mi madre que su esposo ya no estaba entre nosotros, porque no quise complicar su estado de salud; pero algo presentía ella, pues mi madre, que estaba en otra parte de la casa, murió minutos después", comentó Silvia.

Los cuerpos de don Guillermo Herrarte y doña Elvira Cetina fueron velados juntos. (Foto Prensa Libre: Mario Morales)
Los cuerpos de don Guillermo Herrarte y doña Elvira Cetina fueron velados juntos. (Foto Prensa Libre: Mario Morales)

El reloj marcaba las 12:05  cuando Elvia falleció, 35 minutos después que su esposo. El hecho conmovió de sobre manera a familiares y amigos, quienes llegaron al lugar para participar en el velorio.

Reacciones

"Mis padres siempre me dieron lecciones de vida y de amor. Me indicaron que se debía ser fuerte y valorar las cosas buenas que hay en la vida, porque a veces son pocas. Espero que  Dios los tenga en su gloria", expresó Silvia.

"Eran una pareja realmente bella, de esas que ya no hay, que valoran el amor y la unidad. Me conmueve conocer este caso pero me inspira y me hace creer que todavía existe la gente que valora las cosas reales", dijo Sofía Gutiérrez, vecina chiquimulteca.

Muchos familiares y amigos aún comentan lo increíble del caso, que sin ser una película ha demostrado que el lazo que une a dos personas que se aman puede trascender el tiempo, el espacio y quizá hasta la muerte.