Guatemala

Familias alcanzan el éxito gracias al reciclaje

Para muchas personas el término basura no existe, pues gracias al auge de la industria del reciclaje, gran parte de los desechos que producen los guatemaltecos son aprovechados, convirtiéndose en fuente de ingresos económicos.

Por Víctor Chamalé, Rolando Miranda y César Pérez Marroquín

La industria del reciclaje es una de las más competitivas del país y prueba de ello es que en el 2016 las exportaciones de plástico, tanto en materia prima como en productos transformados, generaron US$352 millones —unos Q2 mil 584 millon—.

 

Para alcanzar esa cifra fue necesario contar con el trabajo de quienes se dedican a la recolección y acopio de desechos, actividad que además les da la oportunidad de superarse.

Logra su objetivo

Como todos los días desde hace 26 años, Marina Pérez Estrada comienza su jornada desde muy temprano en la colonia Santa Anita, Boca del Monte, Villa Canales, donde funciona su pequeño centro de acopio de desechos reciclables.

Pérez recuerda que su objetivo siempre ha sido buscar el bienestar de su familia y prueba de ello es que cuatro de sus cinco hijos se graduaron de diversificado, según ella, gracias al reciclaje. 





 

La satisfacción de Pérez se evidencia cuando habla de su segundo hijo, César Augusto Hernández, quien estudia Auditoría en la Universidad de San Carlos de Guatemala.

“Gracias a este trabajo he sacado adelante a mi familia y aunque mi esposo está enfermo me las ingenio para que el dinero nos alcance”, refirió Pérez, quien no pierde la esperanza de ver a sus otros hijos en la universidad.

Pérez, además, se ha convertido en fuente de ingresos para otros vecinos, a quienes les compra el plástico y el aluminio que recolectan en las calles del sector.

Marina Pérez Estrada, de Boca del Monte, comercializa productos reciclables desde hace 26 años. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández Ovalle)
Marina Pérez Estrada, de Boca del Monte, comercializa productos reciclables desde hace 26 años. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández Ovalle)

Prioridad

Hace 10 años, Baldomero Cos, originario de San Juan Sacatepéquez, se dedicaba a la herrería, pero vio que el reciclaje de papel era una alternativa para cumplir su principal objetivo, costear la educación de sus siete hijos.

Cos, quien distribuye papel periódico a fabricantes de cohetillos, asegura que gracias a esa actividad cuatro de sus hijos son peritos contadores y que dos de ellos sueñan con llegar a la universidad y estudiar Medicina y Agronomía.

“Es un trabajo familiar en el que todos nos esforzamos para que las cosas salgan bien”, dijo Cos, quien agregó que aprovechan el fin de año para vender más producto. 

Baldomero Cos recicla papel periódico, en San Juan Sacatepéquez, desde hace 10 años. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)
Baldomero Cos recicla papel periódico, en San Juan Sacatepéquez, desde hace 10 años. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)

Esfuerzo diario

Estela Zamora recolecta papel y cartón en el vertedero de la zona 3 de Chimaltenango para venderlo a recicladoras y obtener recursos para el sostenimiento de su familia, pues es madre soltera desde hace varios años.





 

Zamora tiene siete hijos, el más pequeño de 6 años, y según cuenta, con mucho esfuerzo ha logrado que todos vayan a la escuela, pues sueña con que tengan un futuro mejor. Con alegría cuenta que el mayor de sus hijos, de 20 años, está a punto de graduarse, por lo que seguirá en su lucha diaria, para sacar adelante a su familia. 

Estela Zamora (derecha) depende económicamente de lo que recicla en Chimaltenango. (Foto Prensa Libre: Víctor Chamalé)
Estela Zamora (derecha) depende económicamente de lo que recicla en Chimaltenango. (Foto Prensa Libre: Víctor Chamalé)

Sueña con ser maestro

A sus 14 años, Esvin Estuardo López se ha convertido en un ejemplo para sus vecinos, pues todos los días recolecta latas de aluminio en las calles de Retalhuleu para venderlas y costear sus estudios; su meta es graduarse de maestro.

Los padres de Esvin murieron hace siete años y vive con una tía con quien lucha por salir adelante.





 

El adolescente concluyó recientemente primero básico en un instituto local, y según cuenta, gracias al reciclaje y a la elaboración de artesanías con latas de aluminio paga sus útiles escolares.

“Estoy atento cuando hay eventos grandes o los domingos que hay partidos de futbol en el estadio para ir y buscar latas, y cuando junto una cantidad grande las vendo y de esa manera sigo estudiando y apoyando a mi familia”, refirió.

Esvin Estuardo López recolecta latas de aluminio en Retalhuleu, con lo que costea sus estudios. (Foto Prensa Libre: Rolando Miranda)
Esvin Estuardo López recolecta latas de aluminio en Retalhuleu, con lo que costea sus estudios. (Foto Prensa Libre: Rolando Miranda)