Guatemala

Alud en la zona 7: "Gracias a Dios estamos contando la historia”

Una de las personas afectadas por al derrumbe ocurrido el viernes último en el anexo Kjell Laugerud, en la zona 7, relató que habían terminado de hacer una oración con sus hijos cuando se registró el deslave.

Por Edwin Pitán

Marlon Iván López, de 19 años, remueve los escombros de lo que fue su casa en busca de documentos personales. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)
Marlon Iván López, de 19 años, remueve los escombros de lo que fue su casa en busca de documentos personales. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)

Un día después de ocurrido en alud que destruyó siete casas en el asentamiento ubicado bajo el puente El Naranjo, los propietarios de las viviendas destruidas empezaron a las 7 horas a remover los escombros para modificar el terreno y volver a habitar el área.

Algunos de los afectados están admirados por la magnitud del alud y que las familias de las siete casas colapsadas hayan sobrevivido.

Manna Aracely González Rodríguez, una de las sobrevivientes del derrumbe, explicó que cuando ocurrió el alud estaba junto a sus cuatro hijos adentro de la casa.

“Esto es un milagro divino. Mi casa se destruyó toda pero gracias a Dios nadie salió herido y estamos contando la historia”, exclamó González Rodríguez.

Niño observa la casa destruida de sus vecinos. Su vivienda está a cinco metros del lugar del derrumbe. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)
Niño observa la casa destruida de sus vecinos. Su vivienda está a cinco metros del lugar del derrumbe. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)

“Justo cuando estábamos terminando de orar para almorzar (eran las 16 horas) , escuchamos que las ramas delos árboles se quebraron y salimos corriendo hacia el callejón con mis hijos. Quedamos en la puerta atascados, pero la tierra no nos llegó a cubrir”, relató la mujer.

González Rodríguez indicó que el alud soterró sus electrodomésticos, muebles, camas y otras pertenencias.

Mientras González Rodríguez respondía la entrevista, su hijo Marlon Iván López no paró de remover escombros en el área en la que estaba su habitación.





“Estoy buscando mis certificados de la escuela y mi DPI porque son documentos importantes que me costará volver a tener si no los encuentro”, señaló López.

Precariedades 

Hace seis años se expandió la colonia Kjell Laugerud y se formó el anexo debajo del puente El Naranjo, aunque muchos automovilistas transitan por el sector en ocasiones se ignora que debajo de la estructura hay un suburbio que surgió por la carencia de acceso a vivienda.

La vecina Gloria Hernández indicó que llegó a vivir al asentamiento hace cuatro años: “Antes alquilábamos un cuarto en la colonia Castillo Lara, pero mis hijos crecieron y no nos alcanzaba el dinero para pagar el cuarto y los estudios. Nos avisaron de que regalarían terrenos aquí y decidimos vivir debajo del puente”.

Los vecinos carecen de agua entubada, pero hace tres años descubrieron un nacimiento de agua y la comunidad coreana les ayudó a construir una pila pública para lavar y recoger el líquido.

Vista del tiradero de ripio y basura en la zona 7, donde persiste riesgo para vecinos de asentamiento. (Foto Prensa Libre: Esbin García)
Vista del tiradero de ripio y basura en la zona 7, donde persiste riesgo para vecinos de asentamiento. (Foto Prensa Libre: Esbin García)

“Vengo a lavar la ropa de mis dos hijos y recojo el agua que nace. El agua que tomamos la hiervo para no enfermarnos, el único problema es que en el verano escasea y debemos comprar”, relató la vecina Yuli Elizabeth Gómez.

Habían denunciado

En el lugar donde ocurrió el derrumbe hay un vertedero de ripio que pone en riesgo la vida de las personas que viven en el barranco.

Vecinos del lugar ya habían manifestado preocupación porque los escombros cubren parte de la zona boscosa y la amenaza de que ocurra otro deslave persiste.

“Es un riesgo latente para las personas; además, están matando un pulmón de la ciudad. Es lamentable que las autoridades permitan que se siga tirando ripio. El daño que ocasionan está a simple vista”, expresó Andrea Estrada, una de las personas que había hablado del riesgo en el que viven.

“Hace dos años empezó a verse ese vertedero clandestino. En el último año creció de forma increíble que cubre casi una cuarta parte del barranco. Antes eran picops los que traían el ripio, ahora son grandes camiones”, añadió Estrada.

Proceso legal

Carlos Sandoval, vocero de la Municipalidad de Guatemala, informó que desde el 2015 ingresaron expedientes al Juzgado de Asuntos Municipales que denuncian a la fábrica de bloc La Perla; sin embargo, la finca tiene 11 propietarios.

“La finca tiene varios ingresos, por lo que la problemática no la ocasiona únicamente la bloquera, pero se le notificó un proceso para evitar todo tipo de descarga de desechos al barranco”, informó Sandoval.

Agregó que la comuna ha interpuesto una denuncia en el Ministerio Público por delitos de contaminación al medioambiente y que a través del Juzgado de Asuntos Municipales ha multado con Q150 mil a cada uno de los propietarios.

Sandoval agregó que por el momento se giraron instrucciones a la Dirección de Obras de la Municipalidad de Guatemala para la colocación de bolardos en el sector y así evitar el paso de transporte pesado.