Alta Verapaz

La niñez de Tamahú afronta dificultades para ir a la escuela 

Las montañas Tamahú, Alta Verapaz, forman parte del valle del Polochic. La población se estima en  17 mil habitantes y los niños del área desafían a la naturaleza para ir a la escuela.

Por Edwin Pitán

Niños de la escuela de Nachuwa, Tamahú, Alta Verapaz, asisten a clases bajo la lluvia. (Foto Prensa Libre: Ada Wellman)
Niños de la escuela de Nachuwa, Tamahú, Alta Verapaz, asisten a clases bajo la lluvia. (Foto Prensa Libre: Ada Wellman)

Hay cien niños que acuden a una escuela en el caserío Nachuwa, al poniente de Tamahú, los menores deben atravesar riachuelos y caminar entre piedras y lodo. La temporada de lluvia los afecta, pero no es impedimento para ir al aula y aprender.

El riesgo es constante para la niñez, el sendero que conecta hacia la escuela se deterioró por la lluvia, el concreto se desprendió y dejó al descubierto lodo y piedras. Entre más intensa es la lluvia hay más vulnerabilidad, pero los menores no reniegan y siempre llegan al aula.

Los cuatro profesores de la escuela oficial del caserío recomiendan a los padres de familia tomar precauciones cuando llueve, y si es necesario, no enviar a los niños a la escuela. La advertencia no está de más, en el sendero hacia el plantel educativo se forman corrientes de aguas pluviales que desembocan en el río Polochic.

Los estudiantes tienen en común que usan botas de hule, pues ese calzado es el más apropiado y económico para la lluvia. Ellos no tienen servicio de transporte y en grupos caminan a diario hacia las aulas.





Las conversaciones de los pequeños son en Poqomchi’, uno de los dos idiomas nativos de Tamahú, el otro es el q'eqchi'.

Mientras bromean y juegan entre las corrientes riesgosas de aguas pluviales, algunos cortan hojas del árbol de plátano y las usan para cubrirse de la lluvia.

La escuela de Nachuwa se ubica en un área boscosa de San Pablo Tamahú a dos kilómetros del centro urbano. (Foto Prensa Libre: Ada Wellmann)
La escuela de Nachuwa se ubica en un área boscosa de San Pablo Tamahú a dos kilómetros del centro urbano. (Foto Prensa Libre: Ada Wellmann)

Los docentes han tenido un respiro, debido a que las autoridades de Educación suspendieron las clases en Alta Verapaz por los constantes aguaceros a causa del paso de la tormenta Nate 

La niñez se quedó en sus casas este fin de semana y el lunes podrían regresar a las aulas. En Nachuwa se volverán a escuchar las risas de los pequeños, las últimas de este ciclo lectivo.

El sendero que conecta a la escuela se inunda con las aguas pluviales y las corrientes dejan en riesgo a la niñez. (Foto Prensa Libre: Ada Wellmann)
El sendero que conecta a la escuela se inunda con las aguas pluviales y las corrientes dejan en riesgo a la niñez. (Foto Prensa Libre: Ada Wellmann)

Pobreza

El Índice de Desarrollo Humano de Tamahú es 0.474, no llega a 1 y por lo tanto es bajo, según las estimaciones del Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD). El indicador en Educación es de 0.355, también es bajo para los parámetros establecidos en calidad de vida. El panorama parece desalentador, pero los niños anhelan terminar la primaria y pocas veces se ausentan a clases.

El municipio afronta desafíos como la generación de empleos y producción de alimentos. Una de las situaciones marcadas en Tamahú es la carencia de trabajo y muchos de los jóvenes que logran graduarse de diversificado deben emigrar para poder enrolarse a la actividad económica.

La producción de alimentos para subsistencia de familias es precaria, hay escasez de tierra y la producción actualmente se estimula con abono, eso implica más inversión.





En el 2008,  en cinco comunidades se registraron casos de desnutrición debido a la sequía y la baja producción de alimentos.

“Debido a la exclusión histórica de la que han sido objeto los pueblos indígenas, los índices de pobreza son más alarmantes. La pobreza es un fenómeno multidimensional que admite diversos enfoques”, se establece en el informe del PNUD.

Tamahú se recupera de la tragedia reciente en Pantic, donde la semana pasada un derrumbe dejó cinco muertos y tres desaparecidos. Grupos pobladores se han organizado para respaldar a las familias afectadas y desde diferentes regiones del país se ha enviado ayuda.