Guatemala

Las puertas de antaño del Centro Histórico se construían por necesidad y no por decoración

Las puertas anchas y altas que se ven en algunas viviendas antiguas que aún permanecen en el Centro Histórico de la ciudad de Guatemala tienen una razón para tener esas dimensiones, y no obedece a la estética.

Por Edwin Pitán

La puerta del inmueble donde hoy en día funciona el Liceo Francés es un ejemplo de las casas donde los ingresos se construyeron con mucha amplitud. (Foto Prensa Libre: Edwin Pitán)
La puerta del inmueble donde hoy en día funciona el Liceo Francés es un ejemplo de las casas donde los ingresos se construyeron con mucha amplitud. (Foto Prensa Libre: Edwin Pitán)

Los visitantes del Centro Histórico habitualmente aprecian en calles y avenidas inmuebles antiguos, vestigios de los primeros años de vida de la ciudad. Al observar detalladamente sobresalen sus enormes puertas.

“Me da curiosidad entrar a las casas y conocer el interior, pero eso de las puertas grandes lo desconozco, pero he leído algo de la época colonial y me parece que eran necesarias las entradas amplias para almacenar cosas”, dice Alejandro Ramírez, un estudiante de diversificado que se detuvo a apreciar una, mientras caminaba por el Paseo de la Sexta. 

Y en efecto, el joven tiene razón.

El cronista de la ciudad, Miguel Álvarez, explicó al respecto: “El diseño amplio de las puertas de las casas de la primera época de la Ciudad de Guatemala es por el sistema de transporte y la forma de vida de la época.

En la actualidad son los vehículos y en nuestras casas construimos portones anchos, no tan altos, pero en forma rectangular. Hace 200 años la gente usaba caballos para movilizarse, estos animales debían ser ingresados por medio de grandes portezuelas, esa es la causa de esos diseños con altura”.

El traslado de la Ciudad de Guatemala al valle de la Ermita en agosto de 1777, dejó como herencia cultural e histórica la construcción de viviendas al estilo neoclásico, y una de las características del diseño fueron las puertas altas.

En Valle de Panchoy, área en la que hoy en día se encuentra Antigua Guatemala y donde se asentó la ciudad de Santiago de los Caballeros  el 16 de marzo de 1543; también tiene inmuebles con puertas inmensas.

“Las puertas también tienen como peculiaridad los tocadores altos, eso se diseñó así porque antes las personas que llegaban a una casa se paraban con el caballo en la puerta y desde allí halaban el tocador de metal para golpear la puerta y ser escuchados”, relató Álvarez.

El historiador Johann Melchor coincidió con la explicación de Álvarez y agregó: “En las décadas de 1700, 1800 y algunas de 1900, las personas con caballos halaban carretones y transportaban mercadería, otros solo usaban al animal para trasladarse, esa es la causa original de los diseños en puertas”.

Los guatemaltecos estaban acostumbrados a ver carruajes halados por caballos y mulas, cuya terminal estaba en el Garaje Schuman, situado en la 4a. Calle Poniente #25.

Pero Melchor hace énfasis en que las puertas grandes también identificaron a las familias de la oligarquía: “En esas épocas solo las familias más acaudaladas tenían la capacidad económica de diseñar puertas grandes. Eso también fue distinción entre los ricos de esas épocas”.

En el Centro Histórico hay casas e incluso planteles educativos con amplias puertas. El edificio del Liceo Francés, en la 10a. calle y 5a. avenida, en zona 1, es un ejemplo de esos inmuebles, se construyó en 1793 y la familia Asturias lo ocupó por primera vez.

La Casa Ibargüen fue construida en 1778 y sus propietarios fueron la familia Beltranena. La arquitectura es civil con estilo historicista. (Foto Prensa Libre: Edwin Pitán)
La Casa Ibargüen fue construida en 1778 y sus propietarios fueron la familia Beltranena. La arquitectura es civil con estilo historicista. (Foto Prensa Libre: Edwin Pitán)

Según Álvarez, el diseño de viviendas fue cambiando por el desarrollo de la ciudad. La introducción del automóvil a la capital fue una de las razones por las que cambió el diseño de las puertas.

Los registros históricos revelan que en diciembre de 1905 transitó en la18 calle, frente al antiguo templo del Calvario, el primer automóvil en la ciudad. Fue un Holsman de 1903 con un motor horizontal.

El incremento del parque vehicular causó los cambios de diseños para los ingresos a inmuebles, las portezuelas altas se convirtieron en puertas peatonales y comenzó el diseño de los portones.