Huehuetenango

Productores cultivan 80 héctareas de pinabete en Huehuetenango

Árboles navideños, coronas, guirnaldas y otros productos de pinabete provenientes de parcelas registradas en el Instituto Nacional de Bosques (Inab) y el Consejo Nacional de Áreas Protegidas, llegarán esta temporada a los distintos mercados del país.

Por Mike Castillo

Productores de pinabete en San Juan Ixcoy reciben capacitación sobre técnicas para podar su plantación. (Foto Prensa Libre: Mike Castillo)
Productores de pinabete en San Juan Ixcoy reciben capacitación sobre técnicas para podar su plantación. (Foto Prensa Libre: Mike Castillo)

La época es propicia para que agricultores que cambiaron su producción de hortalizas y maíz puedan obtener ganancias sin dañar el medioambiente.

Sergio Osorio, coordinador nacional del programa de Pinabete del Inab, explica que Huehuetenango es un ejemplo en los avances de cobertura de esa especie para comercializar. Hace ocho años había cinco productores, pero en la actualidad hay más de 250, con parcelas que suman 80 hectáreas.

“A medida que tengamos mayor oferta hacia la población y que esta no compre producto ilegal, vamos a quitar presión a las áreas naturales de pinabete”, indica Osorio.

Cultivo difícil

Destacó que la especie abies guatemalensis es única y su hábitat son zonas frías del altiplano del país, y se encuentra en peligro de extinción. Lo difícil de su reproducción empieza porque la semilla se obtiene cada dos años y solo germina  el 15 por ciento.

Según el experto, la germinación de esa planta tarda dos años, por lo que son pocos los productores que dedican tiempo a su cultivo en viveros, pues otras variedades solo necesitan seis meses para ir al campo definitivo.

Osorio lamenta que pese a los esfuerzos aún hay tráfico ilegal de pinabete. Los controles de la Policía Nacional Civil (PNC) son estrictos, pues se contribuye a la desaparición de áreas naturales de la especie protegida cuando se corta, transporta y comercializa ramilla proveniente de bosques naturales.

Feliciano Mendoza, originario de Todos Santos Cuchumatán, asegura que cambió una parte de su cultivo de papa por la siembra de pinabete. Este año será la primera ocasión en la que venderá coronas y guirnaldas, las cuales ya aprendió a elaborar junto a su familia.

Agricultores deben esperar dos años para llevar el pinabete de viveros a una plantación en campo abierto.
(Foto Prensa Libre: Mike Castillo)
Agricultores deben esperar dos años para llevar el pinabete de viveros a una plantación en campo abierto. (Foto Prensa Libre: Mike Castillo)

Explica que con asesoría técnica pueden sacar provecho y al mismo tiempo proteger el bosque natural de parchac, como muchos le llaman en esa región, lo que es responsabilidad comunitaria y familiar. “Hemos aprendido cómo manejar los arbolitos y aprovechar las ramillas legalmente”, dice.

Mendoza comentó que no ha sido sencillo, pues llevan nueve años de haber iniciado su plantación y será la primera vez que venderá productos. “No sabía cómo podar y sacarle provecho. Ahora tenemos la esperanza de ganar dinero con la venta de unos árboles”, explica.

Organizadas

Mariana Ramírez López, representante de la Asociación de Mujeres Eulalenses para el Desarrollo Integral, dice que se organizaron en un grupo para tener acciones puntuales en favor del ambiente, entre estas  proteger, reforestar y cultivar pinabete, de lo cual esperan obtener ingresos.

Los árboles son llevados a distintos mercados durante esta temporada. (Foto Prensa Libre: Mike Castillo)
Los árboles son llevados a distintos mercados durante esta temporada. (Foto Prensa Libre: Mike Castillo)

Agrega que están autorizadas para sacar esos productos y esperan tener ingresos para los hogares de las socias que los   llevarán a la feria del pinabete, en la cabecera.

Martín Villagrán Tello, originario de Climentoro, Aguacatán, indica que este año comercializará el fruto del trabajo de años en la parcela de pinabete de donde obtiene ramillas para hacer coronas que se venden entre Q40 y Q75, y los arbolitos, entre Q200 y Q600, según el tamaño.

Señaló que cada producto debe tener el marchamo que acredita que es material proveniente de plantaciones legales.