Huehuetenango

Fuerte como un roble, mujer en Huehuetenango celebra 100 años vestida de quiceañera

La adecuada alimentación y el trabajo duro sin poner pretextos, son las razones que doña María Antonia Villatoro Martínez, asegura, han sido fundamentales para poder llegar a 100 años de vida. Su experiencia de vida significa haber vencido infinidad de problemas, relata.

Por Mike Castillo

Familiares y amigos asistieron a la fiesta de 100 años de "Mamauca".
Familiares y amigos asistieron a la fiesta de 100 años de "Mamauca".
Familiares y amigos asistieron a la fiesta de 100 años de "Mamauca".
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Familiares y amigos asistieron a la fiesta de 100 años de "Mamauca".
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Familiares y amigos asistieron a la fiesta de 100 años de "Mamauca".
Familiares y amigos asistieron a la fiesta de 100 años de "Mamauca".

Con una sonrisa, cual quinceañera con su chambelán, ingresó al salón municipal de Colotenango, Huehuetenango el pasado 19 de mayo, donde vecinos y familiares se reunieron para celebrar el acontecimiento el pasado 13 de mayo.

Su mente está lucida, no tiene dificultades para desenvolverse, a sus 100 años trabaja en su comedor donde prepara los alimentos, hace pan y tamales, con lo que se sustenta, pues afirma sentirse “potente como un roble”.

Mamauca, como le dicen cariñosamente en Colotenango, nació el 9 de mayo del año 1,917. A los 19 se casó con Ramón de León, con quien tuvo 10 hijos, nueve mujeres y un varón, mismo que a la edad de 14 años falleció, actualmente tiene 34 nietos, 57 bisnietos y 11 tataranietos.

“Me siento primero Dios bien, trabajamos para vivir, para curarnos por eso estamos bien, quiero seguir viviendo”, dice al momento que suelta una carcajada. Recuerda que su infancia estuvo marcada por los juegos tradicionales que hoy en día han desaparecido.

  • VIDEO | Así celebró María Antonieta Villatoro sus 100 años de vida

Elaborar utensilio de barro y tortillas de tierra, era su juego favorito, ella aconseja a las nuevas generaciones que alejarse de los vicios como el al alcohol o drogas, que no salgan de su casa si no es necesario, además que trabajen y busquen un oficio.

De contrabando

La abuela centenaria con alma de quinceañera refiere que para salir de la pobreza extrema elaboraron junto con su esposo cigarrillos de papel. Como el trabajo era ilegal, sufrieron la persecución por agentes de la desaparecida Guardia de Hacienda.

“Pasamos muchas penas hasta que con  trabajo junto a mi esposo logramos hacer nuestras cosas y mejoramos nuestras condiciones de vida”, indica.

Con orgullo afirma que su padre fue Ciriaco Villatoro y su mamá Isidra Martínez, sus hijas le han acompañado en su caminar a quienes mantuvo hasta que contrajeron matrimonio y formaron su propia familia.

María Antonia Villatoro Martínez, 100 años

“Me siento primero Dios bien, trabajamos para vivir, para curarnos por eso estamos bien, quiero seguir viviendo”.

Pese a solo tener tercero primaria compartió con pobladores de San Gaspar Ixchil a quienes enseñó castellano, pues la mayoría solo hablaba  Mam. Por la década de los 40 su vida fue arriesgada afirma su primer yerno Herculano Molina.

Aroldo Ríos de León, es el nieto más grande, explica que para el municipio ella es importante para la población porque todos son como familia “el setenta por ciento son familiares de ella, el pueblo es pequeño pero estamos concentrados”, indica.

Explica que ella ha sido trabajadora y se considera un ejemplo porque a sus 100 años hace pan, la juventud la considera como una persona altruista, tiene su comedor que ella atiende.  “No está sentada desde las 4 am está haciendo café y desayuno”, añade.

Ríos agrega que en su vida, la abuela  ha sido sometida a siete cirugías. Incluso antes de Semana Santa este año luego de sufrir un infarto creyeron que moriría, sin embargo, se recuperó para elaborar el pan tradicional.

Sus parientes explican que su alimentación incluye hierbas, verduras, atoles, carnes y nada de gaseosas o golosinas, y sumado a su vida de trabajo, consideran, son las razones por las cuales ha llegado a esta edad y tiene fuerzas para mantenerse potente.

Su familia siente admiración por ella

Floridalma Aidé de León, afirma que su madre es una mujer ejemplar trabajadora y llena de fe, lo que la mantiene de pie.  “En el conflicto armado ellos tenían recursos pero no podían salir a conseguir la tortilla, ella cuenta siempre que a mi papá lo apresaron por salir a buscar una arroba de maíz”, cuenta.

América, otra de las hijas de Mamauca, recuerda el sufrimiento que pasaron sus padres para mantenerlas, ella embarazada salía a buscar el sustento de la familia, se expusieron ante las autoridades por el conflicto armado y por la elaboración de cigarros de contrabando.

Relata que su compadre, Romeo, en una ocasión le pidió los costales de tabaco y los metió al horno donde cosían pan, ella se puso a llorar por la pérdida, sin embargo, él le devolvió el costo.

  • VIDEO | Así celebró Mamauca sus 100 años
María Antonia Villatoro Martínez, 100 años

“Pasamos muchas penas hasta que con  trabajo junto a mi esposo logramos hacer nuestras cosas y mejoramos nuestras condiciones de vida”.

Mirtala, hija de la abuela, dice que no puede pagar a su madre lo que ha hecho por la familia, pues su dedicación durante años permitió que crecieran y trabajaran junto a ella para mejorar su calidad de vida.

Recuerda que siempre su madre quiso tener un varón y lo tuvo, sin embargo, falleció de adolescente, con el paso de los años ella reconoció que fue mejor tener solo mujeres pues siempre le han apoyado.

“Todas fuimos mujeres, pero como vio que le servíamos más que un varón ahora da gracias porque somos como varones”, expone.

Odilia, dice que su madre es lo mejor que tiene. Tenerla por 100 años es un privilegio que no cualquier familia tiene, asegura. “Hemos compartido lo bueno y lo malo con ella, las enfermedades nos unen para buscar su salud”, expresa.

María Esmeralda, es la hija menor de la centenaria mujer, es quien la cuida actualmente, juntas trabajan en el comedor y se debe armar de paciencia porque su edad es complicada. Aunque se desenvuelve por si sola “puede ser que yo muera y ella siga con vida, porque no se cansa”, explica.