Huehuetenango

La carne de conejo se convierte en una alternativa nutricional en Chimusinique
 

La Arboleda era una pequeña granja en la que la familia Castillo Gómez, de Chimusinique, Huehuetenango, criaba conejos para consumo familiar debido a lo nutritivo de su carne.

Por Mike Castillo

Lorenzo Castillo y Alma Gómez preparan carne de conejo para servir en el almuerzo. (Foto Prensa Libre: Mike Castillo)
Lorenzo Castillo y Alma Gómez preparan carne de conejo para servir en el almuerzo. (Foto Prensa Libre: Mike Castillo)

Ahora la familia ha extendido su proyecto y promueven el consumo de carne de conejo, la cual califican de saludable gracias a su alto valor nutritivo y baja en grasas.

 

Todo empezó por la necesidad del sostenimiento familiar en una etapa de crisis, pues Alma Aracely Gómez se enfermó al grado de no poder caminar, lo que la obligó a dejar su empleo como reportera de radio, para convertirse en ama de casa, lo que con el tiempo le permitió emprender el proyecto junto a su esposo, Lorenzo Castillo.

Luego de dos años de tener conejos para consumo familiar decidió crear en Facebook la página de La Arboleda. Al principio, los contactos fueron los amigos de la pareja, a quienes ofrecían la carne, pero después empezaron a preparar platillos como carnitas, conejo empanizado, en salsa agridulce, al ajillo y otros.

Gómez relata que se ha sorprendido por la aceptación que han tenido, pues cada semana   venden unas 25 libras de carne, a  Q25 cada una. Además, preparan una considerable cantidad de platillos con precios entre Q40 y Q50, todos acompañados de tortillas, arroz, ensalada y refresco natural.

La Arboleda   es   un pequeño jardín en el que instalaron mesas plásticas y sillas, en un ambiente acogedor y ecológico. La familia ofrece recorridos por las jaulas de los conejos mientras se preparan los alimentos.

Un plato de conejo al ajillo listo para comer, acompañado con arroz y ensalada. (Foto Prensa Libre: Mike Castillo)
Un plato de conejo al ajillo listo para comer, acompañado con arroz y ensalada. (Foto Prensa Libre: Mike Castillo)

“Creo en el emprendedurismo porque tenemos mucho que ofrecer, no puedo pagar publicidad así que me animé a utilizar las redes sociales y nos ha funcionado”, indicó Gómez.

La iniciativa es amigable con el ambiente y el alimento de los conejos es concentrado   natural y pasto.

La creación de la página en Facebook surgió por la necesidad de promover su producto, pues no podía pagar publicidad. “He etiquetado a mis conocidos y mi esposo a los suyos, la recomendación de persona a persona ha funcionado y mucha gente ha venido”, indicó.

La idea es que las personas lleguen a apreciar el conejo tanto como el pollo.  Ofreció   en la Oficina Municipal de la Mujer que le asignaran grupos para capacitarlos sobre la preparación de platillos a base de carne de conejo a cambio de que la compren.

“Nosotros enseñamos a preparar la carne para que la consuman”, dijo.

Su desafío, explicó, es que en la dieta de la población se incluya la carne de conejo, porque no tiene grasa, es blanca y saludable, pese a que está consciente de que no es sencillo. “Me gustaría que comieran más conejo que carnes rojas, porque es más saludable”, resaltó.

Proceso acelerado

En la vida silvestre una coneja tiene 11 crianzas al año. En la granja llevan control electrónico    de las 25 hembras que se reproducen cada seis semanas, un promedio de entre ocho y 12 gazapos —conejitos— y en la actualidad tienen unos 340 ejemplares  listos para   comercializarlos.

En el tiempo que llevan en este tipo de crianza han tenido unos cuatro mil 500 conejos, un promedio de dos mil 25 por año, con un estricto control que incluye alimentarlos tres veces al día, dos con concentrado y la otra con pasto.

La reproducción es acelerada, por eso tienen sementales llevados de otros departamentos para evitar cruces entre parientes. Están divididos por camadas y familias y las hembras son utilizadas solo para reproducción.

Una hija de los esposos Castillo Gómez pone agua en recipientes en una jaula de conejos, en La Arboleda, Huehuetenango. (Foto Prensa Libre: Mike Castillo)
Una hija de los esposos Castillo Gómez pone agua en recipientes en una jaula de conejos, en La Arboleda, Huehuetenango. (Foto Prensa Libre: Mike Castillo)

Crianza

  • La crianza no es complicada. Requiere poco espacio y baja inversión.
  • Los conejos tienen que ser alimentados como mínimo dos veces al día. 
  • Las jaulas deben estar a una altura promedio de 1.10 metros del suelo, para que la temperatura sea adecuada y su piel se mantenga en buenas condiciones. 
  • Una hembra puede tener 11 partos al año, y en cada uno podrían nacer hasta nueve crías.
  • La gestación dura entre 25 ó 26 días.
  • Cada hembra tiene que estar en una jaula individual para asegurar que las crías sobrevivan.
  • El tiempo promedio de engorde es de cuatro meses para lograr unas seis libras de peso.