Quetzaltenango

Quetzaltenango consume más agua cada año

Cada día, los habitantes de la Ciudad de Quetzaltenango consumen 48.5 millones de litros de agua, un millón más de lo que gastaban el año pasado. Las reservas hídricas se reducen poco a poco mientras que el valor que se paga por el servicio es uno de los más bajos del país.

Por María José Longo

Autoridades hacen un llamado para racionar el uso del agua. (Foto Prensa Libre: María José Longo)
Autoridades hacen un llamado para racionar el uso del agua. (Foto Prensa Libre: María José Longo)

La Empresa Municipal de Aguas de Xelajú (Emax) considera que el incremento continuará a causa del crecimiento urbano y que además de las 162 mil 200 personas que residen en Xela, a diario  ingresa una población flotante de 70 mil, la mayoría por estudios y otro buen grupo, por trabajo.

Para abastecer a la población de 48 mil metros cúbicos de agua al día, la ciudad cuenta con 15 manantiales  en terrenos de la comuna, en La Esperanza y San Juan Ostuncalco, de los cuales obtiene el 30% del líquido.

Además, 28 pozos mecánicos bombean  agua durante 22 horas al día.

Israel Macario, subdirector de la Emax

“Bañarse por 10 minutos representa un consumo de 170 litros de agua. Para el usuario representa un gasto de ocho centavos. Es ahí donde la población no tiene conciencia de hacer un uso racional y adecuado del servicio. Es importante mencionar que Quetzaltenango es uno de los municipios que tiene un bajo costo por el líquido”.

“Bañarse por 10 minutos representa un consumo de 170 litros de agua. Para el usuario representa un gasto de ocho centavos. Es ahí donde la población no tiene conciencia de hacer un uso racional y adecuado del servicio.

Es importante mencionar que Quetzaltenango es uno de los municipios que tiene un bajo costo por el líquido”, indicó Israel Macario, subdirector de la Emax.

Los nacimientos son vulnerables,  por derrumbes o deslaves en las montañas. “Debido al crecimiento urbano de esos municipios —La Esperanza y San Juan Ostuncalco— y el incremento de la frontera agrícola, que hace  una consecuente deforestación, se incrementa la amenaza a este recurso hídrico”, dijo Macario.

El mes pasado, un deslave contaminó el agua de tres nacimientos y durante 72 horas, en seis zonas de la ciudad, el líquido llegó sucio a los hogares. El problema se solucionó y la Emax informó que tomarían medidas de seguridad para prevenir otro suceso similar.

No existe balance

La ambientalista Andrea Godínez recuerda que el agua se agota y  cada vez se dispone de menos fuentes  dulces, con características adecuadas para el consumo humano. “Existe un ciclo hidrológico que permite el agua, especialmente la subterránea, donde el manto acuífero se alimenta, pero cada vez hay mayor presión sobre el recurso y no existe un balance donde la cantidad de agua que se extrae no sea mayor que la que naturalmente existe”, expuso. Agregó que el agua del mar se puede consumir pero hay que desalinizarla, lo que aumenta el costo.

Los ciudadanos valoran poco el agua, la cual se agota. Un análisis efectuado por un estudiante del Centro Universitario de Occidente revela que a la ciudad altense le restan 20 años de aprovechamiento normal del agua, y de no tomarse medidas comenzará  una fase de estrés hídrico.

“Significa que las capas superficiales de agua subterránea se van a perder y se va a tener que ir más profundo, entonces el agua va a ser más cara y  escasa”,  señala Roberto Rivera, ingeniero experto en impacto ambiental, quien  asegura que las zonas de recarga hídrica de esa ciudad son dos cerros. “El —cerro— Siete Orejas debería tener una importancia preeminente para las autoridades locales porque es la esponja que absorbe el agua para no padecer de escasez”, explicó.

Macario considera que es difícil determinar un tiempo de vida o en cuánto tiempo se agotará el agua. “Ese es un tema muy complejo porque se necesitaría inversión muy cara, el manto friático es subterráneo y no hay parámetros de medición, hay que recordar que el agua es un recurso no renovable y es importante tomar medidas de prevención, pero definir para cuánto tiempo podemos contar con agua es muy aventurado. En nuestro país no hay ni siquiera un estudio de la cantidad de recurso hídrico con el que contamos, no se sabe exactamente cuánta agua superficial hay; menos del agua subterránea”, dijo.

Estudiantes de Hidrogeología de Turín, Italia, apoyan a la Emax con estudios  básicos.

Gasto elevado y poco pago

Los vecinos de Xelajú pagan poco por el servicio municipal de agua, comparado con el precio en el mercado del líquido embotellado.

  • Cada vivienda paga Q28 al mes a la Emax por el consumo de 20 mil litros. El excedente por metro cúbico —mil litros— es de Q2.25.
  • Cada  comercio paga Q56 al mes, por 15 mil litros. Por cada metro cúbico adicional, Q8.
  • La Industria cancela Q250 mensuales,  por 15 mil litros. Se adicionan Q15 por metro cúbico extra. 
  • Un minuto de uso del lavamanos representa de siete a nueve litros.
  • Una manguera encendida por 10 minutos gasta de 120 a 200 litros.
  • Una ducha de cinco minutos consume al menos 85 litros —Q0.08—. Si el ciudadano tuviera que comprar esa cantidad de agua embotellada, en garrafón, gastaría Q65.45.
  • Cada descarga en el inodoro representa un consumo de 10 a 20 litros —Q0.01 en el servicio público o Q7.70 de agua embotellada—.
Un minuto con el chorro del lavamanos abierto puede representar un gasto de entre 7 y 9 litros. (Foto Prensa Libre: María José Longo)
Un minuto con el chorro del lavamanos abierto puede representar un gasto de entre 7 y 9 litros. (Foto Prensa Libre: María José Longo)
Mujeres en un lavadero municipal de Quetzaltenango. (Foto Prensa Libre: María José Longo)
Mujeres en un lavadero municipal de Quetzaltenango. (Foto Prensa Libre: María José Longo)