Quetzaltenango

Novio de Gaby Barrios: Sentí que mi mundo se había acabado

El 4 de febrero último, Gabriela Barrios, de 26 años, salió, junto a su mamá, de Xela a Cantel, Quetzaltenango, para conocer una vivienda que pretendían pedir en alquiler. Ese día ambas desaparecieron.

Por María José Longo

Érick Lancerio y Gabriela Barrios fueron novios durante casi tres años, pero la violencia truncó los sueños que construyeron durante ese tiempo. (Foto Prensa Libre: Cortesía)
Érick Lancerio y Gabriela Barrios fueron novios durante casi tres años, pero la violencia truncó los sueños que construyeron durante ese tiempo. (Foto Prensa Libre: Cortesía)

En la noche fue localizada con vida la madre y al día siguiente, en el río Samalá, fue hallado el cuerpo de Gaby, como la llamaban amigos y familiares.

El principal sospechoso del crimen es Émerson Marroquín, quien les mostraría el inmueble, pero no ha sido capturado. Érick Lancerio, 28, novio de Gabriela, ha emprendido una batalla para exigir justicia.

¿Cómo se conocieron?

“Etiqueté en unas fotos de Facebook a una amiga de ella. Gaby  las vio y me mandó solicitud de amistad. La acepté, y a los 10 días le mandé un mensaje. Ella me lo contestó. Después de hablar un tiempo fuimos a tomar café. Cuando comenzó a hablar de sueños y metas me di cuenta de que era una mujer diferente. Se apartaba del resto con una actitud muy positiva”.

¿Qué le atrajo más?

“Era muy, muy hermosa. Sus ojos grandes, y sobre todo el gran corazón de servicio que tenía. Ella trataba siempre de mantener armonía en el lugar en el que estaba y era muy humilde”.

¿Cómo le pidió que fueran novios?

“Fue el 1 de julio de 2014. Planeé un lugar muy bonito y secreto —sonríe, en medio de su tristeza—. Ella estaba muy feliz porque todo era muy espontáneo. Le dediqué la canción Dime, de La Calle Rock, una banda de Costa Rica. Después le dije si quería ser mi novia. No había terminado de decirlo cuando ella dijo sí”.

¿Cómo marcó su vida?

“Me marcó al saber que el amor sí existe. Hay muy pocas personas que tienen la oportunidad de amar y yo fui de esas personas, pensé que la iba a amar y cuidar el resto de mi vida y ahora, con las circunstancias, no va a ser así, pero seguiré luchando por ella”.


Érick Lancerio, quien planeaba pedirle matrimonio a Gabriela Barrios, acude al cementerio a colocar flores en la tumba de su amada. (Foto Prensa Libre: María José Longo)
Érick Lancerio, quien planeaba pedirle matrimonio a Gabriela Barrios, acude al cementerio a colocar flores en la tumba de su amada. (Foto Prensa Libre: María José Longo)
¿Cuándo le daría el anillo?

“Cada vez que hablábamos de matrimonio decíamos: el que pone el anillo, pone la fecha.  Le iba a proponer matrimonio el 1 de julio, cuando cumpliríamos tres años –de novios-. Quería esperar a que su papá se recuperara, porque ella lo amaba  y era muy importante en su vida. Estábamos ahorrando para la luna de miel y la casa que ella diseñaba.

¿Cómo se enteró de la muerte de Gaby?

“Su mamá apareció la noche del 4 de febrero. Así que fui al hospital, pero no pude hablar con ella. Nadie me daba una respuesta sobre Gaby. Me imaginé lo peor que le puede pasar a una mujer. Como no aparecía el cuerpo tenía la esperanza de encontrarla con vida, así que regresé a buscarla. No pude dormir pensando en que tenía hambre y frío. Al siguiente día, un bombero encontró el cuerpo en el río. Sentí que mi mundo se había acabado. No podía creer que la dueña de mi corazón, la futura mamá de mis hijos, estuviera muerta. Ahora todos los sueños y deseos se desvanecieron”.


Varios sectores de la sociedad repudian el crimen  contra Gabriela Barrios, cuyo cuerpo fue localizado el 5 de febrero en el río Samalá, Quetzaltenango. (Foto Prensa Libre: María José Longo)
Varios sectores de la sociedad repudian el crimen contra Gabriela Barrios, cuyo cuerpo fue localizado el 5 de febrero en el río Samalá, Quetzaltenango. (Foto Prensa Libre: María José Longo)
Según las pesquisas, el responsable del crimen sería Émerson Marroquín. ¿Qué siente al escuchar el nombre?

“Creo que es una confusión de sentimientos. El sospechoso es él y siento mucho dolor; lástima por él. No voy a mentir, porque también siento rencor y repudio. ¿Cómo pudo ser tan cobarde de atacar a dos mujeres? Debe saber que eso no va a quedarse así, que sepa que tarde o temprano va a tener que dar la cara”.

¿Por qué luchar para que capturen a Marroquín y se haga justicia?

“En muchas cartas ella me escribía que me admiraba por la perseverancia, pero el amor que le profeso a ella es mucho más grande que mi perseverancia. Ella, como persona, se merece quedar en el recuerdo de los quetzaltecos y guatemaltecos en un podio, como la persona maravillosa que fue”

¿Qué ha cambiado en su vida desde que Gaby no está?

“Absolutamente todo. Mis sueños y mis planes se fueron a la basura. Los sueños de ayudar a mi país, a la basura. Muchas de las cosas que planeábamos hacer juntos quizás las puedo lograr solo, pero tengo mucho temor de hacerlo sin ella; va a ser más duro alcanzar esas cosas. Con Gaby siempre creímos que a esta vida venimos a ayudar, pero ahora mi vida se derrumbó. Solo tengo un propósito: que atrapen al sospechoso y se haga justicia”.

¿Qué le diría a Gaby si volviera a verla?

“Que no se fuera, que se quedara conmigo siempre, que cambiáramos de papel. Hubiera preferido sentir el dolor cuando ese desgraciado le arrebató la vida, ese temor, ese susto. Le diría que la amo y que todos nuestros sueños están ahí y quiero que esté siempre conmigo, que no hay forma de expresar lo que siento”.

¿Por qué se vistió de payaso triste para exigir justicia?

“Yo creé para el área social un personaje que se llama Chito, un payaso. Gaby me conoció así y siempre la hice reír, pero ahora utilicé el vestuario de un payaso triste, porque así es como estoy por dentro”.


Érick Lancerio se disfrazó de payaso triste para exigir justicia por la muerte de su novia, Sandra Barrios, en Quetzaltenango. (Foto Prensa Libre: María José Longo)
Érick Lancerio se disfrazó de payaso triste para exigir justicia por la muerte de su novia, Sandra Barrios, en Quetzaltenango. (Foto Prensa Libre: María José Longo)