Sacatepéquez

Entregan trabajos de remozamiento del Arco de Santa Catalina 

La culminación de los trabajos de remozamiento en el Arco de Santa Catalina, en Antigua Guatemala, Sacatepéquez, monumento ícono de la época colonial, fueron entregados este sábado en un acto público con la presencia de autoridades. 

Por Renato Melgar

Visitantes caminan el área del Arco de Santa Catalina, en Antigua Guatemala. (Foto Prensa Libre: Renato Melgar).
Visitantes caminan el área del Arco de Santa Catalina, en Antigua Guatemala. (Foto Prensa Libre: Renato Melgar).

Los trabajos consistieron en la limpieza y retiro de cableado eléctrico, pintura, impermeabilización, rellenado de grietas y la sustitución de gradas de madera por escaleras de metal en el área del templo.

La obra la efectuó el Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat) con la supervisión del Consejo Nacional Para la Protección de Antigua Guatemala –CNPAG-.

Jorge Mario Chajón, director del Inguat, indicó que la Antigua Guatemala es uno de destinos turísticos por excelencia del país, “su conservación y cuidado es responsabilidad de todos los guatemaltecos, por ello hemos invertido en remozar este puente que comunicaba el convento de Santa Catalina Mártir y que hoy sin duda es una de las edificaciones más icónicas de la ciudad colonial”, resaltó el funcionario.

El monto de lo invertido fueron Q70 mil, y es el comienzo de un proyecto que tiene el Inguat en Antigua Guatemala. Actualmente también se remoza la fachada del antiguo edificio de la Universidad de San Carlos de Guatemala, hoy el museo de Arte Colonial, en la 5ta. calle oriente entre la 4ta y 3ra. Avenida.

Susana Asencio, alcaldesa, resaltó que es de suma importancia el apoyo interinstitucional, para darle el mantenimiento debido a la ciudad colonial, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Añadió que es responsabilidad de todos cuidarla, pues el Arco es el ícono de la ciudad y es fotografiado por los miles de turistas nacionales y extranjeros.

Historia

El arco de Santa Catalina fue construido en 1693, como un puente que comunicaba las áreas que eran ocupadas por las monjas del convento de Santa Catalina Mártir, que tenían un carácter de reclusión. 

Fue construido en forma de arco con un corredor cerrado, en el cual las monjas se atravesaban sin ser vistas, posterior al sismo de 1773 el Arco cobró relevancia como resultado de sus reparaciones, entre estas la construcción de una torre e incorporación de un reloj de origen francés.