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Prensa Libre

17/03/13 - 00:00 Cultura

Armoniosas veladas

Juntos transformaron el solemne interior del Teatro Municipal de Quetzaltenango en un mosaico de sensaciones y ritmos. Durante una hora y 20 minutos, los integrantes del trío Alessio Menconi deleitaron al público que asistió, la noche del 13 de marzo, a la apertura del Festival Internacional de Jazz, organizado por el Instituto Guatemalteco Americano, que también tuvo presentaciones en Antigua Guatemala y la capital.

Alessio Menconi —guitarra—, Paolo Orlandi —batería— y Marco Panascia —bajo— invitaron al público a pasar por diversos géneros de jazz, soft funk y música brasileña. Tienen más de 27 años de trayectoria y se han presentado en varios escenarios del mundo.

Entre sus interpretaciones figuraron Lady Bird, Le Trio, Micci y Estate.

Menconi, al dirigirse al público, afirmó que era la primera vez que se presentaba en Xela con sus compañeros.

“Fuimos invitados, y nos ha parecido una linda cuidad. Es sorprendente la cantidad de personas que vinieron a escuchar nuestra música”, comentó, y por lo cual recibió aplausos.

La vecina quetzalteca Sandra Maldonado manifestó su satisfacción por el concierto. “Fue muy bueno. Los tres saben hacer su música. Ojalá y regresen pronto”, dijo a la salida del teatro.

Alfredo Gutiérrez, otro espectador, espera que eventos como éste se ofrezcan con más frecuencia en la cuidad altense. “Hay muchos músicos de otros países que vienen a Guatemala pero tristemente solo han estado en la capital. Yo recomendaría a las autoridades que Xela sea incluida como escenario de futuros conciertos de este u otro género”, manifestó.

ULTIMA PRESENTACIÓN

Hoy, a las 19 horas, siempre en el teatro de Quetzaltenango, se presentará el conjunto español Abe Rábade Trío, con el que se cierra el Festival Internacional.

La admisión es gratuita.



Altibajos, armonías, disonancias, percusiones, pero sobre todo imaginaciones desató el duelo de instrumentos que brindó el cuarteto guatemalteco Imox Jazz el miércoles 13 , en el teatro Dick Smith del Instituto Guatemalteco Americano.

A lo largo de  la presentación se evidenció por qué es considerada una de las agrupaciones más importantes de este género en el país.

Fueron cuatro temas prolongados los que interpretaron a lo largo de   una hora y media, tiempo suficiente y a la vez corto para que los integrantes hicieran gala de su virtuosismo musical, que dejó atónitos a los asistentes.  “Hacer música es difícil, pero hacer jazz aún más”, dijo el director Víctor Arriaza, a cargo del piano, quien explicó que su estilo consiste en la experimentación de sonoridades y texturas con interpretaciones de free-jazz.

Los cuatro cómplices se comprendían entre sí con sus instrumentos, de los que emergían disonancias improvisadas que los llevaron al extremo, sin abandonarse mutuamente.

El solo de batería de David Batz en Whisper not pertenecía a otra dimensión a la cual todos quisieran viajar; la delicada voz de Ruth Aguilar,  que quedaba entremezclada con las suaves notas de su saxofón, fue una escena etérea. Alejandro Álvarez y su contrabajo llegaron a un clímax que los aisló por momentos del entorno hipnotizado, y Arriaza navegó con su piano, con el cual aceptó naufragar en el mar de sus notas, unas veces apacible y otras, agresivo.

Imponente espectáculo en el que presentaron el tema que le cedió el nombre a su primer disco Caffeine effect, como un tributo a una bebida nacional. Imox es el nahual de la sabiduría, de la energía del caos, de lo impredecible y de la locura, y fue eso lo que llenó la sala en todo momento.

Por Brenda Martínez

 


Zambullidos en una atmósfera de color y sonido, los asistentes al concierto del Mcnally Smith Fusion Ensemble, de EE. UU., en el atrio de la iglesia de la Compañía de Jesús de la Centro de Cooperación Española en Antigua Guatemala, Sacatepéquez, la noche del 13 disfrutaron de toda la presentación. 

Los sonidos de una batería, de una trompeta, el bajo y de una guitarra junto a al piano y las percusiones encantaron a todos.  Y es que esa cualidad tiene el jazz, embrujar con sus ritmos a los amantes de este género musical.

Y es que el MSCM Fusion Ensamble logró la misma energía de su presentación inicial, 

la noche del martes en el teatro del Iga, en la apertura del

festival.

 Originario de Estados Unidos, el grupo, alberga a artistas de distintas nacionalidades que radican en aquel país. Este ensamble ha participado en distintos festivales entre ellos Emerging Artist Showcase en Minnesosta a donde llegan cada año. Este grupo impregna en cada una de sus melodías energía y calidez. Lo que el público alabó constantemente durante la presentación.

Esta es una banda de seis miembros que tocan jazz, pop y funk como una expresión del jazz moderno. Y vaya si lo logran. Durante sus intervenciones dieron muestra de su talento y virtualidad con cada uno de los instrumentos que interpretan.

Guatemala fue representada por Antonio Monterroso que ocupa un sitio dentro de la agrupación. Con su guitarra, mueve al público y su habilidad interpretar cada melodía con estilo, ritmo y mucha energía fue objeto de repetidos y prolongados aplaudos. Su presentación fue una de las más elogiadas en la velada.

La noche siguiente, en Antigua, despertaron tanta emoción en la gente, que no les bastó el programa y cuando ya se habían apagado las luces, pedían más temas.

Los músicos complacieron al instante con más temas.

Por A. Elías y W. Sacthic

 


Zona de consonancias contemporáneas es la mejor descripción para lo que se vivió el jueves 14 por la noche en  el  atrio de la antigua iglesia de la Compañía de Jesús, en Antigua Guatemala, Sacatepéquez, durante  el concierto del jazzista suizo  Beat Kaestli, cuyo talento impresionó a los más de un centenar de personas que asistieron a la presentación pese al clima frío.

El intérprete estuvo acompañado por  los músicos neoyorquinos Ben Stivers en el piano, Matt Wigton en el bajo  y el baterista costarricense Orlando Ramírez.

El embajador de Suiza, Thomas Kolly,  declaró  que es sorprendente ver lo que Kaestli hace y ha realizado en su vida, con muchas actividades en su país, aunque ha vivido en Nueva York por muchos años, pues ha hecho diferentes escuelas, incluido el Jazz School en Nueva York.

“Lo que realmente impresiona son los diferentes elementos que él está combinando, y también utilizando mucho sus raíces con canciones de Suiza y de otras países de Europa, pues es una integración  con el mundo moderno, las raíces europeas  y el sabor de  América”, expresó Kolly, quien aplaudió con energía en varios momentos.

El diplomático resaltó que  la combinación musical despierta y calma los sentidos al momento de encontrarse con Kaestli.

El artista,  en escueta intervención, dijo que la propuesta musical viene de una influencia suiza y estadounidense, porque él nació en aquel país pero  vive en Nueva York, al igual que sus compañeros y amigos músicos.

La velada transcurrió sin sobresaltos, pero sí cargada de improvisaciones y descargas rítmicas que hicieron olvidar al público la amenaza de llovizna que en algún momento fue motivo de los rumores antes de empezar la presentación. El frío no pudo contra la música.

/ FESTIVAL INTERNACIONAL

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