Iniciar Sesión
Registrarse
  Preguntas frecuentes
  |  
¿Olvidó su contraseña? 

21/10/12 - 00:00 Cultura

Danza de los 40 años

Paabank, en q’eqchi’ quiere decir “reafirmar mi creencia”. Es un ritual de las cofradías de la Verapaz del norte en el que se nombra a un cofrade como “Chinam”, para que reciba al santo patrono en su casa. El anfitrión ofrece una fiesta que tiene una secuencia precisa.

Comienza con la procesión de traslado de la imagen, seguido de danzas puntuales: la del Cabatiox, o rezado; la de la Culul-Ulá, que baila la anfitriona para darle la bienvenida a todos; seguida por el son Lain Neba, de las matronas solas, para concluir en pareja con sus esposos, los cofrades.

Luego vienen las danzas mágicas. La de las Guacamayas, la de Moros y Cristianos, la de los Micos, la del Quiej (el venado) y concluyen con Maus Quink, la de los diablos, donde se queman juegos pirotécnicos y le prenden fuego al ala de Lucifer, mientras nubes de pom impregnan de olor el ambiente.

Parte importante del ritual es compartir comida. Las invitadas llevan bebida de cacao. La anfitriona obsequia una taza de tiu (recado rojo) con pollo o chunto, o bien el tradicional kak ik.

Todo acompañado de boj (caldo de frutas), servido con generosidad.

Este ritual de armonía, reverencia y humildad es muestra de una sociedad madura y equilibrada, orgullosa de sus valores morales y espirituales como es la queqchí.

También es sincretismo (unión, conjunción) religioso, que existe entre el culto a la costumbre y las creencias católicas, que en el caso de la Verapaz no fueron impuestas a fuego, gracias a la sabiduría y valentía de Juan Matalbatz.

Paabanc: la danza

La danza que actualmente se presenta en escenarios es producto de un largo trabajo de campo de la arquitecta Julia Vela, quien adaptó, con la ayuda de expertos, música y bailes tradicionales a la estética de la cultura occidental. Al hacerlo, rescató una costumbre que irremediablemente se estaba perdiendo por el alto costo que significa sufragar una de estas fiestas.

Esta fue la primera danza tradicional que se actualizó y se hizo del conocimiento de todos los habitantes del país.

Vale la pena mencionar en este momento que ninguna danza folclórica presentada en escenario puede ser considerada como ritual original.

El solo hecho de sacarlas de su medio las hace perder pureza. Y si los bailarines no tienen callos de trabajo en sus manos, no hay autenticidad.

Cuatro décadas han pasado. El Paabanc, esta obra artística que se escribe con una letra C al final, vino a revitalizar el ritual de los queqchíes y a ser estímulo para el festival de la elección de la Rabín Ajau.

El Ballet Folclórico ha llevado ese arco iris de colores, máscaras, anillos y chachales por el mundo.

Este mes presenta una temporada en el Teatro Nacional para celebrar los 40 años. En ella participan algunos antiguos bailarines de la compañía. La principal, la Culul-Ulá, Haydée Vásquez, la misma que hiciera ese papel en Perú.

El discurso de presentación, como entonces, estuvo a cargo de Julia Vela, quien sigue siendo tan bella como cuando la vio su poeta.

POR ARMANDO BENDAñA /

Herramientas

Videos

multimedia

© Copyright 2012 Prensa Libre. Derechos Reservados.

Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.