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29/04/11 - 00:00 Cultura

Mónica Zak, la viajera inquieta

“El libro me cambió la vida, ahora no puedo ser indiferente con la gente de la calle”, le escribe una niña guatemalteca a la escritora sueca Mónica Zak, quien en sus más de 50 libros publicados relata historias reales de una forma tan creativa que, en cada página, atrapa a niños y jóvenes. Recientemente visitó Guatemala y habló de su trabajo literario.

Mónica Zak participó a principios de abril en el XIX Congreso Internacional de Literatura Centroamericana (Cilca), celebrado en Antigua Guatemala. Además de escritora es periodista y productora de documentales. Ha viajado por muchos países, de los cuales ha absorbido esa experiencia y el contacto con la gente de cada lugar para narrar sus relatos. Sus libros han sido traducidos a varios idiomas. En español han sido publicados seis por Editorial Piedra Santa.

Zak recorre constantemente los países donde se editan sus libros y mantiene contacto directo con sus lectores y con los personajes o familiares de sus relatos. “Yo aprendo mucho de quien me lee”, comentó Zak la semana recién pasada durante su visita a Prensa Libre. A continuación, extractos de la entrevista.

La mayoría de sus libros están dirigidos a niños y jóvenes.

Son los más importantes. Los niños toman en serio lo que escribo; los adultos no. Mis libros han ayudado a rescatar a niños de la calle, a proteger las selvas del mundo; los adultos no toman en serio nada.

¿Cuál es el ingrediente mágico para captar la atención de los menores?

En mi caso han sido los libros que no son completamente imaginarios. Uno quiere saber la verdad; si tiene algo de real, eso ha sido algo mágico. Claro, también hay que saber cómo presentarlo, porque los niños son especiales.

Sus libros se enfocan en historias de niños de la región —Belice, Honduras, Guatemala, etc.— ¿Cómo selecciona a los personajes?

Cuando llego a un país hablo con mucha gente. Por ejemplo, estaba en Honduras, como periodista, para hacer un reportaje de Casa Alianza, y cuando llegué a hacer las entrevistas vi a un niño que dormía en la calle, rodeado de perros. Me despertó mucho la atención y pregunté por qué ese niño no ingresaba a la casa, y me dijeron que él no quería salir de la calle porque no dejaba a sus perros. Luego seguí averiguando acerca de él y un día antes de irme de ese país lo encontré y pude hablar con él. Me presentó a sus perros: “Él es mi mamá y él es mi papá”, dijo. Luego hablamos mucho, se puso a llorar y me contó toda su historia. Yo regresé a Suecia, pero al niño no me lo pude sacar de la cabeza. Poco tiempo después volví por un mes y hablé con mucha gente. De allí surgió el libro Alex Dogboy, del cual en agosto se publicará la tercera parte —en Guatemala se encuentra la primera y la segunda—. Este ha sido una guía para estudiar muchos contenidos en Suecia. Una escuela incluso hizo un musical de la historia.

¿Qué significado han tenido sus viajes en su literatura?

Inspiración. He aprendido mucho de estos niños, pero a pesar de todo son muy solidarios.

Usted hizo un viaje en barco pesquero durante seis años. ¿Cómo influyó esa experiencia en su obra?

Durante ese viaje conocí gran parte de Latinoamérica y me enamoré de la región. Yo no había pensado en escribir libros, pero cuando llegué con unos indígenas un curandero me aplicó unos baños con medicamento para desarrollar mi escritura. Luego llegué a Panamá, no tenía dinero, estaba enferma y no podía salir a reportear, así que pensé en escribir un libro, lo hice en una semana, luego lo mandé a la editorial más grande en Suecia y me lo publicaron. En ese momento recordé los medicamentos que me habían puesto.

Ha escrito y grabado documentales en Guatemala. ¿Cómo conoció el país?

Llegué durante el conflicto armado. Entrevisté a muchas personas, pero fue tan triste que decidí no publicar nada de lo que había visto; solo la novela La hija del puma, que salió a luz hace 25 años, pero no se han dejado de sacar ediciones nuevas —esta ha recorrido el mundo, y ha sido recomendada y premiada—. La historia fue llevada al cine; incluso existe una guía para acompañar la publicación.

También ha escrito libros con historia de la tradición oral de la región: La Llorona, El Sombrerón...

Hay gente en Suecia que dice que ha visto al Sombrerón, solo que aparece vestido con ropa de hip hop. Es increíble ver cómo las personas luego de leer el libro ya piensan que es real. En Irak también conocen la historia de ese personaje.

POR LUCíA HERRERA /

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