Deporte Nacional

Atletas con capacidades especiales necesitan más apoyo

Sus sonrisas iluminan el día y contagian su buen humor. Bromean entre ellos y conversan sobre su próxima aventura: representar a Guatemala en los terceros Juegos Latinoamericanos que se disputarán el próximo mes en Panamá.

Por Jenniffer Gómez

Éricka María Fonseca, Carlos (c) y Daniel están motivados por ir a los Juegos Latinoamericanos de Panamá (Foto Prensa Libre: Jennifer Gómez)
Éricka María Fonseca, Carlos (c) y Daniel están motivados por ir a los Juegos Latinoamericanos de Panamá (Foto Prensa Libre: Jennifer Gómez)

Sin embargo, el presupuesto para la delegación formada por  44 personas —atletas y entrenadores— es de Q416 mil y les falta la mitad para poder completarlo y comprar “uniformes, mochilas, pines y por alguna emergencia durante su competencia”, asegura Karla Sosa, directora ejecutiva de Olimpiadas Especiales.

“Ya tenemos los boletos. Eso lo cubrió CDAG y COG y una parte de los uniformes, pero todavía estamos buscando patrocinadores y padrinos. También nos faltan maletas e implementos deportivos. No tenemos para gastos de emergencia tampoco”, afirma Sosa.

El orgullo por llevar los colores nacionales es inmenso y no se opaca a pesar de la falta de apoyo económico. Ellos confían en que la ayuda llegará y que podrán competir en condiciones óptimas y ganar medallas para el país.

Motivados

“Yo me siento muy feliz por representar a Guatemala”, dice Carlos Gálvez, conocido entre sus amigos como Charlie. Él, a sus 34 años,  compite en la prueba libre de natación y está convencido de que subirá al podio en los Latinoamericanos.

Éricka María Fernanda Fonseca —boliche— y Daniel Arturo Guerra —natación— también son parte de la delegación guatemalteca que necesita apoyo económico para competir y ser parte de este evento que espera a más de 800 deportistas y 200 entrenadores.

“Estoy muy contento por ir a competir. Es algo muy alegre y ojalá pueda ganar una medalla”, dice Guerra, de 31 años, quien además de ser nadador trabaja como conserje en una Fundación.

Éricka María Fernanda, de 26 años, es bolichista y su mayor alegría es cuando hace chuzas. “Mi familia me ha apoyado mucho. Me siento muy feliz y bendecida”, asegura la carismática seleccionada, quien espera poder cumplir su sueño.