Fútbol Internacional

La selección brasileña y el dolor de ya no ser

Que Brasil caiga por primera vez en el debut de unas clasificatorias mundialistas y nadie levante la voz es sólo una muestra más de que ya nada es lo que era en la canarinha, donde el fracaso dejó de ser un accidente.

Por Brasil/AFP

Los jugadores de la selección de Brasil se retiran cabizbajos del campo, tras la derrota frente a Chile ayer (Foto Prensa Libre: EFE)
Los jugadores de la selección de Brasil se retiran cabizbajos del campo, tras la derrota frente a Chile ayer (Foto Prensa Libre: EFE)

El jueves en el estadio Nacional de Santiago, la selección brasileña volvió a perder, esta vez ante Chile por 2-0, en el comienzo de la ruta sudamericana hacia el Mundial de Rusia 2018. Y pareció arrancar donde había terminado el 8 de julio de 2014, cuando sufrió ante Alemania la peor goleada de su historia (7-1) en los Mundiales y se sumió en una bruma de la que no consigue salir.

Sin su capitán Neymar, la estrella a la que los brasileños se encomiendan como única esperanza, la Selecao volvió a ser un equipo sin brillo, un equipo más. Pese a que mostró una mejor cara en la primera parte, tropezó en la efectividad y apenas inquietó al portero chileno Claudio Bravo.

Con Douglas Costa en el difícil papel de sustituir a Neymar, Óscar en una mala noche y un Willian peligroso pero desasistido en la creación, Dunga tomó una sorprendente decisión en el minuto 77, cuando la canarinha perdía 1-0: sustituyó a Hulk por el veterano Ricardo Oliveira, que a sus 35 años volvía a vestirse de auriverde tras ocho años de ausencia.

Vacía, la Selecao tuvo que echar mano del pasado.

“El brasileño tenía un orgullo muy grande de su selección porque traducía una manera de ser con un futbol vistoso, pillo, de veloces dribles, pero eso se perdió. El único que mantuvo un poco esa tradición, y por eso es el gran ídolo nacional, es Neymar”, explicó a la AFP Marcos Guterman, autor del libro “El futbol explica a Brasil” .

Con el delantero del Barcelona cumpliendo los cuatro partidos de sanción que le costó su pelea con los jugadores de Colombia en la Copa América, Brasil volvió a estrellarse contra su presente en Santiago.

Nuevos fantasmas

Aunque la derrota contra Chile no haya desatado el escándalo que se esperaría en el país que ha ganado cinco Copas del Mundo, sí confirmó la sospecha de que la canarinha se enfrenta a las eliminatorias más complicadas de su historia.

“La hinchada que se acostumbre, o peor, que se conforme, porque la selección que se les ofrecerá de aquí en adelante no tiene un perfil muy diferente de la de ayer en el duelo ante Chile”, escribió el veterano periodista Antero Greco en su columna del diario O Estado de Sao Paulo.

A pesar de que aún quedan dos años y 17 partidos para decidir las cuatro selecciones que viajarán desde Sudamérica a Rusia, y cuál será la quinta que acudirá al repechaje, Brasil podría tener que recorrer ese camino con un incómodo compañero.

Es el fantasma que sustituyó al del Maracanazo de 1950, el que nació en en la semifinal contra Alemania en el Mineirao, en Belo Horizonte, y se fortaleció tras la eliminación ante Paraguay en cuartos de la Copa América: la posibilidad de quedar fuera de un Mundial por primera vez en la historia.

“No sé si ésta es la peor crisis del fútbol brasileño; es una crisis como no hubo en la historia porque no conseguimos resultados y perdimos nuestra identidad. Por primera vez en Brasil existe la duda de saber si nos vamos a clasificar para el Mundial”, analizó Guterman.

Malas noches

No todas las eliminatorias que ha disputado Brasil, sin embargo, han sido un paseo. El propio Dunga quiso recordar antes de comenzar los partidos oficiales las tensas clasificatorias para los Mundiales de 1990 y 1994, cuando la canarinha consiguió su plaza en la última jornada, tras noches para olvidar como la derrota 2-0 ante Bolivia en 1993 en La Paz, la primera que sufrió en eliminatorias.

“Tenemos una selección razonablemente competitiva y, en algunos momentos del partido contra Chile, consiguió jugar bastante bien, pero la sensación que da es que no es la selección brasileña, ya no es el ideal que teníamos”, opinó Guterman.

Para este país de 204 millones de habitantes, que hizo del futbol una cultura, que le enseñó al mundo una nueva forma de jugar y donde los niños crecen pateando una pelota, quedar excluido de la fiesta de las 32 mejores selecciones del mundo sería más terrible que en ninguna otra parte del planeta.

Esa opción es, de momento, apenas un fantasma en el horizonte. Para alejarlo, la selección brasileña está obligada a vencer a Venezuela el martes, en Fortaleza, en la segunda fecha del premundial hacia Rusia 2018.