Fútbol Nacional

En las buenas y en las malas, los jugadores que siguen desde el ascenso

A casi tres años de haber logrado el  ascenso a la Liga Nacional, Guastatoya ha empezado a demostrar que no solo llegó para participar y experimentar, sino para codearse con los mejores clubes y escribir su propia historia en el balompié guatemalteco.

Por Edwin Fajardo / El Progreso

Los jugadores Francisco Llamas, Jonathan Estrada, Otto Ramos, Mario Vásquez, Fredy Orellana, Osman Reyes y Cristian Reyes forman parte del equipo desde la Primera División y esta será su segunda final con los pechoamarillo. (Foto Prensa Libre: Carlos Vicente)
Los jugadores Francisco Llamas, Jonathan Estrada, Otto Ramos, Mario Vásquez, Fredy Orellana, Osman Reyes y Cristian Reyes forman parte del equipo desde la Primera División y esta será su segunda final con los pechoamarillo. (Foto Prensa Libre: Carlos Vicente)

La casta ganadora y el espíritu combativo parecieran tener una íntima relación con los pechoamarillo. En su sexto torneo corto, están a tan solo horas de disputar su segunda final en el futbol nacional, con la suficiente motivación para dar el gran golpe, sin importar que enfrente esté Municipal. Ellos quieren sí o sí su primera corona. Las lágrimas que derramaron los orientales en el estadio Pensativo, luego de haber caído en la final del Apertura 2015, contra Antigua GFC, les ayudó para ganar madurez y redoblar su atrevimiento. Contar con un estadio pequeño —mil 700 seguidores—, con una planilla baja y otras limitaciones, no ha sido impedimento alguno para figurar. Al contrario, ha generado una constante motivación para trascender.

Mario Vásquez

“A Guastatoya me une un fuerte lazo. Acá nací, crecí y continúo desarrollándome. Es un orgullo representar a mi pueblo. Cuando defiendo sus colores me siento el jugador más feliz del mundo”, 

En esa magnífica mística que mantienen, y que se inició a en el 2009 para pasar de un equipo de media tabla de la Primera División a uno competitivo de la Liga Nacional, han desfilado varios jugadores.

Entregados

Sin embargo, hubo otros que decidieron quedarse, con el único objetivo de proclamarse campeones, ya que le han jurado amor eterno a la camisola amarilla.

Mario Vásquez, Fredy Orellana, Cristian Reyes —exChiantla—, Osman Reyes, Otto Ramos, Francisco Llamas, Josualdo Rodríguez y  Jonathan Estrada, son de esos exponentes que demuestran pasión y locura por el aluvión amarillo. Incluso, han rechazado la oferta de otros equipos porque quieren hacer historia con el terruño que los vio nacer y crecer.

“A Guastatoya me une un fuerte lazo. Acá nací, crecí y continúo desarrollándome. Es un orgullo representar a mi pueblo. Cuando defiendo sus colores me siento el jugador más feliz del mundo”, confiesa emocionado Mario Vásquez, el lateral izquierdo que no da ningún balón por perdido y que es peligroso con sus diagonales a la ofensiva.

Este grupo de futbolistas, sin duda alguna, tiene tatuado en su corazón uno de los días más memorables para los pechoamarillo, cuando el 1 de junio del 2014, en una dramática serie de penaltis, derrotaron a Sacachispas para ascender por primera vez a La Liga Nacional.

“Fue algo especial. Solo lo había imaginado, pero gracias a Dios se logró hacer realidad”, recuerda Otto Ramos, uno de los defensas centrales con los que cuenta el timonel Amarini Villatoro y que en esta campaña ha sido golpeado por las lesiones.

Fredy Orellana

“Es algo lindo seguir con el equipo. Ahora ya no soy aquel jugador nervioso e inseguro. He madurado mucho”,

El 19 de julio de ese mismo año también sucedió algo especial para ese conjunto de guerreros. Les tocó disputar su primer partido en la Liga Nacional, aunque el resultado les golpeó su orgullo —derrota por 4-0 contra Petapa, de visita—.

Fredy Orellana, el segundo goleador más importante de los orientales en la Liga de los Consagrados —18—, Cristian la Iguana Reyes, Mario Vásquez y Osman Reyes fueron los que tuvieron el honor de tener minutos en ese enfrentamiento, que se encargó de marcar un antes y un después en la historia de los orientales.

“Es algo lindo seguir con el equipo. Ahora ya no soy aquel jugador nervioso e inseguro. He madurado mucho”, dijo el Perro Orellana, quien desde el 2009 da todo por  Guastatoya.

Además de poseer ese espíritu combativo, que quedó comprobado en la llave semifinal contra Petapa —clasificaron con un gol en el tiempo de reposición y en condición de visita- los futbolistas han demostrado solidez, pese a que han pasado por dos claros procesos de trabajo: uno con el timonel uruguayo Ariel Sena y otro con el guatemalteco  Amarini Villatoro.

“Al técnico Sena le debo lo que soy. Él creyó en mí. Desde el 2009 que llegué a un prueba, junto a Fredy Orellana, me demostró respeto y capacidad”, agrega el zurdo Vásquez, oriundo del barrio el Calvario.

A pesar de que la salida de Sena y de ocho jugadores claves, más el cambio de  directiva, hizo tambalear la estructura oriental, los futbolistas que se quedaron, más los que llegaron procedentes de la Primera División y la Liga Nacional, se han fusionado para encontrar un común denominador: sed de triunfos. ¿Podrá la identidad y la agresividad de los pechoamarillo contra la experiencia y necesidad de Municipal?