19/02/13 - 07:35

El racismo en el futbol nacional está más vivo que nunca

El racismo en el futbol guatemalteco ha crecido dramáticamente en los últimos años y muchas de las figuras afectadas decidieron denunciarlo ante los medios de comunicación.

ROME RIOS

El racismo en el futbol guatemalteco ha crecido dramáticamente en los últimos años y muchas de las figuras afectadas decidieron denunciarlo ante los medios de comunicación.

Ayer, Marvin Ávila, jugador de origen garífuna que pertenece a Municipal, y Rudy Camposeco, jefe de la Comisión Presidencial contra la Discriminación y el Racismo (Codisra), visitaron Prensa Libre para participar en el programa Diálogo Libre y contar sus experiencias y soluciones al problema.

¿Cuáles son las peores experiencias que ha sufrido en carne propia?

Ávila: Me han pasado muchas cosas desde que vine al equipo en el 2007. Son difíciles, porque me han tratado de negro o simio, cosas que son duras para cualquier persona, porque todos somos iguales.

¿Dónde sucede más, en la capital o en la provincia?

Ávila: En la provincia. En Mazatenango, Malacatán o Xela. Ahí me dicen esas cosas, pero trato de no reaccionar, porque mi forma de ser es alegre y trato de convivir en armonía con mis compañeros.

¿Esos insultos afectan el rendimiento?

Ávila: Sí, esas cosas me sacan del partido, porque solo a mí me han gritado. Yo cometí un error en un entrenamiento de Municipal, cuando algunos aficionados me insultaron y me salté la malla para agredirlos. Tenía que estar tranquilo, pero cometí ese error en el 2010.

¿Qué se conoce del racismo en el deporte por parte de Codisra?

Camposeco: El racismo se da desde hace mucho tiempo, y no solo con Marvin Ávila. Hubo un caso muy fuerte en el 2011 contra Julio Estacuy, en Quetzaltenango.

Eso es muestra de que no se puede eliminar el racismo, pese a que tenemos una legislación que tipifica sanción.

A nuestra oficina nunca ha llegado una denuncia en lo deportivo.

Desafortunadamente, dependemos de un procedimiento y el sistema judicial es personalista, por lo que quien sufre racismo es el que debe denunciarlo.

¿Registran casos emblemáticos fuera del deporte?

Camposeco: Hay varios, pero uno de los más grandes fue de Rigoberta Menchú, quien sufrió insultos y gestos en una audiencia por el caso de Ríos Montt. Se llevó a los tribunales y se impuso la sentencia.

¿En el deporte podría prosperar una demanda?

Camposeco: Claro que sí. Hemos tratado de acercarnos a los jugadores, porque son quienes sufren de primera mano.

Queremos generar un plan para sensibilizar a la afición, porque no deseamos que haya mil personas procesadas, sino convivencia en armonía.

¿Ha pensado en hacer alguna denuncia?

Ávila: Al principio no pensaba eso, por ser como soy. Y me gritaban cosas y no hacía caso.

Después de seis años en el equipo, hemos pensado que sí hay que hacer algo. Lo he hablado con mi familia, y con jugadores como Darwin Oliva, Ricardo Trigueño, Jhonny Brown, Léster Ruiz —todos de origen garífuna—, por todo lo que ha pasado.

Si no nos unimos, esto no va a cambiar. Siempre me pasa lo mismo y no miro ningún cambio.

Trato la manera de evitar muchas cosas, de estar tranquilo, porque en un estadio hasta bananos me tiraron. Es difícil denunciarlo, pero hay que hacerlo.

¿Cuál es el proceso de una denuncia?

Camposeco: Primero acercarse a nosotros, y les damos el acompañamiento necesario. Tenemos que aprender a estar en armonía, porque en Guatemala somos cuatro pueblos los que convivimos en un mismo país.

Cuando juega fuera de Guatemala, con la Selección Nacional o su club, ¿ha tenido ese tipo de problemas?

Ávila: Nunca he escuchado cosas racistas como lo hacen en Guatemala. En México nunca me pasó, porque la afición apoya a su equipo y no se mete con nadie.

Tenemos que poner un alto a esto, porque no solo nos pasa a nosotros, también a personas como Estacuy y otros.

¿Ha tenido problemas con algún jugador o dirigente?

Solo una vez, con Hetzon Pereira, de La Mesilla. Aquí en la capital me gritó así. Me enojé y lo empujé. Actué mal, pero al final del partido él me ofreció disculpas, que también es de valorar.

¿Tienen alguna estrategia para sensibilizar a los actores que intervienen en el futbol?

Camposeco: Pensamos colocar una serie de vallas para llamar a la cordura. Vamos a trabajar en aquellos estadios donde es más recurrente. Tenemos que demostrar a la población que el racismo no tiene validez y que socialmente es condenable. Esa ideología de que hay una raza superior no existe.

¿Qué espera para el futuro?

Ávila: Esperamos que trascienda esto y que pare, porque no solo a nosotros nos afecta, sino a muchos. Vamos a unirnos más, ser fuertes y apoyarnos, porque todos somos iguales.

¿Qué recomendaría a la Federación de Futbol?

Camposeco: En principio, que reconozcan que hay un problema. Deben apoyar a los jugadores, porque los directivos están en todos los partidos y deben sumarse a este esfuerzo.

La población desconoce mucho de los efectos económicos, sociales y políticos que conllevan la discriminación y racismo.


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