Deporte Nacional

La vela navega con viento en popa

La navegación a vela es un maravilloso deporte náutico que empezó a practicarse de forma competitiva hace unos 40 años, con Juan Estuardo Maegli —compitió en los Juegos Olímpicos de Canadá 1976, Moscú 1980 y Los Ángeles 1984—, padre de Juan Ignacio Maegli, máximo exponente del momento de este deporte en el país, quien está clasificado a la cita olímpica de Río de Janeiro 2016.

Por POR Óscar Felipe Q.

cada tarde de sábado se puede apreciar el desfile de veleros en Amatitlán. En la fotografía, las embarcaciones de Sunfish. (Foto Prensa Libre: Norvin Mendoza)
cada tarde de sábado se puede apreciar el desfile de veleros en Amatitlán. En la fotografía, las embarcaciones de Sunfish. (Foto Prensa Libre: Norvin Mendoza)

Anteriormente, el abuelo de Juani dio comienzo a este deporte de forma amateur, una manera de convivencia entre amigos.

La navegación a vela ha cobrado mayor auge en los últimos años, por los resultados sobresalientes que han obtenido en el plano internacional, porque siendo un deporte con pocos afiliados fue la única disciplina que logró ganar dos medallas de oro en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015.

Su práctica registra un importante crecimiento, a raíz de la puesta en marcha por parte de la Asociación Nacional de Navegación a Vela de Guatemala (Asovela), con el proyecto Los Pescaditos, en el 2002, el cual se integró de niños de escasos recursos que viven a la orilla del Lago de Amatitlán, en las cercanías del parque Los Sauces; punto de reunión hasta hoy de los veleristas.

Dicho programa surgió con varios objetivos fundamentales, uno de ellos para quitar la etiqueta de deporte élite, y quizá, el más importante, para contribuir con la sociedad en la formación de personas íntegras y disciplinadas.

  • 65 atletas están federados a la Asovela; 48 están activos.

Claro ejemplo es el amatitlaneco José Daniel Hernández, de las primeras promociones del proyecto en mención, que junto a Jason Hess, ganó la medalla de bronce en hobie cat 16, en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, en México.

Ahora Hernández se ha convertido en entrenador de Los Pescaditos, que además de compartir sus conocimientos adquiridos, se ha convertido en motivación para otros.

“Este deporte cambió mi vida. Nunca pensé convertirme en entrenador. Agradezco a la Asovela por la oportunidad que me han dado”, expuso el velerista de 19 años.

Datos proporcionados por Mónica Cofiño, de la Asovela, establece que en la actualidad aproximadamente 65 personas están federadas, de ellas 48 son deportista activos y de los cuales ocho son atletas de alto rendimiento, grupo en el que figura Juani y Andrea Aldana, la última gran referente en la rama femenina.

La vela, una forma de vida

Para Juan Ignacio Maegli el deporte le ha dado todo: “Me encanta, es una disciplina que no se deja de aprender. Llevo 20 años y día con día me deja algo nuevo. Me ha abierto mil oportunidades y me ha llevado a conocer varios lugares y mucha gente por todo el mundo”, comentó el atleta, quien tiene como meta conquistar la primera medalla olímpica para este deporte.

“Es un honor para mí poder representar a mi país, un sueño hecho realidad poder dedicarme a esto”, agregó Juani, quien confiesa que el deporte lo ha convertido en una persona más madura y mejor ser humano.



Juan Ignacio Maegli, Irene Abascal y Jason Hess, medallistas de Toronto 2015.
Juan Ignacio Maegli, Irene Abascal y Jason Hess, medallistas de Toronto 2015.


“Con mi papá se empieza la tradición de las competencias; yo inicié con él. Sin el apoyo de mi padre nada de esto existiría en Guatemala. Se le debe todo a él, por todo el esfuerzo. A las nuevas generaciones, a los niños de Amatitlán les digo que aquí tienen todo el apoyo por parte de la asociación y de los atletas que tienen más experiencia”, expresó el atleta, quien ganó la medalla de oro en láser standard, en Toronto.

“Yo practiqué varios deporte antes de la vela. Desde pequeña hice tenis y baile. Pero fue mi abuelo quien me metió en el curso de vela en mis vacaciones. Me fascinó y el ambiente natural que nos rodea me gustó”, confesó Irene Abascal, tripulante de Jason Hess en hobie cat 16, quienes ganaron la medalla de oro en las justas de Canadá.

“La vela es una forma de vida. Recuerdo que desde niño venía a practicar el deporte. Ahora ver más gente veleando me llena de emoción”, agregó Hess.

El deporte de barco y veleros navega con viento en popa en nuestro país. Su une a deportes como bádminton y tiro, que le han dado mayor gloria a la nación en los últimos tiempos.