26/12/12 - 10:17

Marcial Yani sueña a lo grande con estar en Río de Janeiro 2016

En la oscuridad de las cuatro horas, con el intenso frío de esta época del año, pero acompañado de una férrea voluntad, un muchacho de 27 años empieza su entrenamiento diario, lo cual es habitual en su vida desde hace más de 15 años, cuando Marcial Yani sintió la pasión del atletismo a los 11 años, y aún cursaba sus estudios de primaria.

CARLOS MORALES

Yani sueña con lograr la marca que le permita competir en el maratón de los Juegos Olímpicos del 2016 en Brasil. Hacer realidad ese anhelo es una gran motivación que lo impulsa a dar zancadas con todo su potencial, porque sabe que eso le permitirá desembocar en el éxito.

Marcial, que tiene 27 años, se coloca sus implementos de atletismo, con una mochila en la espalda, y diariamente recorre 15 kilómetros que lo separan de su casa en la aldea San José Pacul, Santiago Sacatepéquez, a su trabajo como encargado de mantenimiento de las canchas del complejo Greenfield, que administran los exfutbolistas German Ruano, Julio Girón y Claudio Rojas, en Mixco.

Marcial, uno de ocho hijos, se quedó huérfano de padre —Domingo— cuando tenía 7 años, fue apoyado con grandes limitaciones por su mamá, Alfreda Ajin, quien después afrontó problemas de salud, razón por la cual en la actualidad utiliza un andador para desplazarse.

EL SUEÑO

El atleta, como la mayoría de casos, fue descubierto por casualidad. Tuvo el anhelo de jugar futbol, pero todo cambió con el tiempo cuando se introdujo al mundo del atletismo, y poco a poco se forjó un sueño: lograr la marca que le permita ir a los Juegos Olímpicos del 2016.

“Es un sueño que quiero hacer realidad; sé que todo cuesta, pero con sacrificio, constancia y disciplina sé que puedo lograrlo”, dijo con absoluta confianza.

La historia de Marcial es como la de muchos niños de la provincia del país. “A los 11 años me hablaron para ir a representar a la escuela de mi aldea en una actividad atlética en Santiago Sacatepéquez. Corrí con botas de hule, pero tuve la alegría de conquistar el primer lugar. Desde allí me dijeron que tenía talento. Mi primer entrenador fue Luis Martínez, quien me orientó al principio”, agregó.

Otro giro en su vida fue a los 14 años. Un amigo lo llevó a trabajar como ayudante en el mantenimiento del césped del estadio Manuel F. Carrera, en El Trébol, en donde estuvo durante cinco años. Allí conoció a la mayoría de jugadores rojos de ese tiempo, y su ilusión de tratar de jugar futbol aumentó, pero no perdió su enfoque por el atletismo.

Después de ese tiempo pasó a hacer el mismo trabajo en la Universidad Mariano Gálvez, donde laboró un año y medio. Desde hace seis años está en Greenfield. Ahora tiene un ayudante, Carlos, con quien comparte sus horas laborales.

“Mi trabajo en Greenfield es mantener la gramilla de las tres canchas en óptimas condiciones. Para eso se le agrega fertilizantes diariamente, abono orgánico, se recorta la grama cada semana y se riega todos los días. Eso tiene como objetivo mantener las canchas en buen estado, tanto en condiciones de frío o calor”, explicó.

La combinación de su trabajo, más los premios que ha ganado en las diferentes pruebas dominicales e internacionales, le permitieron a Marcial construir una casita más cómoda, de block, en contraste con la construcción de caña que era su anterior vivienda. “Ahora vivimos mejor con mi mamá”, afirmó con orgullo.

Para el año que está por comenzar, Yani tiene su primer objetivo de competencia en el Medio Maratón Max Tott, que se correrá el 27 de enero.

Su último resultado sobre el asfalto fue en los 21K de Quetzaltenango, prueba que concluyó en el puesto 14 con un tiempo de una hora y 13 minutos.


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