Deporte Nacional

Los desafíos de José Raymundo en la marcha atlética

José Raymundo trabajaba en la panadería de Quiché cuando por la radio escuchó cómo Érick Barrondo entró a la meta  de Londres 2012, en segundo lugar; lo cual le dio motivos para soñar.

Por Fernando López R.

José María Raymundo durante uno de los entrenamientos en el estadio Mateo Flores. (Foto Prensa Libre: Fernando López R.)
José María Raymundo durante uno de los entrenamientos en el estadio Mateo Flores. (Foto Prensa Libre: Fernando López R.)

Ese día quedó marcado en la vida de Raymundo, quien se prometió que se entrenaría para representar a Guatemala a escala internacional.

En un inicio la gente se reía de él, pero hizo caso o miso a las críticas y gracias a ese espíritu incansable tres años después se encuentra clasificado para los Juegos Panamericanos de Toronto 2015, el Mundial de Atletismo de Pekín y los Juegos Olímpicos de Río 2016.

Sus primeros pasos en el atletismo los empezó a dar bajo la mirada de la exmarchista y ahora entrenadora Teresita Collado. En un inicio el objetivo era consolidarse en las carreras de fondo, pero los resultados no se le dieron y fue entonces cuando decidió que la caminata sería el deporte al que le dedicaría hasta la última gota de sudor.

El premio a esos años de esfuerzo llegó el 4 de abril de este año, cuando en Podibrady, República Checa, frenó el cronómetro en los 20 kilómetros en 1 hora 22 minutos y 48 segundos, con lo cual firmó su boleto a los Juegos de Toronto y a los de Río 2016. Una proeza que lo elevó a la élite mundial y foguearse al ritmo de Barrondo, quien se entrena desde hace un mes en Polonia.

Entrega

“Estoy agradecido con Dios, por estar en este deporte. Mi vida cambió desde que conocí a Teresita Collado en el 2012, fue mi primera entrenadora en Quiché. Recuerdo que yo la busqué con el deseo de crecer”, asegura Raymundo, al finalizar uno de tantos entrenamientos en el estadio Mateo Flores bajo la dirección técnica del polaco Buhdan Bulakowski.

Desde niño, en especial en su fase de estudiante en la escuela Barrio Norte, siempre buscó la actividad deportiva y vencer a los corredores de mayor edad.

En las carreras pedestres del aniversario del establecimiento finalizaba en los primeros cinco lugares. “Aunque no entrenaba, siempre daba pelea porque desde niño soñé en representar a Guatemala, no sabía en qué, pero era mi ilusión”, asegura.

Raymundo, quien es el cuarto de cinco hermanos, creció en Quiché rodeado del ambiente laboral, pues desde pequeño ayudó a la familia en la cosecha de maíz y frijol. Trabajó en una panadería de repartidor, sin descuidar los estudios. Este año ingresó a la Universidad Galileo, donde estudia una licenciatura en Ciencia y Tecnología del Deporte.

“Siempre tengo en la memoria las palabras de ánimo de Teresita, quien me repetía que estaba para cosas grandes. Mucha gente no creía, pero ella y su esposo Denis Estrada, exmarchista, confiaron en mí, además de mi familia. Hubo personas que se burlaron de nuestro objetivo de ir a uno olímpicos, pero ella me decía que mi competencia no estaba en Guatemala, sino fuera del país”, comparte.

Los entrenadores guatemalteco Collado y Estrada han sido parte fundamental en el semillero de Quiché, formando talento para la selección nacional como es el caso de Raymundo y de Jurgen Grave, quien también se entrena con el equipo mayor y que en marzo de este año ganó el oro en los 10 kilómetros del Circuito Internacional de Chihuahua.

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Plano internacional

La llegada a la Selección Mayor fue un proceso que duro tres años. El 2012 fue de sacrificios, pues José dejó el trabajo en la panadería para dedicarse al cien por cien a la marcha. Eso complicó su situación económica y el entrenador Estrada le dio trabajo de herrero, lo que alternó con los entrenamientos y los estudios de magisterio.

El 2 de febrero del 2013 compitió en su primer evento de alto nivel, la Copa Centroamericana de marcha, donde finalizó en el cuarto lugar. Estaba consciente de que no había ganado, pero su felicidad fue grande porque era su debut. “Estaba motivado y quería entrenarse fuerte para estar con el equipo mayor junto a Barrondo. Hacer realidad ese sueño es algo increíble en mi carrera”, asegura.

Ese 2013, Raymundo recuerda que fue complicado por ser el último año en el magisterio y su nivel en la caminata no fue el esperado. Sin embargo, nunca bajó los brazos y todos los días, a las 4 horas, se entrenaba por las calles de Quiché; por la mañana cumplía con la práctica de la carrera educativa, en la tarde al instituto y en la noche volvía a entrenarse. “Terminaba molido”, asegura mientras ríe.

El año anterior se concentró en la marcha atlética y en un campeonato nacional efectuado en la avenida Simeón Cañas terminó segundo en los 20 kilómetros; con ello se ganó el derecho de participar en la Copa Centroamericana disputada en El Salvador, la cual dominó con tiempo de 1 hora 29 minutos, luego conquistó el oro en el Centroamericano de Atletismo desarrollado en Honduras.

“Los resultados me han permitido estar entrenando con la Selección, no me han regalado las cosas. El año pasado estuve en un campamento en Europa y este año también se me permitió estar en el campamento con miras a los Juegos de Toronto. Entrenar con Barrondo y Daniel Quiyuch es un nivel alto y a cualquier atleta motiva”, comparte el seleccionado nacional, de 21 años.

Nuevo sueño

En enero del 2015, Raymundo comenzó la experiencia de traajar bajo la dirección del entrenador polaco. El atleta está agradecido con Bohdan por tomarlo en cuenta, pero también aprecia todo lo realizado por Collado.

El reto de entrenar al lado del medallista olímpico es para José como un desafío constante a sus límites. “Contamos con un equipo joven y combativo, y en la Copa Panamericana de Chile quedó demostrado. Todos iban con equipos completos y nosotros tres. En ese momento Barrondo nos dijo que no necesitabamos ser muchos para ganarles y así fue”, asegura.

El Challenge de marcha de Podebrady, República Checa, del 11 de abril le permitió hacer realidad el sueño olímpico al hacer una marca de 1.22.48, y con ello también ratificó su presencia en los Juegos Panamericanos y en el Mundial de Atletismo.

“Cuando el profesor Bulakowski me confirmó la marca a Río 2016 vinieron a mi mente los pasajes de mi vida, esas mañanas de madrugadas entrenando solo con el aliento de mi entrenadora. Ese día la llamé y le dije que el sueño se había hecho realidad, pero que también habían nacido muchos más”, refiere.

El atleta se ve a futuro como un ganador. Su objetivo próximo es subir al podio en los Juegos de Toronto. “No quiero ir solo a participar, sino a dar pelea”, resaltó Raymundo.

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