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Donald Trump reabre tensiones y divisiones entre republicanos

Mientras continúa la fuga de republicanos leales, Donald Trump reabrió las tensiones en el partido al negarse a respaldar al presidente del Congreso, Paul Ryan, o al senador por Arizona John McCain, una llamativa muestra de división interna a tres meses de las elecciones generales.

Por Colorado/AP

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Estados Unidos
Donald Trump, candidato presidencial republicano participa en un mitin en Virginia. (AFP).
Donald Trump, candidato presidencial republicano participa en un mitin en Virginia. (AFP).

El candidato republicano a la Presidencia dijo el martes al "Washington Post" que “no estoy listo por ahora” cuando se le preguntó sobre el respaldo a Ryan, que enfrenta unas primarias la semana que viene.

Al hacerlo repitió las palabras que empleó el presidente del Congreso hace casi tres meses, cuando el congresista por Wisconsin se mostró reacio en un principio a aceptar a Trump como el candidato del partido.       

Las declaraciones del magnate se produjeron en medio de la intensa polémica por sus críticas a la familia del fallido capitán Humayun Khan, un soldado del Ejército estadounidense que murió en Irak en el 2004.

De hecho, apenas dos semanas después de una Convención Nacional Republicana que intentó centrarse en la unidad del partido, las fracturas impulsadas por Trump en el seno del partido parecen agravarse.       

El representante saliente de Nueva York Richard Hanna se convirtió el martes en el primer congresista republicano en decir que votará por la demócrata Hillary Clinton en noviembre en lugar de Trump.       

“Como alguien que ha trabajado para hacer avanzar los principios del partido en los últimos 15 años, creo que estamos en un momento en el que el silencio no es una opción”, dijo Christie Maria Comella.

“No es apto para servir a nuestro partido y no puede liderar a este país”, dijo Hanna en una columna publicada en el periódico "The Post-Standard" de Syracuse, Nueva York. “En todo se muestra impenitente” .       

La directiva de Hewlett-Packard Meg Whitman, una destacada recaudadora de fondos republicana, expresó más tarde el martes su apoyo a Clinton y afirmó que “la demagogia de Donald Trump ha socavado el tejido de nuestro carácter nacional” .       

También el martes, la mujer que ayudó a dar forma a la imagen nacional del gobernador de New Jersey Chris Christie declaró que votaría a Clinton.       

“Como alguien que ha trabajado para hacer avanzar los principios del partido en los últimos 15 años, creo que estamos en un momento en el que el silencio no es una opción”, dijo a CNN la ex asesora de Christie Maria Comella.       

Otros miembros destacados del Partido Republicano han dicho antes que no votarían por Trump, incluidos el candidato del 2012 Mitt Romney y el exgobernador de Florida Jeb Bush.       

Un día antes, Sally Bradshaw, estratega del informe “Crecimiento y oportunidad” de 2013 del Comité Nacional Republicano, indicó que abandonaría el partido. Aunque no es un es un nombre conocido por el gran público, su decisión estremeció a todos los profesionales de la política.      

Bradshaw era miembro del grupo de cinco estrategas encargado de identificar las falencias del partido y formular recomendaciones para ganar la Casa Blanca después de la derrota de 2012. La estratega dijo que votará por la demócrata Hillary Clinton si la contienda en su estado de Florida se vuelve demasiado reñida.       

“Si @realDonaldTrump quiere ser Comandante en Jefe, tiene que comportarse como uno. Y eso no puede empezar hasta que se disculpe a los Khan”, escribió Dakota Meyer.

“Trump ha avanzado exactamente en la dirección opuesta a nuestras recomendaciones de cómo hacer el partido más inclusivo”, dijo Ari Fleischer, que trabajó con Bradshaw en la llamada autopsia poselectoral del partido, y que fue asesor destacado del presidente George W. Bush.       

Fleischer aún apoya a Trump antes que a Clinton. Pero Bradshaw y Comella forman parte de un grupo de agentes, mensajeros miembros del comité nacional y donantes republicanos destacados que siguen desmarcándose de la estrategia de Trump, poniendo sobre la mesa casi a diario —a menos de 100 días para las elecciones— las fisuras creadas por el magnate y su ascenso en el partido.       

Veteranos y familias de soldados caídos seguían pidiendo a Trump que se disculpara por su trato a la familia Khan, que habló en contra de Trump en la Convención Nacional Demócrata de la semana pasada. Trump dijo que el padre del militar caído “no tiene derecho” a criticarlo, y sólo más tarde reconoció que su hijo fue un héroe.       

“Si @realDonaldTrump quiere ser Comandante en Jefe, tiene que comportarse como uno. Y eso no puede empezar hasta que se disculpe a los Khan”, escribió el martes en Twitter Dakota Meyer, uno de los pocos condecorados vivos con la Medalla de Honor y yerno de la exgobernadora de Alaska Sarah Palin.       

Trump invitó más tensiones el martes cuando dijo al Washington Post que no está listo para apoyar a Ryan en las primarias republicanas de la semana que viene contra Paul Nehlen, y elogió al otro candidato por dirigir “una campaña muy buena” . 

La tensión ya era considerable entre los dos republicanos, que tendrán que trabajar juntos si Trump obtiene la presidencia. “Ni el presidente Ryan ni nadie en este equipo ha pedido nunca el apoyo de Donald Trump.

Y pese a ello confiamos en una victoria la semana que viene” dijo el portavoz de campaña de Ryan Zack Roday.       

En su entrevista en el Post, Trump también declinó apoyar la candidatura a la reelección de McCain y tachó de débil a la senadora de New Hampshire Kelly Ayotte.

“Trump ha avanzado exactamente en la dirección opuesta a nuestras recomendaciones de cómo hacer el partido más inclusivo”, dijo Ari Fleischer.

Ambos han estado entre los críticos más acérrimos de Trump tras sus comentarios sobre la familia Khan, en particular McCain, exprisionero de guerra que dijo que Trump no tiene “licencia sin límites para difamar a los mejores entre nosotros” .       

Christie, gobernador de New Jersey, sigue siendo uno de los principales defensores de Trump. Pero Comella, su antigua asesora, afirmó que la misma supervivencia del partido depende de detener al célebre empresario.       

“En lugar de posicionarse contra los casos de prejuicios, racismo y retórica divisiva, ya fuera contra las mujeres, inmigrantes o musulmanes, hicimos un cálculo de que era mejor no decir nada en absoluto en interés de la política y de ganar elecciones” , dijo a CNN.

“Para mí, si nuestro partido tiene un futuro, tenemos que cambiar esa trayectoria y liderar con el ejemplo” .