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Prensa Libre

01/04/13 - 00:00 Economía

Comercio

El poderoso congreso

Recientemente terminé un curso de un año de duración sobre coaching ontológico, el cual se define como la comprensión de la razón de actuar del ser humano, que es lo que lo mueve a actuar y la explicación del porqué hace lo que hace. Fue un curso de un año de duración que me hizo volver a la época de quemarse las pestañas hasta altas horas de la madrugada y dedicar fines de semana completos al estudio. La pregunta es por qué a estas alturas de la vida, regresar a los tiempos de estudiante. La respuesta es que si se quieren cambiar las cosas, pero el cambio de ellas depende de las decisiones de otros, es necesario entender a fondo por qué actúan como lo hacen y de esa cuenta estar en mejores condiciones para comunicarse con ellos.

FANNY D. ESTRADA

Uno de los mensajes centrales que me quedó de este entrenamiento fue el concepto del poder. Para la ontología de lenguaje, base del coaching, el poder no reside en la fuerza física, militar o económica, ni siquiera en la política. Una persona es verdaderamente poderosa cuando es capaz de entender y ejecutar tres principios básicos: el primero es que entiende que cada persona o grupo es diferente y no tiene que pensar necesariamente como uno cree que las cosas son; la segunda es que entiende que las cosas siempre se pueden cambiar, que nada es estático, y la tercera es que cada persona se forja su propio futuro.

Poniendo en práctica estos tres principios, opino que lo que ocurre a todas luces en nuestro Congreso es parte de la estructura de actuación propio de esa entidad política, y que las cosas no ocurren ahí como ocurren dentro de otro tipo de organizaciones, no responde a la lógica del resto de los humanos, por lo tanto, es obligado entender esa lógica basada en intereses sectarios o de partido.

Tratando de seguir el segundo principio del poder, que se refiere a que todo se puede cambiar y que todo está en constante cambio, me lleno de fuerza y pienso que lo que observamos en el actuar diario del Congreso va a cambiar en el momento político adecuado y lograremos que por las razones que sean, y por incomprensible para nosotros, van a actuar por el beneficio de la población saliéndose de esa dinámica sectaria.

Finalmente, animándome con el tercer principio, relacionado con que cada quién se forja su propio futuro, invito a todos los que pueden enviar mensajes a los padres de la patria, pidiendo, reclamando, criticando, rogando, evidenciando, escribiendo cartas o correos electrónicos a su diputado hasta que logremos que aprueben las leyes que tienen en sus manos para que forjemos el país que queremos, para que nuestro país cambie, para que se generen más empleos. Concretamente que aprueben la ratificación del Acuerdo de Asociación con Europa, la ley de promoción de la inversión y el empleo, la ley de inclusión laboral y la ley del sistema nacional de competitividad.

Es evidente que el Congreso tiene el poder, pero nosotros, los que estamos afuera somos más poderosos porque somos capaces de entender que son seres diferentes a nosotros, porque pensamos que ningún mal dura cien años y que las cosas están en constante cambio y porque estamos decididos a forjar nuestro propio futuro alzando nuestra voz y pidiendo hasta el cansancio que hagan lo que están llamados a hacer.

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