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10/09/10 - 00:00 Economía

FAO advierte de riesgo alimentario por daños

El 98 por ciento de familias entrevistadas en las zonas en las cuales se reportan pérdidas de siembras de maíz y frijol se encuentran en alta vulnerabilidad alimentaria, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

POR R. M. BOLAñOS

En los datos difundidos ayer se revela que en las regiones que monitorea la FAO, estas familias no cuentan con reservas de granos básicos para subsistir.

La referida organización divulgó ayer su primer informe de daños a la agricultura y sus efectos luego de las lluvias de las últimas semanas.

Gustavo García, técnico de FAO, explicó a Prensa Libre que muchos de los núcleos familiares se dedican totalmente al cultivo de maíz, y destinan el cien por cien de sus recursos a cubrir los costos de producción.

El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (Maga) informó que las pérdidas de producción de maíz —al 7 de septiembre— se extienden por ocho mil 686 hectáreas, y afectan a 16 mil 18 familias, algunas de las cuales solo cultivaban para su subsistencia.

Las zonas con mayores daños son la Costa Sur y algunas del altiplano y de Alta y Baja Verapaz, en el norte del país y otras en el oriente.

Las familias campesinas siembras grandes extensiones de maíz, y con el excedente compran frijol y otros alimentos, ropa y enseres, pero al perder la cosecha también pierden esos ingresos, por lo que afrontan mayores riesgos, dijo García.

Sumado a ese problema hay casos en los cuales las familias, por medio de préstamos, cubren los costos de producción, por lo que al perder sus cosechas no podrán pagar la deuda, agregó el entrevistado.

“Por hectárea se invierten entre Q8 mil a Q10 mil, incluyendo insumos y mano de obra, para lo cual piden créditos”, manifestó García.

“El riesgo más grande es que sigan las lluvias de aquí a noviembre, y esas tierras (donde hubo pérdidas) no se logren drenar para volver a cultivar”, advirtió García.

El Equipo de Emergencias de Naciones Unidas (Únete, en inglés) observa desde ayer en forma rápida los departamentos de Escuintla, Suchitepéquez, Retalhuleu, Sololá y Totonicapán, a fin de evaluar la situación de las familias en aspectos de salud, nutrición, seguridad alimentaria y medios de vida, con el objetivo de tener alternativas de apoyo a corto plazo.

Es necesario participar en el restablecimiento de la producción agrícola, pecuaria y pesquera, y de los medios de vida de las familias afectadas por los aguaceros.


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