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Actualizado a las 10:44 Economía

EE. UU. y la UE inician negociación comercial

 Las negociaciones entre EE.UU. y la Unión Europea  (UE) en busca de un acuerdo de libre comercio comienzan el lunes en Washington en un clima de tensión tras las revelaciones de espionaje estadounidense y el planteo de Francia de excluir del pacto a la industria cultural.

AFP Washington

El representante de Comercio Exterior estadounidense, Michael Froman, y el jefe negociador europeo, Ignacio García Bercero, encabezarán esta primera ronda de discusiones y lanzarán oficialmente el proceso que apunta a crear una de las principales zonas de libre comercio del mundo, con 820 millones de habitantes.

Los promotores de este TLC señalan que creará empleos e impulsará el crecimiento. Pero este acuerdo transatlántico de comercio e inversiones  (TIPP por sus siglas en inglés) es todavía una meta lejana y un proyecto que desde el vamos ha enfrentado obstáculos.

Luego de una dura batalla, Francia obtuvo a mediados de junio que el sector audiovisual sea excluido de las negociaciones, tras una pulseada con la Comisión Europea, encargada de las tratativas con EE. UU.

 El proceso se tambaleó luego de revelado el espionaje estadounidense a sus socios de la UE. París amenazó con suspender “temporalmente”  las discusiones antes de plegarse a la solución sugerida por Alemania, de lanzar las conversaciones y exigir al mismo tiempo “aclaraciones”  por parte de Washington.

Los expertos están divididos sobre el futuro del proceso. “Los gobiernos de la UE podrán oponerse un poco a EE. UU., pero eso no tendrá efecto a largo plazo sobre el acuerdo” , estima Joshua Meltzer, de la Brookings Institution de Washington.

Gary Hufbauer, investigador del Peterson Institute, vaticina por su parte “fuertes fricciones”  en materia de transferencia de datos personales y particularmente bancarios.

“Este punto podría suponer nuevos obstáculos” , añadió. Sin embargo, eliminar las restricciones que frenan los intercambios entre la mayor economía mundial y su principal socio comercial, es el objetivo central de estas negociaciones.

Sobre la mesa, temas explosivos

Las barreras aduaneras no son un problema: ya son débiles de una y otra parte, por debajo de 3% en promedio, y su eliminación es casi un consenso a pesar de que algunos sectores siguen siendo protegidos  (en EE. UU. los aranceles sobre el calzado pueden rozar el 50%, por ejemplo) .

Las tratativas deberían concentrarse entonces en las reglamentaciones y normas que deben cumplir los productos para que su venta sea autorizada en uno y otro lado.

“Esto podría marcar verdaderamente una diferencia. Es muy costoso (para una empresa) adecuarse a las reglas exigidas por los otros países y eso puede frenar el comercio” , consideró Hufbauer.

Algunos temas a discutir se anuncian explosivos.

La UE no renunciará fácilmente a sus normas fitosanitarias y al principio de precaución invocado por ejemplo para justificar la prohibición de producción y consumo de productos agrícolas estadounidenses genéticamente modificados.

EE.UU. podría de su lado aferrarse a leyes como las llamadas “Small Business Act”  para pequeñas empresas, o “Buy American Act” , que promueve las compras de productos estadounidenses, para reservar ciertos mercados públicos como prioritarios para las firmas estadounidenses de pequeño porte.

“Estamos muy preocupados por la voluntad de la UE de abrir a la competencia los mercados públicos a nivel de estados federados y municipalidades” , resumió a la  AFP  Scott Paul, presidente de la Alianza Manufacturera Estadounidense  (AAM) , el principal grupo de defensa de los intereses industriales del país.

 “Los estados (federados) no deben en ningún caso verse forzados a abrir sus mercados públicos si no lo desean” , advirtió, aunque consideró que un TLC podría traer “beneficios excepcionales” .

Con un acuerdo de este tipo, los estadounidenses podrían reducir su déficit comercial: en 2012 importaron US$380 mil 800 millones de bienes provenientes de Europa y exportaron mucho menos, 265.100 millones, a ese destino. No obstante, recuperan terreno si se considera la venta de servicios, en particular financieros e informáticos.

Para la UE lo que está en juego es todavía más importante: una posibilidad de combatir la recesión que golpea a la zona euro desde hace 18 meses y beneficiarse del moderado crecimiento de su socio al otro lado del Atlántico.


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