Economía

Cuando el efectivo es el rey

Entender su importancia implica ser más cautelosos al momento de utilizarlo y  no contraer obligaciones innecesarias.

Por Mauricio Garita

En finanzas se utiliza la frase “el efectivo es rey”, en su versión anglosajona, con el propósito de mostrar que un negocio sin efectivo es muy difícil que prospere.

Es más, dentro de las perspectivas de quiebra de una empresa, el efectivo se vuelve uno de los análisis más importantes tanto para la valuación de empresas como de evaluación de proyectos. La razón se basa en que el efectivo le da vida a la empresa.

El argumento anterior no es solo útil para las empresas, sino también para nosotros como personas. Esto no es una novedad ya que Aristóteles en su tiempo acuñó la palabra oikomía para referirse al arte de administrar una casa y crematística al saber práctico de adquirir bienes.

Lo que Aristóteles quería argumentar en su tiempo era la importancia de la adquisición de bienes para la economía del hogar, pero también, que la adquisición de bienes debía ser hecha con principios morales y éticos. En palabras más sencillas, la adquisición debe hacer el bien. Tanto para la visión de Aristóteles como la visión actual, el efectivo sigue siendo importante.

Es que el efectivo al ser administrado de una manera correcta puede llevarnos a la crematística, a la adquisición de activos que puedan darnos más efectivo a futuro, es decir que sean rentables. También pueden darnos un apoyo o contingente, en momentos de vacas flacas a través del ahorro. Si es mal administrado conllevaría a tomar la decisión de conseguir efectivo para poder pagar las obligaciones que tenemos, sean estos pagos de planilla o pago de una tarjeta de crédito.

Si no se tiene el efectivo necesario para pagar las obligaciones existen dos pasos comunes, aunque no únicos: solicitar un préstamo o vender un bien que tengamos, conocido financieramente como liquidar.

Cuando solicitamos un préstamo tendríamos que pagar una tasa de interés, siendo este el costo de prestarnos el dinero, y tendríamos que realizar un convenio de pago. Esto crea un gasto fijo a nuestras cuentas debido a que debemos de pagarlo mes a mes por un plazo establecido. Lo anterior crea una obligación adicional al efectivo que percibimos por lo que tenemos que ser cauteloso al momento de identificar cual es el monto idóneo.

Si vendemos algo puede ser que no sea tan rápido como quisiéramos y no nos daría posibilidad de pagar nuestras obligaciones a tiempo. Lo que conllevaría a primero tener que vender aquello que se puede convertir en efectivo rápidamente y nos dejaría, dependiendo del monto, con aquello que no es rápido de vender.

Por ello, para evitarnos estos escenarios y una toma de decisiones difícil, lo vital es darle la importancia al efectivo tanto en nuestro okomia como en nuestras empresas.

Si entendemos lo importante que es el efectivo seremos más cautelosos al momento de utilizarlo y así, no tendremos que contraer obligaciones que no sean necesarias. Para conservar el efectivo, tanto en empresa como en lo individual, lleve un presupuesto y aténgase a él.  

mauriciogaritag@gmail.com