Economía

Cultivos del futuro 

La hidroponía o ciencia del cultivo sin empleo de la tierra podría ser tan antigua como Babilonia, ciudad en donde se cree que empezó en sus jardines colgantes. Según expertos en el tema, esta técnica es una oportunidad para la producción a gran escala de verduras, algunas frutas, plantas medicinales y flores.

Por Byron Dardón Garzaro

Los tomates y las lechugas son las legumbres que más se cultivan en Guatemala con el sistema de hidroponía. (Foto Prensa Libre: Cortesía)
Los tomates y las lechugas son las legumbres que más se cultivan en Guatemala con el sistema de hidroponía. (Foto Prensa Libre: Cortesía)

De acuerdo con el experto en hidroponía Ángel Godoy, aunque la técnica se conoce en el mundo científico desde la década del 1930, solo se comenzóa usar con fines comerciales en los últimos 25 o 30 años.

En síntesis, la hidroponía —palabra compuesta del griego hydros, que significa agua, y del latín ponos, que se refiere a plantar o cultivar— se puede definir como la técnica que permite la producción, en forma sencilla, limpia, orgánica y económica, de plantas de rápido crecimiento.

Ricardo Santa Cruz, gerente del sector de cooperación, de la Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport), dice que la hidroponía es un método de producción que se puede aplicar a cualquier cultivo, tanto en un medio inerte como en agua.

Iván Dimitri Santos, profesor-investigador de la Facultad de Agronomía de la Universidad de San Carlos, opina que el sistema es una excelente opción para cultivar y producir debido a los altos rendimientos, de 3 a 4 veces más que en el suelo, a una mejor calidad de los productos y, sobre todo, porque es una producción limpia y controlada.

En Guatemala, la técnica se empezó a divulgar más a finales de los años 1990, por lo que prácticamente está en sus comienzos.

  • La hidroponía emplea materiales inertes, como cáscara de coco, cascarilla de arroz y piedra pómez como sustrato.

Según Godoy, empleando materiales de desecho, como arena de río, aserrín, cáscara de coco, cascarilla de arroz y arena blanca, es posible empezar una huerta, o bien establecer una producción comercial en pequeña escala.

Godoy afirma que en países como Inglaterra, Italia, China, Japón e Israel, entre otras naciones, los cultivos hidropónicos se emplean con éxito y se ha obtenido altos rendimientos con gran calidad en las cosechas.

Alfredo Toriello, presidente de la empresa Legucorp, cree que aunque el sistema tiene potencial para la escala comercial, los altos costos de instalación y los complejos requerimientos técnicos de manejo de los sistemas de cultivo son una barrera de entrada.

Toriello, pionero en desarrollar cultivos hidropónicos de hortalizas a escala comercial, produce y procesa desde hace 16 años alrededor de mil libras de vegetales de hoja —diversas variedades de lechuga— por día.

Aunque prácticamente se podría cultivar casi cualquier planta, o al menos hacerla germinar y convertirla en almácigo, lo más usual es sembrar lechuga, rábano, cebolla, tomate, chile pimiento, chile jalapeño, apio, espinaca, perejil, berro y fresas, entre otras.

El mercado

Aunque no existen datos sobre el número de productores o la producción con hidroponía, Godoy afirma que constituye una “excelente” oportunidad para abastecer tanto al mercado local como al de exportación.

Por ejemplo, en el mercado local se podría producir verdura fresca, de calidad y en grandes cantidades, para abastecer a restaurantes en general.

  • Como actividad comercial, la hidroponía empezó a emplearse en el país una década atrás.

De igual forma, el mercado de exportación podría tener gran potencial debido a las exigencias fitozoosanitarias de los países europeos, Estados Unidos o Taiwán, entre otros.

Según Santa Cruz, las exportaciones de tomate, chile y otras legumbres que van hacia Estados Unidos son a través de cultivos hidropónicos.

Sin datos exactos

Santos dice que es difícil contabilizar el número de productores que hay en Guatemala.

Sin embargo, en cuanto al área de cultivo, el profesional calcula que podría haber entre 100 a 150 hectáreas en todo el país, incluyendo invernaderos experimentales, como el de la Facultad de Agronomía de la Universidad de San Carlos.

Al respecto, Toriello explica que los mayores y mejores desarrollos se están dando en los proyectos que han sido concebidos e implementados para cultivos en ambientes controlados (invernaderos), con fines de exportación, tales como tomate, chile morrón y plantas ornamentales.

A pequeña escala, a nivel de personas con mayor acceso a la información y el conocimiento, se observa un interés creciente por instalar sistemas de producción hidropónica domésticos para producir algunas hortalizas propias, por temor a la contaminación microbiológica y a los pesticidas residuales.

“Por desgracia, hasta donde yo conozco, la hidroponía no está en el radar de nuestras autoridades sobre la materia, a pesar de su enorme potencial de producción, de su sostenibilidad agroecológica y de su baja o nula dependencia de los pesticidas en ambientes controlados”, se lamenta Toriello.

El empresario advierte de que el cambiante clima y sus consecuencias “apocalípticas”, así como la pérdida de suelo, la fragmentación de las áreas de cultivo, la resistencia desarrollada po las plagas, las enfermedades y la contaminación de la casi totalidad de las fuentes de agua, harán que la hidroponía sea una de las pocas opciones viables para el desarrollo de algunos de los cultivos de hortalizas más importantes y de mayor valor de mercado a escala comercial.

Para Santa Cruz, la hidroponía es una tendencia que toma fuerza en Guatemala.

Comenta que este método de cultivo experimentó un “boom” una década atrás, cuando Guatemala logró la admisibilidad en el mercado estadounidese.

“Estados Unidos le otorgó a Guatemala la licencia para ingresar tomates y chiles producido bajo invernadero, pero que dicha producción estuviera bajo condiciones controladas y con hidroponía”, dice Santa Cruz.

Agrega que después de ese “despegue”, en los últimos dos años la actividad se estabilizó debido a la competencia de vecinos cercanos, como México y Canadá, con alta producción.

Santa Cruz agrega que la tecnología ya está en el país y se emplea no solo para hortalizas, sino también para la exportación de flores que terminan de crecer en el mercado de destino.

De acuerdo con el ejecutivo, el sistema tiene un futuro prometedor porque uno de los retos del país es mejorar los índices de productividad y pasar a una agricultura moderna. Sin embargo, en el mediano y largo plazos, los productores que emplean hidroponía también deben diversificar su producción.