Economía

Banguat y Banco Central de Guatemala

El Banco de Guatemala, Banguat, como instituto emisor y sucesor del Banco Central de Guatemala (1926-1946), opinó sobre el motivo de la reforma monetaria y bancaria de 1945-1946, conforme lo publicó en su Memoria del Semestre Inicial de Operaciones, julio-diciembre 1946, Imprenta Universitaria 1949, en las páginas 18-20. El Banguat opina seguidamente.

Por José Molina Calderón

Como resultado de la reforma monetaria y bancaria de 1924-1926, se creó el Banco Central de Guatemala, con el atributo de único emisor, y se cancelaron las concesiones dispensadas a los demás bancos que hasta esa época habían usufructuado el perjudicial privilegio de emitir papel moneda inconvertible.

El nuevo instituto emisor, fundado con capital del Estado y de particulares, inició en la mejor forma posible sus actividades de banca central y logró consolidarse dentro de las instituciones financieras del país.

Sin embargo, después de los cortos años de prosperidad que siguieron a la fundación del Banco Central de Guatemala, se desencadenó en el mundo la gran depresión que principió a fines del año 1929 y tuvo su más crítico descenso en el año 1933.

Esta tremenda crisis afectó a Guatemala en una forma extraordinaria como país agrícola y de economía dependiente de un solo producto de exportación, el café, y puso a prueba al instituto emisor, cuya actuación se caracterizó por una política deflacionaria de crédito que impidió la recuperación de la actividad productiva del país.

No fue sino hasta fines de la última guerra mundial que pudo notarse en el país cierta recuperación del crédito bancario, pero ésta no logró siquiera restablecer las condiciones que prevalecían en al año 1928, anterior al colapso.

Parecería conveniente ofrecer algunas cifras que respalden las consideraciones anteriores acerca de la política seguida por el sistema bancario y especialmente por el Banco Central de Guatemala durante las dos últimas décadas; pues esas cifras denotan, no sólo que la estructura del sistema era muy rígida para haber podido desarrollar una acción anticíclica en favor de los intereses del país, sino que aun con los elementos que tenía el instituto de emisión no estuvo en capacidad, quizá por circunstancias de orden político, de ayudar a levantar la actividad productiva.

  • El medio circulante descendió

Por otra parte, el medio circulante descendió al 50%, aproximadamente de 1928 a 1933, para volver a crecer continuamente hasta el año 1941, en que alcanzó de nuevo aproximadamente el nivel de 1928.

De ahí ha seguido subiendo incesantemente, como efecto de la segunda guerra mundial, hasta nuestros días.

Pero lo que más extraña de la política bancaria del país es la continua reducción del crédito, simultáneamente observada, según puede apreciarse por el hecho de que a fin del año 1929 el total de préstamos e inversiones ascendía a Q27.9 millones, y a partir de esa fecha desciende violentamente cada año sucesivo hasta llegar en el año 1944 (en plena actividad producida por la guerra) a Q14.0 millones, lo que significa que, no obstante el crecimiento natural de la población del país y de las actividades económicas del mismo, se había producido una increíble contracción de las facilidades crediticias del sistema bancario.

Al examinar las estadísticas del crédito, se encuentra que el Banco Central nunca ejerció en forma apreciable su papel de prestamista de última instancia respecto a los demás bancos. Lo revelan las escasas cifras a que montan los redescuentos que concedió a las instituciones en los primeros años de su existencia, sin que por tal concepto aparezca cifra alguna durante los últimos 16 años.

  • Política fiscal deflacionaria

Para infortunio, a la política restrictiva de orden bancario hay que añadir la política fiscal, eminentemente deflacionaria, que caracterizó la administración pública durante los 14 años del régimen ubiquista, por cuanto se tendió a la reducción de los presupuestos y a la obtención y atesoramiento de superávits fiscales durante los años de la depresión, precisamente cuando hubiera sido indicado expandir los gastos públicos para ejercer una acción compensatoria del ciclo económico.