Economía

Economía no verá cambios para 2017

El desempeño de la economía guatemalteca en el 2017 será muy similar al comportamiento observado durante el primer año de gobierno del presidente Jimmy Morales, según un análisis presentado ayer.

Por Urías Gamarro

El analista David Casasola afirmó que no se esperan grandes cambios en la economía en el 2017.
El analista David Casasola afirmó que no se esperan grandes cambios en la economía en el 2017.

El estudio de perspectivas económicas del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (Cien), indica que la incertidumbre y la prudencia serán dos factores que los agentes económicos priorizarán para la toma de decisiones el otro año.

David Casasola, analista de ese centro de investigación, explicó que la proyección de alza del PIB —producto interno bruto— estará en el rango de 3.2% a 3.8%, que ha previsto el Banco de Guatemala (Banguat), y que el punto medio sería del 3.5%.

“El crecimiento estaría en la media de los últimos años, que es insuficiente para resolver los problemas de pobreza”, afirmó.

La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) reveló que la pobreza alcanzó 59.3% y la extrema pobreza, 23.4%.

El informe de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), que ayer dio sus expectativas, coincide e indica que el PIB para el próximo año crecerá en 3.3%.

Para este año, la economía podría crecer entre 3.1% y 3.7%.

Indicadores

El informe del Cien señala que los precios del petróleo podrían mantenerse en promedio en los US$50 barril en el 2017.

“Si hay una disminución de los países productores para presionar al alza, Estados Unidos aumentará la explotación por esquisto, porque a ellos les interesa mantener precios bajos”, afirmó el investigador Hugo Maúl.

En el caso de las exportaciones de Guatemala, ese centro expone que habría un estancamiento, por tercer año consecutivo, derivado de una desaceleración mundial del comercio.

La deuda pública con respecto al PIB se mantendría en un promedio del 25% al 28%.

Mientras, se mantendría la brecha entre los ingresos del Estado versus el gasto público.

Además, no se avizoran cambios estructurales en el mercado laboral.