Economía

Edificios de apartamentos

La Ciudad de Guatemala y algunos departamentos han venido desarrollando aceleradamente edificios de apartamentos en los últimos años, y es que el concepto de vivir en apartamento ha sido difícil para una población acostumbrada a la casita con un patio donde tender la ropa, hacer un jardín de plantas y tener animalitos.

Por Manuel Salguero España

Manuel Salguero España
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Derivado del fuerte crecimiento poblacional y la escasez de tierra urbana, se ha provocado un encarecimiento de la poca que queda en los centros urbanos cercanos a las cabeceras o a los centros de actividad económica, por lo que cada vez se alejan más los desarrollos residenciales de viviendas unifamiliares en solares o lotes propios.

Los primeros experimentos multifamiliares los desarrolló el Banvi en las zonas 7, 13, 19 y 21, donde se tuvieron fuertes proyectos, tales como Nimajuyú, Bello Horizonte y otros.

Fue difícil y complicado que las personas los aceptaran, además de los abusos posteriores que se dieron en cuanto a que algunos residentes tomaron para sí el área verde o de circulación.

Esto hacía más complicada la aceptación de irse a vivir en lugares conflictivos.

Los ingenieros Luis Enrique Rosales Miranda, Freddy Pablo Gómez Sagastume y Juan Gabriel Orantes Sandoval desarrollaron el tema “Dinámica en las tendencias de propiedad horizontal” como parte del trabajo de graduación en el curso de Avalúos de bienes inmuebles, que se imparte anualmente en el Colegio de Ingenieros de Guatemala.

Un trabajo excelente que contó con el apoyo de datos estadísticos del Instituto de Fomento de Hipotecas Aseguradas (FHA).

Dicen los autores que el apartamento es por naturaleza una especie nostálgica de aquella relación con la tierra y la calle que establecía la casa. El auto en el garaje, el patio donde merendar en verano, el pequeño jardín y una serie de elementos espaciales que resguardan la privacidad creando una conexión desde el jardín hasta la sala, que permite múltiples ambientes para las relaciones personales y sociales de menor a mayor confianza y, finalmente, lo principal, la identidad de la casa, aquello con lo que llega a identificar la idea misma de la familia.

En el edificio de apartamentos queda irremediablemente reducido a una serie de elementos simbólicos; aquí, la fachada común debe representar la casa de cada uno, el vestíbulo de acceso servir de único valor representativo de la categoría del edificio, y los ascensores y vestíbulos como espacios sociales. Después, solo queda la delgada puerta como un salto entre el exterior y el interior familiar. Poco puede transcender hacia afuera de la identidad de sus habitantes que se esfuerzan por vivirla en el estrecho ámbito del espacio privado. La fachada del edificio, compuesto por ventanas iguales y pisos repetitivos, no deja lugar para saber dónde se vive. Los espacios exteriores son balcones o a veces el codiciado balcón terraza, inevitablemente marcado por el piso superior. En todos está presente una nostalgia que parece impulsar este proceso de búsqueda, el reencuentro con la casa perdida con ambientes espaciales.

Una condición que supone a la necesidad de crear una calle y un barrio congruente a que el entorno del apartamento sea una buena razón para elegir la ciudad. A esto deben contribuir los edificios altos de apartamentos.

Cada día son más las personas que se alejan de lo tradicional y eligen un apartamento como vivienda, siempre dentro de la ciudad y necesidades según disposiciones económicas. Prueba de esta tendencia es el éxito que han tenido los apartamentos en algunos sectores de la ciudad. Se estima que pronto comenzará la construcción de los edificios dedicados a la clase económica media en los sectores pendientes de desarrollarse de acuerdo con el actual plan de ordenamiento territorial de la Ciudad de Guatemala, que se ha venido replicando en otras ciudades del interior.

Además, se está dando la tendencia de construir apartamentos en edificios de altura que formen parte de un complejo o grupo de edificios dentro de una misma urbanización, como lo puede ser una colonia.

De acuerdo al FHA, a partir del 2001 hasta la fecha se han recibido bastantes solicitudes de elegibilidad para calificar bajo el aseguramiento hipotecario.

Las zonas que más proyectos han presentado solicitudes de elegibilidad al FHA han sido la 11, la 16 y la 18.

Como puede observarse, la tendencia es fuerte y se espera que para el próximo quinquenio se alcancen datos mayores.

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