Economía

Hidros reservan agua para época seca

El embalse de la hidroeléctrica Chixoy se encuentra en su nivel más bajo desde 1995, y el de Jurún Marinalá registra el mínimo de los últimos siete años, según datos del Instituto Nacional de Electrificación (Inde).

Por Rosa María Bolaños

Déficit de lluvia en el 2016 impacta los embalses. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)
Déficit de lluvia en el 2016 impacta los embalses. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

El embalse tiene capacidad máxima de 803 metros sobre el nivel del mar (msnm), pero al 28 de febrero pasado se encontraba en 791.23, el más bajo en los últimos 22 años. En 1995 estaba en 780.

Por el período de la época seca, los embalses y la generación hidroeléctrica están por entrar en su período crítico anual; sin embargo, debido al déficit de lluvia del 2016, estas bajas se encuentran en los niveles históricos más bajos.

Chixoy, ubicada en Alta Verapaz, es la única hidroeléctrica en el país con un embalse de regulación anual —reserva agua para programar la generación de energía por año—.

En la tarifa

  • Impacto
  • El impacto de la baja generación hídrica en los precios de electricidad puede ser diverso.
  • El spot —precio del mercado de energía sin contrato— puede tener alza, ya que esa energía debe sustituirse con tecnología de generación más cara como derivados del petróleo, explicó Carlos Colom. En este tipo de mercado compran algunos grandes usuarios —industrias—.
  • En la tarifa regulada, que se aplica a usuarios finales atendidos por las distribuidoras de energía en tarifa social y no social, el impacto no se verá inmediato, ya que el nuevo precio entrará en vigencia el 1 de mayo.
  • Aunque existan contratos de largo plazo, el precio de compra para cubrir este segmento puede subir, porque los contratos para proveer energía a las distribuidoras son con opción de compra; es decir, si el spot es más bajo que el precio fijado en el contrato, se compra en ese mercado.
  • Según Roberto Barrera, consultor en energía, el spot está en US$0.06 por kilovatio hora, por lo que se ubica más bajo que los precios de los contratos adjudicados para compra de energía.

La generadora es la que ha permitido mantener los niveles de generación durante el verano, para cubrir parte de la demanda, con lo que evita alza en la energía, según el sector.

En Jurún Marinalá, Amatitlán, el embalse comenzó el 2017 con el más bajo nivel de los últimos siete años, aunque mejoró levemente a finales de febrero, por algunas lluvias en el área central.

En la actualidad, el total de aporte hídrico —plantas estatales y privadas— al sistema es de alrededor del 32% de su capacidad instalada, según la Asociación de Generadores con Energía Renovable (Ager), con base en datos del Administrador del Mercado Mayorista (AMM).

En el caso de las plantas estatales, con las ocho hidroeléctricas que posee el Inde se tenía programado generar 189.8 Gigavatios hora al mes (GWh), para el primer bimestre de este año, pero solo se generaron 176.8 GWh —93% de lo programado—, dijo la institución.

Las hidroeléctricas asociadas a Ager generan alrededor del 26% de su capacidad, informó el presidente de esa agrupación, Carlos Colom.

En época de invierno, esas plantas producen alrededor de 72% de su capacidad instalada.

Para marzo y abril, el promedio de lluvia no es significativo, por la época de verano, pero según las previsiones climáticas para mayo, el Inde afirma que “se esperan lluvias arriba de lo normal”.

Ager señaló que, según el Insivumeh, las altas temperaturas podrían retrasar la época lluviosa. “La expectativa es tener un año seco y una generación baja hasta la época lluviosa, en el segundo semestre”, expuso Colom.

Ayer, la demanda de energía se cubría con generación de carbón, biomasa, gas, geotérmica, solar, eólica, derivados del petróleo y biogás.