Economía

Tejidos típicos que inspiran a diseñadores

A través de iniciativa tejedoras buscan protección para sus textiles.

Los textiles guatemaltecos son inspiración para diseñadores. (Foto Prensa Libre: Jaime Carrillo)

Los textiles guatemaltecos son inspiración para diseñadores. (Foto Prensa Libre: Jaime Carrillo)

En mayo último, representantes de la Asociación Femenina para el Desarrollo de Sacatepéquez, junto a un grupo de mujeres tejedoras de diversos pueblos, entregaron un memorial a diputados para solicitar una ley que proteja la propiedad intelectual de textiles y trajes indígenas.

El pasado 28 de junio se celebró la vista pública y la Corte de Constitucionalidad (CC) aceptó dar trámite al recurso.

Las tejedoras y representantes del Ministerio de Cultura y Deportes, Ministerio Público, Ministerio de Economía, Congreso, Instituto Guatemalteco de Turismo y Procuraduría General de la Nación fueron convocados por la CC.

El recurso de inconstitucionalidad impugna los artículos 5, 12 y 113 de la Ley de Derechos de Autor y Derechos Conexos; el artículo 11 de la Ley de Protección y Desarrollo Artesano; los Artículos 4 y 152 de la Ley de Propiedad Industrial, y el Artículo 274 del Código Penal.

Además, solicitaron a la CC que el Congreso de la República emita una normativa que las proteja del plagio de sus diseños ancestrales por parte de algunas empresas que las producen en cantidades industriales.

“Ya es hora que los diseñadores que apreciamos la belleza de estos textiles, respetemos los procesos del comercio justo y entremos en el sistema. Si este cambio no se propicia por cuenta nuestra, estamos destinados a perder nuestras raíces”, afirma la diseñadora Liza Carrillo.

Textiles que requieren de tiempo y dedicación

Figuras geométricas, zoomorfas, antropomorfas, florales y aplicaciones bordadas, elaboradas en telar de cintura, pie o pedal, hacen de los textiles guatemaltecas piezas únicas en el mundo, arte que es transmitida de generación en generación.

“Los textiles de Guatemala poseen una técnica ancestral y eso le da un valor agregado, es impresionante ver como los artesanos transfieren una idea al tejido, no se puede comparar un trabajo industrializado a uno hecho a mano”, afirma Keren Noriega, directora creativa y diseñadora de Keno Couture.

El mejor ejemplo de que el amor por los tejidos se transmite de generación en generación, es el de Aura Marina Samol Miza, artesana de San José Poaquil, Chimaltenango, quien cuenta que cinco mujeres de su familia elaboran textiles para venderlos a una empresa.

Samol Miza relata que cada una requiere de un mes para hacer un güipil con poco bordado, y tres meses para hacer los que llevan más detalles.

Los precios, comenta Samol, dependen de la cantidad de hilo que se use, de los colores y de las figuras.

“Es triste ver que los artesanos se pasan horas trabajando su producto y las personas que revenden son los que ganan más, además, nos han enseñado que hay que pedir precios más bajos, no se valora el trabajo ni la mano de obra que lleva la elaboración del textil, hay que educar a las personas”, afirma Noriega.

Harriet Gottlo, coordinadora del negocio Chikach, dice que montar un tejido con telar de cintura es un arte: “Es necesario prepararlo una semana como mínimo y es una técnica que requiere de práctica, al igual que el tejido, además del conocimiento de la utilización de los colores, figuras y su significado, a ese trabajo no se le puede poner un precio”.

En la actualidad, las artesanas se enfrentan a máquinas industriales que hacen réplicas de sus tejidos y son más baratas, debido a que no tienen la calidad de los hechos a mano.

“Los compradores piden que bajemos los precios, pero, ahora los hilos son más caros y desde hace dos años existen nuevos diseños industrializados, vendemos menos, antes vendíamos tres o cuatro güpiles al año, ahora solo dos, estos diseños son una amenaza para nosotras”, comenta la artesana Samol Miza.

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