Economía

Es posible trabajar en la tercera edad, la historia de los abuelitos

A cinco meses de que surgió la iniciativa “Contrata un Abuelito”, sus creadores se mostraron sorprendidos al recibir más de 1 mil 500 boletas de solicitud de empleo y más de 15 mil interesados.

Flor Rivera en su personaje de Mamá Claus es beneficiaria de "Contrata un abuelito". (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)

Flor Rivera en su personaje de Mamá Claus es beneficiaria de "Contrata un abuelito". (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)

Según el Instituto Nacional de Estadística, en el país hay más de 1 millón 70 mil personas mayores de 60 años, mientras el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) registra 1 millón de beneficiados en el programa de Invalidez, Vejez y Sobrevivencia (IVS).

Mariela Quinteros y Luis Samayoa crearon este plan en agosto pasado e informaron que en enero próximo esperan trasladar la base de datos a un sitio en internet.

El freno lo han encontrado en muchas empresas cuando presentaron el plan para mayores.

Quinteros aclaró que el proyecto no es una obra de beneficencia, porque el objetivo de la iniciativa es exaltar la experiencia y trayectoria de la persona de la tercera edad que necesita un empleo.

“Nos han calificado de locos, pero seguiremos luchando por enfatizar que no es caridad la que harían las empresas en contratar a un abuelito, sino una manera de ser incluyentes con una parte de la sociedad que está quedando en el olvido”, aseguró Quinteros.

Samayoa señaló la necesidad de cambiar la mentalidad de los encargados de recursos humanos para que sean más flexibles y ofrezcan nuevos formatos de trabajo u otro tipo de contrataciones que les permita trabajar a los mayores.


Al menos 1 mil 217 abuelitos interesados se encuentran entre los 40 y los 60 años, señalaron los creadores del proyecto.

Diariamente se reciben diez solicitudes, dos de ellas de interesados en contratar a una persona de la tercera edad.

Testimonios:

“Puedo aportar”

Para Flor Rivera Bravo, de 54 años, este año fue uno de los más difíciles, ya que  se quedó sin trabajo y no logró ubicarse de nuevo en ninguna empresa.

Bravo, quien es pedagoga de corazón y profesión, por su edad ya no es tomada en cuenta en establecimientos educativos a donde envió su hoja de vida, en espera que le ofrecieran una oportunidad de empleo.

A finales de septiembre, Bravo ingresó sus datos a “Contrata un Abuelito”, por iniciativa de su hija Andrea, quien la motivó.

Después de varios intentos, a principios de diciembre fue contratada por Estefany Muñoz para entregar regalos a los niños del Hospital General San Juan de Dios vestida de Señora Claus, personaje que ha representado por más de 25 años.

Bravo mantiene la esperanza de encontrar más oportunidades laborales en el futuro.

“Nunca Rendirse”

El abuelito Carlos Pérez es arquitecto de profesión que  a sus 61 años lucha por sacar adelante su negocio de diseño de muebles elaborados a base de palets.

El emprender este negocio no fue tarea fácil, ya que luego de devengar un salario atractivo, su economía y vida familiar se vieron seriamente afectadas.

Pérez, padre de cuatro hijas, pasó por momentos difíciles, al punto que sufrió un infarto cerebral que lo dejó postrado en cama por al menos un año.

Sin embargo, “no hay que darse por vencido”, resalta este abuelito.


Después de luchar contra su dolor, conoció a su actual esposa, Ana Liz Moreno, quien le apoyó en todo momento y juntos decidieron levantar el negocio.

Pérez ingresó su solicitud a “Contrata un Abuelito” donde hasta la fecha encontró nuevos clientes y contactos con empresas para  trabajos y diseños.

“Me siento feliz”

Para María Woc, de 73 años, el encontrar un trabajo a su edad parecía un sueño imposible de  realizar.
Después de vivir por cuatro años en Estados Unidos, decidió regresar a Guatemala, pero no tenía un trabajo que le permitiera sobrevivir aquí.

 Vive sola y no cuenta con el apoyo económico de familiares cercanos; fue entonces cuando una amistad le sugirió que escribiera a “Contrata un Abuelito” y fue por este medio que logró ser contratada en  Spadd, empresa especializada en  confección y elaboración de uniformes, donde Woc ejecuta  diferentes tareas y devenga un salario fijo.

Ella dice sentirse feliz, porque logró encontrar un lugar donde es bien recibida y aceptada por sus compañeros de trabajo más  jóvenes. Woc se encarga de recibir pedidos, ingresar órdenes a la computadora y entregar el producto.

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