Economía

Orígenes del Banco Central

La banca en Guatemala inició operaciones ininterrumpidamente en 1877, mediante bancos privados de emisión de billetes, los cuales trabajaron hasta 1926, sin existir legislación bancaria general.

Por José Molina Calderón

La primera reforma bancaria total (1923-1926) abolió aquellos bancos mediante la promulgación de varias leyes. La segunda reforma bancaria total fue en 1945-1946, y la tercera reforma bancaria total fue en 1993-2002.

En el gobierno del presidente José María Orellana se efectuó la reforma bancaria total en un período de tres años, de 1923 a 1926.

Las primeras gestiones fueron hechas por R. Felipe Solares, secretario de Hacienda y Crédito Público, quien asumió el cargo el 12 de diciembre de 1921.

Para poder cubrir las deudas del Estado a los seis bancos privados de emisión originadas en 1897 y pagar a los mismos bancos los derechos de emisión conforme las concesiones que se les habían otorgado, el Organismo Ejecutivo consideró que se requería un crédito externo, tal como lo había aconsejado el profesor Kemmerer al presidente Estrada Cabrera.

El presidente Orellana solicitó a Solares que fuera a la búsqueda de ese crédito en las plazas financieras de Estados Unidos de América, por la cantidad de US$8 millones, abandonando temporalmente el cargo de secretario de Hacienda. Solares viajó a dicho país, en donde estuvo poco más de cinco meses, del 1 de septiembre de 1922 al 8 de febrero de 1923.

Solares y Kemmerer

Hizo gestiones con casas bancarias, sin éxito. Al acudir por ayuda al Departamento de Estado se entrevistó con un joven y experto financista, John Parke Young, quien le manifestó que él no podría darle la asesoría que solicitaba. Sin embargo, lo refirió con el profesor Edwin Walter Kemmerer, quien dirigió su tesis doctoral en la Universidad de Princeton y además era un especialista en el tema, por haber asesorado a varios países en reformas monetarias y bancarias.

Solares se entrevistó con Kemmerer, y como fruto de esa conversación y comunicaciones posteriores, el profesor de Princeton le sugirió que contratara a Enrique Martínez Sobral, guatemalteco, que había trabajado previamente con él en la reforma monetaria y bancaria de Chile en 1895 y en México en 1902.

Al regresar Solares a Guatemala y reasumir el cargo de secretario de Hacienda, se dio a la tarea de promover la reforma monetaria y bancaria, la cual no era fácil no solo por el desorden que había ocurrido por la devaluación de la moneda —agravado en el período presidencial de Carlos Herrera, 1920-1921—, sino también porque había personas interesadas en aprovechar el desorden.

Resultado del trabajo de Solares, se formó la Caja Reguladora en septiembre de 1923 a través de decreto del Ejecutivo, con el objeto de estabilizar el tipo de cambio del peso de plata guatemalteco en relación al dólar norteamericano. De 1851 a finales del siglo XIX, la conversión era de un peso por un dólar. En agosto de 1924 había llegado a más de 60 pesos por dólar, provocando un escándalo público y poniendo en aprietos al Presidente de la República.

Solares acertó el camino proponiendo la Caja Reguladora, y a pesar de que el presidente Orellana la aprobó inicialmente de mal grado, entró a operar de inmediato con éxito. Propuso al presidente dos decretos del Ejecutivo el 16 de julio de 1923, los cuales fueron emitidos: Ley de Inspección Bancaria y Ley de Instituciones de Crédito. Sin embargo, ambos decretos fueron solo paliativos. Solares presentó su renuncia y abandonó el despacho el 31 de diciembre de 1923.

Conferencia

El martes 11 de octubre del 2016 impartiré la conferencia “El Banco Central de Guatemala, S. A., 1926-1946”, en la Academia de Geografía e Historia de Guatemala, a las 18:15 horas.

Se analizará por primera vez los veinte años de su funcionamiento, operaciones bancarias y reguladoras, bancos intervenidos y liquidados, compra de oro metálico, emisión de monedas y billetes nuevos, así como se tratará sobre los directivos y ejecutivos, corresponsales extranjeros, sucursales y agencias, y las utilidades obtenidas.