Economía

Editorial

Período para demostrar hábitos

En un instante que no se mide tiempo pero que muchas veces marca nuestro futuro, la bella Guatemala nos saluda con otra Navidad y es el inicio de otro año, la luminosidad del astro sol iluminando el camino de cada guatemalteco, en verdad queridos lectores agradezco a cada uno de ustedes el permitirme ingresar a sus lecturas, es una muestra mínima de lo que con mi familia amamos; esta bendita tierra.

Abrazos, sonrisas, papeles con regalos que esconden sorpresas y si bien la línea es muy corta y casi invisible, tiene un significado especial, la posibilidad de continuar con el período anterior o establecer nuevos motivantes para mejorar, para dar ese salto que tal vez hemos dejado de ladoo ya no nos animamos a presenciar.

He venido trabajando en este tema que por lo general año con año ocupa la mente y el interés de la mayoría de los humanos, el cambio; ese deseo profundo de lograr lo que en una etapa no fue posible, programación de nuevas metas y retos o la aspiración de acabar con un hábito que le impide conseguir los resultados esperados.

He querido encontrar algunas respuestas que faciliten saber qué sucede en el proceso de programación (con la que batallamos de los 0 a los 12 años) y ejecución de nuestras actividades cotidianas o más repetidas. Entender qué es lo que impide que se consolide un reto establecido en cierto tiempo de nuestras vidas.

Como bien lo dice Nathaniel Emmons: “Los hábitos son tu mejor sirviente o el peor de tus dueños”. Hacer ejercicio, comer sano, terminar los estudios, madrugar, concentrarse, tocar un instrumento musical, relacionarse sin miedo con otros seres humanos, ser organizado u ordenado, hablar un nuevo idioma, dormir bien, tener metas y alcanzarlas, gestionar bien tu dinero, leer, ser paciente, escuchar activamente, respetar la individualidad del otro; eventos todos realizables a partir de buenos hábitos.

Pero: fumar, beber licor y embriagarse, comer desordenadamente alimentos dañinos al organismo, ser agresivo, infiel, mentiroso, perezoso, comerse las uñas, botar basura o escupir en cualquier sitio, llegar tarde a los compromisos, pasar muchas horas frente al televisor o en videojuegos y muchos más, también son hábitos, pero con un componente limitante, y te impiden avanzar en una ruta fructífera.

La pregunta es: ¿con cuáles convive usted, apreciado lector, quiere cambiar alguno, desea incorporar algo que lo conduzca en piloto automático al éxito? Bueno, ahora es su turno, llegó la Navidad para demostrar cuáles son nuestros hábitos. ¿Se anima? La diferencia muchas veces entre una persona y otra no son más que sus hábitos.

Hasta la próxima, ¡con nuevos hábitos!