Economía

Utilidades del Banco Central de Guatemala

Los Estados Financieros auditados, que incluyen el Balance General y el Estado de Pérdidas y Ganancias, se elaboraban cada semestre terminando el 30 de junio y el 31 de diciembre de cada año. El banco elaboró 40 informes financieros semestrales y publicó 39 Memorias de Labores semestrales. 

Por José Molina Calderón

A 23 reportes se tuvo acceso, y de los faltantes se pudo obtener información a través de las Memorias de la Secretaría de Hacienda, los informes del Departamento Monetario y Bancario, y de los Informes del Presidente de la República a la Asamblea Legislativa. Estos últimos eran anuales.

Cuando empecé a analizar el Banco Central de Guatemala, publiqué que el Banco había tenido utilidades durante períodos duros de la Gran Depresión de 1929 a 1933. En una ocasión que fui a visitar a su casa particular a Mario Asturias Arévalo, quien fue gerente del Banco de Guatemala de 1954 a 1957, comentaba muy sorprendido que el banco hubiese tenido utilidades en esa época.

El banco tuvo utilidades durante los 40 semestres en que operó, y aunque tuvo voluminosas pérdidas por las operaciones en las que los clientes no pagaron los créditos, las utilidades siempre fueron superiores a las pérdidas.

Las utilidades, conforme los estatutos del banco, se repartían de forma fija, así: 10% al Fondo de Reserva; 5%, Impuesto Ordinario a favor de la República; 5% para el Fondo de Pensiones y Jubilaciones, y 2% para los directores en proporción a las cuotas devengadas por cada uno en el semestre que correspondiera. Seguidamente, se distribuían dividendos equivalentes al 5% del capital pagado, independientes del monto de las utilidades.

El primer semestre de operación que corresponde a julio-diciembre de 1926, sorprendentemente tuvo utilidades, dado que es difícil al inicio de operaciones generarlas. Sin embargo, no obtuvo el suficiente efectivo para distribuir dividendos por el 5% del capital pagado, y pagó esos dividendos hasta el segundo semestre, correspondiente a enero-junio de 1927.

Monto de las utilidades

Seguidamente se señalan las utilidades semestrales, anotando después de cada año un número romano en el que I equivale al primer semestre y II al segundo semestre. Como se observará, algunos años no se obtuvo información, aunque indirectamente por los informes antes mencionados se conoce que el banco obtuvo utilidades.

1926 II: Q23.551.45; 1927 I: Q72.058.78; 1927 II: Q120.497.38; 1928 I: Q160.104.43; 1928 II: Q226. 642.15; 1929 I: Q264.559.27; 1929 II: Q301.780.34.

Ya en plena Gran Depresión los resultados fueron así:

1932 I: Q120.282.39; luego en 1938 I: Q148. 486.95; 1938 II: Q128.032.79.

Durante la II Guerra Mundial, la información fue así:

1939 I: Q112.672.02; 1940 I: Q72.827.78; 1940 II: Q77. 286.18; 1941 II: Q75.716.92; 1942 I: Q69.180.55. 1942 II: Q78.485.93; 1943 I: Q232.014.57; 1943 II: Q139.534.51; 1944 I: Q156.837.18; 1944 II: Q293.103.05.

Al finalizar la II Guerra Mundial, en la que la economía de Guatemala se había recuperado un poco, las utilidades fueron las siguiente: 1945 I: Q178.501.57; 1945 II: Q163.206.13.

Al examinar los balances al 31 de diciembre de 1945, faltando solo un semestre para cerrar, se observa que a lo largo de los 20 años de operación, aumentó el capital un 54%. Significa que de un capital pagado de Q1,875.000.00 tenía reservas provenientes de las utilidades por Q1,013.248.68, para un total de Q2,888.248.68.

Al 30 de junio de 1946, día de cierre del banco, se elaboraron estados financieros, pero no se elaboró memoria de labores. En su lugar, hubo un dictamen de cierre del banco y de apertura de los dos bancos sucesores: el Banco Agrícola Mercantil y el Banco de Guatemala, con sus respectivos balances de apertura, distribuyéndose entre ambos los activos y pasivos.