Economía

Las novedades del renacimiento de Cuatro Grados Norte

El Cantón de Exposición, o Cuatro Grados Norte, como se le conoce desde hace 15 años, es un lugar antiguo, pero que ahora busca una segunda mejor época.

Por Byron Dardón

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Cuatro grados Norte alberga edificios de apartamentos, tecnología, diseño y cultura, además de una amplia oferta de restaurantes.
Cuatro grados Norte alberga edificios de apartamentos, tecnología, diseño y cultura, además de una amplia oferta de restaurantes.

Hoy en día, en el lugar se respira creatividad, innovación, emprendedurismo y espíritu de cooperación; pero su nacimiento data de finales del siglo XIX.

Fue el presidente José María Reyna Barrios—1892 a 1898— que, al buscar imitar la Exposición Universal de París de 1889, en donde Guatemala participó con éxito, ubicó un sector para este fin en la ciudad capital y que sería diseñado con trazo similar al de la capital gala.

Sin embargo, en esa época solo se hizo el trazo, que es como en la actualidad se conoce a ese sector ubicado en la zona 4.

Planificación urbana

  • De un kilómetro de extensión que tiene la zona cuatro capitalina, la mitad corresponde a Cuatro Grados Norte.
  • Se calcula que en el lugar e construirán más de 10 mil metros cuadrados con una oferta aproximada, solo de vivienda, de alrededor de 250 unidades.
  • De manera simultánea se activa un sector nuevo cercano al edificio de la Cámara de Industria con inmuebles como Granat, Vivo y 747.

Fue hasta en el 2001, cuando por medio de una iniciativa de la Municipalidad de Guatemala y de un grupo de empresarios del lugar, se creó el Distrito Cultural Cuatro Grados Norte.

Desde ese año, su funcionamiento ha enfrentado diversos obstáculos; dificultades que, a su vez, lo ha obligado a reinventarse continuamente.

Lo cierto es que lo que empezó como una propuesta cultural, tres lustros después se ha convertido en un fenómeno de desarrollo inmobiliario, científico, gastronómico, publicitario y de oferta laboral.

Segundo aire

El primer proyecto estuvo vigente hasta mayo del 2009, cuando de mutuo acuerdo, los empresarios de restaurantes decidieron cerrar sus puertas con el objetivo de propiciar la desaparición paulatina de otros negocios que vendían alcohol a menores, e incluso drogas, y otros que escandalizaban con sonidos estruendosos.

Tres años después, el comercio empezó a reactivarse en Cuatro Grados Norte, pero muy lejos de ofrecer distracción y entretenimiento por la noche, como había planteado la idea original.

Desde ese año, la iniciativa se ha vuelto a replantear y aunque su espíritu de ser un centro cultural se mantiene, su giro cambió de manera radical, ya que ahora se basa en un plan de desarrollo urbano local integral.

El sector empresarial ubicado en el área, confía que este segundo aire para el área será definitivo y trabajan para no morir.

Sandy Alessandra Lossau, alcalde auxiliar de la zona 4, refiere que el éxito de este nuevo proyecto es la integración entre municipalidad, empresarios y vecinos del sector.

Según Lossau, Cuatro Grados Norte se ha convertido en un hub de desarrollo tecnológico que ha llamado la atención de la comunidad internacional, que lo ha bautizado como el Silicon Valley de Guatemala.

Lossau afirma que una tercera característica que rompe modelos es la trama de las calles diagonales, que permite una mejor afluencia peatonal.

Andrés Asturias, propietario de la galería La Erre, afirma que Cuatro Grados Norte es un desarrollo urbano que no se había visto antes en la Ciudad de Guatemala.

“La visión y la inversión para ofrecer apartamentos de entre 40 y 50 metros cuadrados, con rentas de entre Q3 mil a Q4 mil para jóvenes que desean vivir en la capital, ha sido un aspecto positivo”, asegura Asturias.

Los precios por metro cuadrado de vivienda en el barrio fluctúan entre los US$1 mil 300 a US$1 mil 500.

En opinión de Joaquín Sánchez Suhr, fundador del restaurante Santo Pan, con apenas siete meses en el barrio, el cantón de la zona 4 ha sido importante para su desarrollo.

“El barrio ha sido una maravilla para empezar el negocio, pues está lleno de gente joven y emprendedora, en donde se puede tener un sentido de pertenencia”, afirma.

El empresario, que también es chef, en pocos meses abrirá un nuevo local, al que llamará Tres Elefantes, y en el que ofrecerá platillos de gastronomía de India, Tailandia, Vietnan y Cantón.

Además del TEC I, que ha sido un imán para atraer empresarios, en el sector hay centros educativos como la Universidad Da Vinci, la Academia Culinaria de las Américas, la Fototeca y el Instituto Guatemalteco Americano, entre otros.

En el área profesional de diseño y desarrollo se menciona a El Taier, G-22, Milk & Cookies, La Fábrica, Revista Rara, la incubadora TEC y Estudio A2.

Lo nuevo

Lo más reciente en el área, según Juan Carlos Salazar, representante de la firma de asesoría inmobiliaria urbana Urbop, es la próxima inauguración del TEC II, un edificio mixto orientado a albergar oficinas de tecnología que conjuga su diseño con comercios y vivienda.

Salazar agregó que en el próximo mes los planes incluyen abrir 4Venecia, un concepto de diseño mixto en donde se agota la oferta de espacios, mientras que su vecino, el Expo I, vendió en su totalidad sus espacios en apenas dos semanas.