Economía

El correo en Guatemala  

La Dirección General de Correos y Telégrafos publicó una trilogía de libros interrelacionados: Correos, Telégrafos y Filatelia. En esta oportunidad se tratará el tema del Correo.

El Libro

El libro de la Dirección General de Correos y Telégrafos se titula Historia del Correo en Guatemala (junio 2011, 602 páginas, en edición de tres mil ejemplares). El coordinador general fue Joaquín Flores España, quien en ese entonces fungía en el cargo de director general de esa institución. El prólogo, por René Arturo Villegas Lara.

Cuenta con numerosas fotografías y no dispone de un índice analítico que ayudaría a identificar mejor los temas. El financiamiento fue por cuenta de la Embajada de la República de China (Taiwán).

Contenido

El contenido del libro es sumamente interesante por la cobertura que tuvo en todo el territorio de Guatemala el sistema de correos. Los primeros capítulos llevan los siguientes títulos: La palabra Correo; La Historia del Correo; El Correo Egipcio; El Correo Persa (Asirios, Fenicios y Hebreos); El Correo Griego; El Correo Romano; El Correo Chino; El Correo Medieval (capítulos I al IX).

Al llegar al continente americano se inician los títulos así: El Correo en América Precolombina; El Correo Inca; El Correo Azteca; El Correo Maya, y El correo en otras culturas precolombinas (Capítulos IX al XIII).

En el caso específico de Guatemala, los títulos son los siguientes: El Correo del Descubrimiento y proceso de Conquista; El Correo Colonial; El Correo en la época independiente; El Correo en la época Liberal; El Ferrocarril de Guatemala; El Correo Aéreo; El Correo de la Revolución; El Correo Militar, y un título curioso, El Correo Democrático, que comienza en 1985 con la entrada en vigor parcialmente de la Constitución Política (capítulos XIV al XXX y algunos títulos se repiten en diferentes números).

El libro presenta una serie de anexos que respaldan las investigaciones que realizaron.

La Anécdota

Transcribo la anécdota que hace el doctor René Arturo Villegas Lara, que muestra cómo el correo influía en el interior del país. Dice así en las páginas 21 y 23:

“Yo tengo gratas reminiscencias de mi niñez respecto del correo. Resulta que un amigo de mi infancia, allá en Chiquimulilla, Santa Rosa, en la década de 1940, a donde solo llegaba una destartalada camioneta, ésta cumplía una gran función: llevaba y traía la bolsa del correo. Este amigo era hijo del telegrafista, quien además de estar tecleando el aparato para formar palabras con el alfabeto de Morse, también atendía el asunto de la recepción o envío de cartas, impresos y certificados. Y como yo casi vivía en la oficina del correo y el telégrafo, sobre todo en las vacaciones, aprendí todos los vericuetos del trabajo postal: recibido el costal de lona gruesa en donde venía el fardo postal, se rompía el marchamo de plomo que garantizaba la inviolabilidad de la correspondencia.

“Establecido el contenido, se principiaba por colocar las cartas de las personas que tenían una casilla o apartado postal, que regularmente eran los dueños de fincas o que vivían muy distantes del pueblo. Luego se apartaban los certificados, que regularmente contenían dinero, y se guardaban en una caja fuerte que estaba ahí desde el tiempo del Presidente Reyna Barrios, ya que tenía que entregarse el dinero directamente al destinatario y para eso se le citaba especialmente. Después se procedía con las cartas comunes y corrientes y con los impresos, regularmente era el Diario El Imparcial, y se le entregaba el fajo de sobres al cartero para que lo repartiera. El envío era menos complicado: solo se tenía el cuidado de ponerle lacre al dorso de la cubierta de los certificados y estampar el sello oficial del gobierno.

“Esto me gustaba hacerlo, porque la barra de lacre rojo se iba derritiendo conforme se calentaba con la raja de ocote. Y, puesto el marchamo de plomo al costal de lona, debidamente prensado, sólo se esperaba que llegara el piloto del bus para que se lo llevara a Guatemala. Esto era de todos los días…

“El correo, como servicio público, aún existe en Guatemala, solo que concesionado”.

ESCRITO POR:

José Molina Calderón

Economista. Consultor en gobierno corporativo de empresas familiares. Director externo en juntas directivas. Miembro de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala. Autor de libros de historia económica de Guatemala.