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El hombre que no tenía idea de moda y creó un imperio de US$1 mil 500 millones en internet

¿Comprarías algo de una firma que se llama "Traído de los cabellos"? Pues así se traduce Farfetch, una de las empresas online de moda lujosa de más rápido crecimiento en el mundo.

Su jefe, José Neves, un confeso geek de la informática, reconoce que solía encontrar la industria de la confección “frívola y poco interesante”.

Sin embargo, fue a través de la tecnología de la información en su natal Portugal que se encontró con el mundo de la moda.

Como estudiante de economía en la Universidad de Porto, lanzó una compañía de software con la que creó un sistema operativo para empresas portuguesas de calzado y textiles.

Esta experiencia le ayudó a cambiar de parecer.

“Empecé a entender cómo funcionaba la industria (de la moda) y me pareció genial”, dice el empresario de 42 años.

“Como la moda es una industria global, pensé que me daría la oportunidad de salirme de Portugal”, confesó Neves, quien dice que su sueño siempre fue vivir y trabajar en Londres.

“Pensé que si podía con computadoras, podía diseñar zapatos. Uno cree que puede hacerlo todo cuando tienen 22 años”.

Años después, Neves es ahora el fundador y jefe del sitio web Farfetch, valorado en US$1 mil 500 millones.

Su idea para el sitio era crear un mercado que vendiera ropa de varios diseñadores independientes de todo el mundo quienes, de otra manera, probablemente no tendrían cómo establecer una presencia global online significante por sí solos.

Lanzado en 2008, Farfetch vende ahora mercancía de más de 400 boutiques de 38 países, ofreciéndoles una vitrina internacional a cambio de una comisión de 22%.

Según Farfetch, las ventas a través del sitio sumaron US$512 millones en 2015, un incremento de 70% comparado al año anterior.

La “gran idea”

Todo empezó cuando Neves era un veinteañero.

Mientras continuaba manejando su negocio de software Grey Matter (Materia Gris), en 1994 empezó a diseñar calzado bajo la marca Swear.

Un año después, cumplió su ambición de mudarse a Reino Unido, donde abrió el primer almacén físico de la marca en Covent Garden, una concurrida zona turística y central de Londres.

Luego, en 2001, inauguró cerca de allí una tienda de moda masculina llamada B Store, que se ganó el premio nacional a la tienda minorista del año, en 2006.

Pero, a pesar de ser dueño de tres negocios, Neves tenía mayores objetivos en mente en el ámbito de internet.

“Sabía que yo no era el mejor diseñador de calzado del mundo, o el mejor programador, pero muy poca gente tiene conocimiento en estas dos áreas”, señala.

“Realmente quería lograr algo en el comercio electrónico de modas pero estaba esperando que llegara es gran idea que cambiaría la industria y tuviera impacto a una escala global”.

José Neves se encontraba en la Semana de la Moda de primavera/verano en París, en 2007, cuando se le encendió el bombillo.

“Me estaba reuniendo con muchas boutiques y me di cuenta de que las de mayor crecimiento tenían fuertes operaciones online”, relata.

Otros diseñadores no tenían presencia en internet por falta de ambición, recursos o conocimiento.

Así nació la idea de Farfetch, para permitir que pequeños diseñadores o minoristas de moda pudieran comerciar a nivel global a través de un mercado online único.

El nombre de la compañía realmente alude a que va lejos (far) para traer (fetch) ropa de todas partes del mundo, en lugar del otro significado de Farfetch que es la calidad de algo traído de los cabellos o inverosímil.

Neves invirtió sus propios fondos para lanzar la empresa y, aunque al comienzo fue difícil atraer su primer cliente, “una vez uno se suscribió, los otros se convencieron de seguir”.

No obstante, pronto se presentaron problemas acarreados por la crisis financiera global y el colapso del banco estadounidense Lehman Brothers, dos semanas después del lanzamiento de Farfetch.

Debido a la desaceleración económica y la falta de crédito empresarial, Neves dice que no podía lograr la inversión extranjera con la que contaba.

“Ningún inversionista se atrevía a tocarnos, así que tuvimos que seguir financiándonos nosotros mismo durante casi tres años”.

Por fin lograron inversión a fines de 2010, lo que le permitió a Farfetch ampliar su nómina.

Actualmente la compañía se ha asegurado US$305 millones en inversiones tras seis rondas de financiación y tiene más de 1.000 empleados en 10 oficinas, incluyendo Moscú, Tokio y su oficina principal en Londres.

Fama dentro de la industria

El éxito de Farfetch sigue impresionando a algunas de las personas más influyentes en el sector de la moda.

“Farfetch tiene la reputación de ser ágil y acogedora a la innovación digital, lo que la ha mantenido a la vanguardia de la industria”, explica Keely Stocker, editora de la revista del sector de la moda Drapers.

“Le da a los diseñadores independientes una vía para alcanzar los mercados globales como los de EE.UU., Brasil, China y Rusia, así como Europa”.

Neves dice que el “próximo gran paso” será la oferta pública de la compañía en la bolsa de valores pero asegura que no se ha impuesto un plazo para eso.

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